Alexa

Alexa recibió el 24 de febrero del 2020 varios disparos, mientras se encontraba en un área de la carretera PR-165, en Toa Baja.

Anthony Steven Lobos Ruiz, Jordana Laboy García y Christian Rivera Otero, comparecieron esta tarde a la vista inicial virtual ante el magistrado federal Marshal Morgan acusados por cometer un crimen de odio contra la transgénero Neulisa Luciano Ruiz, conocida como “Alexa”, quien fue asesinada en febrero de 2020.

Los tres hombres habían sido arrestados esta mañana por el Negociado de Investigaciones Federales (FBI) y consintieron que la audiencia se celebrara de forma virtual.

Durante la vista se les informó que fueron acusados por un gran jurado por conspiración para cometer un crimen de odio, violación a la Ley para Prevenir Crímenes de Odio y obstrucción a la justicia.

Por el cargo de conspiración para cometer un crimen de odio, se exponen a una sentencia de no más de cinco años de prisión, a una multa de $250 mil y tres años de libertad supervisada, tras cumplir cárcel.

Mientras, que por violar la Ley para Prevenir Crímenes de Odio enfrentarían una pena de 10 años de cárcel, a una multa de $250 mil y a tres años de libertad supervisada.

Por el tercer cargo, obstrucción a la justicia, que solo enfrentan Lobos Ruiz y Rivera Otero, se exponen a 20 años de prisión, a una multa de $250 mil y a tres años de libertad supervisada.

La vista de fianza fue señalada para el 10 de agosto a las 3:30 p.m.

Morgan indicó que a Lobos Ruiz le asignará un abogado de la Oficina del Defensor Público Federal. Mientras que a los otros dos acusados, se les nombrará representantes legales del panel de abogados que litiga en el Tribunal Federal.

La acusación alega que como parte de la conspiración los acusados específicamente seleccionaron a Alexa como objeto de una agresión, debido a su identidad de género.

Asimismo, como parte de la conspiración los co-conspiradores utilizaron un vehículo de motor para trasladarse a múltiples lugares para obtener una pistola de gotcha para dispararle y causarle daño.

De igual forma, los co-conspiradores utilizaron un celular para gravar la agresión.

Para el 24 de febrero de 2020, al menos uno de los miembros de la conspiración identificaron a Alexa al costado de una carretera en Toa Baja. Los co-conspiradores la reconocieron de publicaciones en las redes sociales y la identificaron como “el hombre que entró a un baño de mujeres en un restaurante local”. Al menos, una de las fotos incluyó una imagen de Alexa, vistiendo ropa de mujer.

Tras identificarla, uno de los acusados le gritó comentarios amenazantes y despectivos desde la ventanilla del carro, incluyendo la frase “la loca”.

Tras acosarla verbalmente, los co-conspiradores abandonaron el área y buscaron una pistola de gotcha y bolas de pintura para disparárselas.

Se alega que los acusados regresaron al mismo lugar donde habían visto a Alexa y le dispararon las bolas de pintura.

En los dos encuentros con Alexa, uno de los conspiradores grabó los encuentros con un celular y envió los videos a una o más personas.

El pliego indica que los acusados utilizaron un arma peligrosa que viajó en el comercio interestatal y comercio foráneo: esto se refiere ala pistola de gotcha en conexión con la ofensa y al vehículo Mazda Protegé que utilizaron.

Se alega que Rivera Otero instruyó a Lobos Ruiz que borrara uno de los videos que registró la agresión verbal contra Alexa.

Debido a que el fiscal José Contreras debía presentarse en otro caso, el juez Morgan determinó que la vista se reanude después de las 2 de la tarde. 

Antes, uno de los defensores públicos cuestionó los elementos para cualificar al segundo cargo sobre violación a la Ley para Prevenir Crímenes de Odio. 

El caso de Alexa es quizás el rostro más conocido de la violencia contra las mujeres transgénero en Puerto Rico.

Vivía en la calle y fue asesinada luego de usar el baño de mujeres en un restaurante de comida rápida. Después de que publicaron una foto de ella señalándola en las redes sociales, su cuerpo apareció con múltiples impactos de bala al lado de una carretera de Toa Baja.

Este crimen provocó amplia indignación en la Isla que acumula el récord de cantidad de crímenes contra personas de la comunidad LGBTQ+.

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