César Emilio Peralta

César Emilio Peralta, el día que fue detenido en Colombia para luego ser extraditado a Puerto Rico. >Suministrada

El ajusticiamiento del más poderoso de los narcotraficantes, Pablo Emilio (El Patrón) Escobar Gaviria, ocurrido el 2 de diciembre de 1993, en la ciudad de Medellín en el estado de Antioquia, en Colombia, cerró las rutas marítimas del Cartel de Medellín para el trasiego de drogas entre la costa caribeña colombiana, principalmente del puerto de Santa Marta hasta las costas de Puerto Rico, ampliamente utilizada en las décadas de 1980 y 1990 por la organización.

Los sucesores de Escobar Gaviria y los nuevos carteles de la droga, encontraron rutas más seguras, utilizando las playas de la vecina República Dominicana. A estos carteles se les unieron los carteles venezolanos —como Los Soles— usando tripulantes colombianos y dominicanos.

La entrada de drogas, como la cocaína y heroína, y años después el letal fentanilo, fue incrementando y otros capos dominicanos tomaron control y se enriquecieron, acaparando sumas extraordinarias de dinero, con las que cómodamente pagaban jugosos sobornos, convirtiéndose en intocables.

Así surgió Antonio del Rosario Puente, conocido por el mote de Toño Leña, quien tiene un impresionante historial en el mundo del narcotráfico.

Toño Leña acabó de socio del puertorriqueño José David (Junior Cápsula) Figueroa Agosto y el negocio fue creciendo de forma astronómica, dejando parte de los cargamentos en manos de capos boricuas como Ángel (Ángelo Millones) Ayala Vázquez —quien se encuentra en una cárcel y no se descarta que continúe manteniendo control de algunas operaciones— y de Wes Solano Moreta.

Parte de esa droga se quedaba en Puerto Rico, y hoy el precio del kilo de cocaína está rondando los $25 mil. Vía fácil para sacarla mayormente en vuelos comerciales, hacia la costa este de Estados Unidos, en donde el valor se triplica.

Mientras los federales atacaron estas organizaciones encarcelando a Toño Leña, Junior Cápsula, Wes Solano Moreta y Ángelo Millones, el trasiego de drogas no se detuvo y fuentes vinculadas a organismo de seguridad señalan que sigue creciendo.

Como sucesor de Toño Leña surgió César Emilio Peralta, el narco apodado César el abusador, quien se asoció en Puerto Rico con Vladimir Natera Abreu, el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cantera (FARC), que por más de una década controló la llegada de miles de kilos de droga a la Isla. Ambos están presos; el primero se declaró culpable y el segundo recibió, el 7 de noviembre, una pena de 15 años, que podría cumplir en 7 años, tras acuerdos de colaboración.

Las autoridades federales se allanaron a las indulgentes sentencias aguardando que haya cooperación. En el caso de Toño Leña, esperan saber cómo operaba la paga de sobornos en su país, y en el caso de Natera Abreu, cómo su organización perpetró decenas de asesinatos, algunos de alto perfil.

El refrán de “a rey muerto rey puesto”, es ley en el mundo del lucrativo negocio del narco contrabando, y ya han surgido otros capos. Ni los arrestos o la incautación de drogas y dinero han detenido esta actividad ilegal.

En la mañana de ayer, cuatro narcos contrabandistas que pretendía llevar un alijo de cocaína al área de Cabo Rojo enfrentaron a los agentes de Aduana y Patrulla Fronteriza, dejando el saldo de un contrabandista muerto en el lugar, tres arrestados y tres oficiales heridos, de los que uno murió más tarde y dos están fuera de peligro.

En los últimos años, los tiroteos entre narcotraficantes y las autoridades en la República Dominicana han aumentado, y en Puerto Rico aumentó el número de armas incautadas en las yolas.

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