Explosión en Las Piedras

La compra de cilindros de gas más grandes cobra importancia tras la explosión en una casa en Las Piedras, que se sospecha fue provocada por un escape de gas. >Nahira Montcourt/ EL VOCERO

Después del paso de los huracanes Irma y María por la Isla, la venta de los pipotes de gas de 420 libras incrementó 10% en el segmento residencial y la situación debe ser objeto de análisis por las autoridades del País, según los representantes de esta industria que consultó EL VOCERO.

La adquisición de cilindros de gas más grandes cobra importancia ahora tras la explosión en una residencia en Las Piedras, que se sospecha fue provocada por un escape de gas. Aunque los tanques que se observaron en la escena eran de menor tamaño -100 libras-, surge la preocupación ante el alza en ventas de tanques de mayor capacidad para uso residencial.

Según se informó, el cilindro de gas propano de 420 libras solía ser utilizado en el sector comercial, pero después de los huracanes muchos consumidores comenzaron a adquirirlos para servir las plantas eléctricas, principalmente en las urbanizaciones donde los residentes tienen mayores recursos económicos.

Tras la explosión, las autoridades de la Isla hicieron un llamado a la cautela con este tipo de tanque, independientemente de su tamaño.

El comisionado interino de Bomberos, Marcos Concepción, indicó ayer que por lo regular “las residencias usan hasta dos (tanques de 100 libras) y puede ser viable, pero hay residencias que usan hasta de 500 libras y eso debe analizarse. Eso específicamente debe ser para los comercios y que estén en un área abierta”.

Afirmó que en el interior de una residencia no debe haber ningún tipo de tanque de gas. “Se supone que estén en la parte posterior y en un sitio donde fluya el aire normal”, expresó.

Xavier González, gerente de ventas de Empire Gas, explicó que para la instalación del cilindro de 420 libras, el consumidor debe contratar a una persona certificada. Admitió que ha habido un incremento gradual en la venta de pipotes de 420 libras para ser instalados en residencias.

Enfatizó que cada vez que un gasero acude a la propiedad para hacer el llenado, deben exigirle que evalúe la instalación para verificar que no haya escape o alguna falla. “En Empire Gas siempre velamos porque todo esté correctamente para evitar accidentes”, expuso el gerente de ventas de esta empresa mayorista, que acapara el 75% del mercado en Puerto Rico.

Humberto Berríos, vicepresidente de Tropigas, no precisó la cantidad de residencias que tienen este tipo de cilindro, pero expuso que hay un aumento en la compra residencial de estos tanques de 420 libras.

“Definir cuánto es la penetración de este tipo de cilindro es muy difícil. Pero sí ha experimentado crecimiento”, expresó.

Berríos opinó que lo más importante es no ignorar al olor que emana el gas. “Los consumidores tienen que estar muy pendientes a este tipo de olor. Igualmente, cada vez que venga el suplidor al hogar deben velar porque se revise toda la instalación”, agregó.

Tendencia en urbanizaciones “costosas”

Carlos Jurado, secretario general de la Federación de Distribuidores de Gas Unidos de Puerto Rico (Fedigas), aseguró que desde el paso de María muchos hogares —principalmente en urbanizaciones costosas— han comprado estos tanques para operar las plantas eléctricas.

Sin embargo, enfatizó, que los accidentes que envuelven líneas de gas ocurren por error humano y agregó que la alta concentración de gas en un área cerrada es el detonante principal.

“Rara vez el accidente está vinculado a un problema del tanque o sus válvulas. Históricamente, son errores humanos, donde dejan la llave abierta en lo que buscan un fósforo, o prenden el ‘pilot’ y se van a hacer otra cosa olvidándose de que tienen la llave del gas abierta, lo que permite que el gas filtre por mucho tiempo, generando una concentración excesiva que suele ser la que genera la explosión”, detalló Jurado.

Alertó que si la persona experimenta un olor fuerte a gas, de inmediato ventile el área y abra puertas y ventanas para reducir la concentración. Puntualizó que nunca se debe abrir una llave de gas si no se va a encender de inmediato. Recalcó que ante el fuerte olor a gas, lo principal es salir del lugar y llamar a las autoridades concernientes para que trabajen con la situación.

Limbo en la regulación

Según los gaseros, los cilindros grandes son comprados por el consumidor a un costo de entre $600 a $700 vacío, y requiere de un permiso que es otorgado por el Negociado de Transporte y Otros Servicios Públicos (NTSP).

Sin embargo, a través de su oficina de prensa, el negociado expuso que ellos no inspeccionan instalaciones residenciales y tampoco otorgan permiso para esta instalación en los hogares.

“Para instalar este tipo de tanque en las residencias, hay que sacar una serie de permisos, incluyendo uno de construcción, pero no del NTSP. El NTSP inspecciona instalaciones comerciales y a los gaseros”, aseguraron.

Reiteraron que su función es “regular y fiscalizar la transportación comercial y la mayoría de los servicios de transporte público terrestre en Puerto Rico”.

“En el caso específico del gas propano, el NTSP regula el transporte e instalaciones únicamente comerciales, mediante la división de la Oficina de Seguridad en el Transporte y Materiales Peligrosos (STMP)”, insistieron.

reportera