Masacre Río Piedras

Decenas de balas de distintos calibres y cargadores fueron ocupados en la escena, entre otra evidencia.

Los ocho sicarios que perpetraron el lunes pasado la masacre que cobró seis vidas en el residencial Ernesto Ramos Antonini, en Río Piedras, están identificados y según fuentes policiales se anticipa que agentes federales que tenían a la ganga bajo investigación procedan a arrestarlos.

En la mañana de ayer se supo que agentes del “strike force” recibieron una confidencia antenoche y llegaron al estacionamiento de un complejo de vivienda deshabitado detrás del residencial Jardines de Sellés, donde reside gran parte de los sicarios que participaron de la matanza. Allí hallaron las guaguas Kia Sedona y Kia Sportage en las que el grupo se transportó. Ambas figuran como hurtadas recientemente.

Las guaguas fueron llevadas al Negociado de Ciencias Forenses (NCF), donde peritos recibieron la encomienda de levantar huellas dactilares y ADN, así como otras piezas de evidencia.

En el NCF se encuentran otras pruebas como los 1,592 casquillos levantados en la extensa escena, de los cuales aproximadamente 600 son para fusiles AK-47 y unos 415 para rifles de asalto AR-15.

La investigación apunta a que Alexis Antonio Padilla Rodríguez —el joven que resultó críticamente herido en la masacre y que presuntamente fue uno de los autores de la matanza— fue baleado por unos de sus secuaces en medio del fuego cruzado.

En ese momento se intensificó la balacera para mantener a raya a pistoleros de Ramos Antonini que respondían al ataque, para poder sacar al herido, como muestran las grabaciones hechas por vecinos en sus teléfonos celulares.

Padilla Rodríguez falleció el martes en Centro Médico, en Río Piedras.

Los sicarios irrumpieron en Ramos Antonini para ejecutar a Jordán Junior Castillo Cordero, quien controlaba el trasiego de drogas en el residencial y quien supuestamente había estado lanzando amenazas a la pareja e hijo del narco que controla el caserío Jardines de Sellés.

Reacciona el fiscal federal

Al solicitarle una reacción ante la ola de violencia, el nuevo jefe de la Fiscalía federal en la Isla, Stephen Muldrow, dijo que “reducir el crimen violento y mejorar la seguridad pública siempre ha sido una prioridad” para la oficina que dirige.

“La criminalidad es un problema grave con el cual todos, tanto las agencias de orden público como la ciudadanía, tenemos que trabajar en conjunto para disminuir lo más posible”, puntualizó.

Muldrow agregó que es consciente que “por nuestra posición geográfica y relación con los Estados Unidos, somos atractivos para organizaciones de narcotráfico internacionales para utilizarnos como puerto de entrada de drogas ilegales, por lo cual seguiremos trabajando duro para proteger nuestras fronteras”.