Alejandra Marie Hernández

Tras dar a luz a su hijo cuando apenas tenía 13 años de edad, Alejandra Marie Hernández García tuvo que esperar otros cinco años para obtener la custodia compartida del menor que ahora se le acusa de maltratar.

Durante ese periodo, tanto madre como hijo estuvieron bajo la custodia del Departamento de la Familia (DF) y solo en ocasiones limitadas pudieron compartir, siempre supervisados. Según la  subadministradora de la Administración de Familia y Niños (Adfan), Glenda Gerena, esto se debió a que Hernández García apenas era una adolescente al momento de convertirse en madre.

“Una niña de 12 o 13 años obviamente necesita fortalecer sus capacidades para poder crear un rol de madre efectivo, por lo que el tribunal determinó en ese entonces que el menor iba a estar bajo la custodia compartida entre mamá y el DF”, indicó en entrevista con EL VOCERO.

Como parte del proceso, la ahora acusada de maltrato participó de la escuela de padres, recibió terapia sicológica y otros servicios para “fortalecer sus capacidades protectoras”.

Una vez cumplió la mayoría de edad y los requisitos establecidos por el DF, la agencia determinó que el menor podía estar bajo la custodia física de su madre. Esto ocurrió en el 2019.

“Siendo una custodia compartida y sabiendo que la madre también estaba bajo la custodia del DF, se asignó un trabajador social tanto de mamá como del menor”, indicó Gerena.

Un proceso bajo investigación

Luego de que ayer, miércoles, la jueza Imarys Colón fijó una fianza de $1 millón a la joven por cargos de maltrato y violación a la Ley de Armas, las autoridades se encuentran en el proceso de evaluar la labor realizada por el trabajador social asignado al caso.

“Cada mes el trabajador tiene que tener contacto, cara a cara, con la familia. Estamos evaluando qué ocurrió en cada visita que el trabajador social estuviera presente. Estamos investigando todos los datos y analizando que todo se haya cumplido según el procedimiento”, aseguró la subadministradora.

Ayer, este medio reportó que un niño de 8 años fue ingresado en un hospital pediátrico después que llegó a la Escuela José María del Valle, en Toa Alta, con el ojo izquierdo morado, golpes en la frente, hematomas en todo el cuerpo y una herida abierta en la cabeza.

Fueron los maestros del plantel quienes solicitaron la intervención de una trabajadora social.

Posibles querellas de vecinos

Por otro lado, Gerena confirmó a EL VOCERO la posibilidad de que vecinos de Hernández García hubiesen levantado la voz de alerta de que el niño, ahora de 8 años, enfrentaba un patrón de maltrato.

“Hay unas alegaciones de que unos vecinos hicieron unas querellas. Estamos verificando. Ciertamente, tan pronto tengamos toda la información vamos a corroborarla”, afirmó.

Actualmente, el menor se encuentra en un hogar del DF ya que la dependencia no ha identificado familiares para ubicarlo.

“Vamos a continuar con el seguimiento médico, el cual se va a fortalecer a través de sicólogos. Se le realizará (al menor) todas las pruebas de rigor para trabajar con las secuelas de la situación que ha vivido”, detalló.

La situación es diferente para los dos hermanos del niño, uno de apenas cuatro meses de nacido y otro de un año y medio, ya que ambos fueron reubicados con familiares luego de que el DF solicitó su custodia provisional.

Hernández García se encuentra sumariada en la Cárcel de Mujeres de Bayamón tras no prestar la fianza impuesta por la magistrado. Su pareja, Zacarías Morales Burgos, también fue acusado criminalmente y se le fijó una fianza de $250 mil, la cual tampoco prestó.

La vista preliminar fue programada para el 12 de octubre de 2021.

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