Trata Humana.jpg

>Suministrada 

Un solo caso de trata humana se registró el año pasado en Puerto Rico, según las estadísticas de la Policía.

Sin embargo, hasta marzo de este año en la página oficial de la Policía se habían registrado cerca de 500 querellas de violencia de género y más de mil querellas de abuso sexual.

La interrogante que se hacen especialistas en el tema de la trata humana es si realmente detrás de esas querellas de violencia de género y abuso sexual, no existen casos del segundo crimen más lucrativo del mundo.

La trata humana es definida en el Código Penal como un delito en el que una persona mediante captación, transporte, traslado, acogida o recepción de una o varias personas y en el que mediante la fuerza, amenaza, coacción, secuestro, fraude, engaño, abuso de poder y otras situaciones de vulnerabilidad, ofrezca o reciba la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra.

“En el área metro, en San Juan, donde se concentran muchas de estas modalidades de trata, solamente lo que había era un caso. Entendemos que no es representativo de la realidad, pero es porque no los estamos identificando como corresponde”, dijo Stephanie Figueroa directora del Centro de Apoyo a Víctimas del Crimen (CAVIC).

“En Puerto Rico, lamentablemente, una de las limitaciones que hay es que no se ha podido levantar una estadística particularmente de trata humana”, agregó. La trabajadora social cree que no existen estadísticas porque hay desconocimiento de lo que es trata humana y de sus diferentes modalidades.

“Si los profesionales o las personas que reciben estos casos no tiene conocimiento, no lo pueden identificar como un caso de trata”, añadió.

Figueroa, también atribuye la falta de estadísticas a que no se ha podido articular un sistema que recoja la data específica y que genere data real. Además, también opinó que el estigma que hay en la sociedad sobre este crimen y lo difícil que es para una víctima de trata salir de esa situación y buscar ayuda, contribuye a la inexistencia de datos.

Figueroa aclaró que el problema para identificar la trata humana no es solo en Puerto Rico, sino uno mundial. “La victimización de trata se esconde detrás de otras victimizaciones”, sostuvo.

Esto coincide con lo que presenta el doctor César Rey y la doctora Luisa Hernández Angueira, en su última investigación auspiciada por la Fundación Ricky Martin, que explica las similitudes que puede haber entre la violencia de género y la trata humana. "La confianza en los agresores y los victimarios de trata se convierte en una cadena que mantiene cautivos a sus respectivas víctimas y más a los pequeños”, dice parte de la investigación “Violencia de género y trata”. El estudio se centró en San Juan, Arecibo, Utuado, Aibonito y Cayey.

En esta investigación los sociólogos encontraron que poco a poco se ha ido invisibilizado el crimen de trata humana porque se están radicando más querellas de abuso sexual y no se está identificando cómo es. “Si se queda estrictamente como abuso sexual o se entiende que eso es explotación, las penas van a ser de una manera y se va invisibilizar el crimen en las cortes. Porque el abuso sexual o violencia sexual es lo que predomina, pero no se entiende que detrás de eso hay una compra y venta de personas en el siglo 21 en Puerto Rico”, dijo Rey a EL VOCERO.

En su investigación se reveló que la Oficina de la Procuradora de la Mujer, no tenía un protocolo establecido para “significar o identificar la trata humana”. Los investigadores analizaron expedientes de casos que pueden haber estado clasificados como violencia de género o abuso sexual y se percataron que no había una forma clara para recoger la data.

“De la manera que se recogen los datos en cada centro había una manera que no recoge uniformidad y eso hace invisible las estadísticas, un descontrol de la incidencia real de violencia de género y de explotación humana porque el protocolo no lo corrige”, explicó Rey.

“Debería haber un protocolo que ampare primero el recogido de estadísticas, segundo; que haya una modalidad combinada de intervención. Los hallazgos de nosotros hablan de una política pública, habla de una educación de perspectiva de género desde los grados primarios”, añadió.

Uno de los problemas por el que no existen estadísticas de trata humana, es por la pena que se impone en el Código Penal. En Puerto Rico la trata humana es condenada de 15 a 20 años de cárcel. Mientras que la agresión sexual es condenada con un término fijo de 25 años, en casos de incesto la pena es de 50 años fijos. “El elemento de penalidad es una de las variables (para no tener estadísticas reales), no es la única. Yo creo que hay falta de educación en este proceso”, sostuvo Rey.

En talleres que Rey ha ofrecido a jueces, los mismos le han confesado que a veces condenan a los victimarios por abuso sexual porque quieren que esté más tiempo en la cárcel. Rey, entiende que eso hay que mejorarlo y va desde el policía que atiende por primera vez el caso, el fiscal hasta el juez.

Aunque reconoce el esfuerzo que han realizado varias administraciones por educar a personal de gobierno sobre este crimen, Rey entiende que todavía falta por hacer. Por eso, exhortó a que hay que seguir educando sobre la trata humana. 

Se estima que 45 millones de personas alrededor del mundo son víctimas de trata humana, la cual se ha convertido en la segunda actividad ilegal “más lucrativa” en el mundo, generando más de $150 millones al año.