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Archivo / EL VOCERO

Un hombre fue asesinado a balazos en un hecho escenificado a las 2:50 de la madrugada de ayer en la Plaza Muñoz Rivera en Vieques, a corta distancia del lugar donde el pasado jueves fue ultimado a tiros otro individuo.

La víctima fue identificada como Sidón Colón Soto, de 47 años y vecino de la calle Prudencio Quiñones. Según la Policía, fue ultimado de múltiples balazos.

Mientras, a las 10:10 de la noche del jueves, fue asesinado a balazos Samuel Pérez Rosario, de 25 años. El suceso ocurrió en las inmediaciones de un bar en la calle Carlos Lebrón, cerca de la Plaza Muñoz Rivera.

Asimismo, a las 10:30 de la noche del sábado fue asesinado Jovanny Vega Díaz, de 30 años. La víctima estaba frente a su casa en la calle Sánchez López, en la barriada Alto de Cuba, en Vega Baja, donde pistoleros se acercaron y lo ultimaron a balazos.

Otro de los asesinatos ocurrió a las 11:53 de la mañana del sábado en el residencial Dr. Rafael López Nussa, en Ponce. Sicarios asesinaron a balazos en un apartamento en el edificio 20 a Derick Domínguez Pacheco, quien tenía 39 años y era vecino de la calle Unión.

Horas antes de este asesinato, agentes de la Uniformada ocuparon armas y drogas en un apartamento cercano.

El viernes se registraron asesinatos en Arecibo y Carolina.

Hasta la medianoche del sábado, las estadísticas reflejaban 608 asesinatos desde que comenzó el año, una reducción de 43 comparada con el 2017.

Asesinan hijo de narco

Los sicarios que sembraron el terror en la madrugada del sábado frente al negocio Agave, en el sector Guasábara, frente al cementerio Borinquén Memorial Park –en Caguas- tenían como objetivo darle muerte a Edgar Miguel Rivera Merced, el hijo del desaparecido narcotraficante Miguel “Cano Newton” Rivera, quien fue asesinado a pasos del lugar cuando se ejercitaba en la mañana del 13 de octubre del 2009.

Lograron su objetivo al matar a Rivera Merced y de paso le arrebataron la vida a un joven inocente que comenzaba su carrera de medicina, Dilan Daniel Westerband Torres, de 25 años. Asimismo, hirieron a otros cinco estudiantes universitarios que habían sido compañeros de clase en el Colegio Notre Dame.

Los heridos fueron identificados como Esteban Olivari Lamboy, 22 años, quien recibió un balazo con entrada y salida en el hombro izquierdo; Jean Carlos Escalera García, de 21 años, con una herida de bala en la pierna izquierda; Enrique Maldonado Otero, de 20 años, herido en la rodilla izquierda; David Marcucci Plaud, de 24 años, con heridas en la pelvis, fémur, espalda y brazo derecho -quien se encuentra en condición de cuidado- y Samuel Mendoza Pomales, de 21 años, herido en un brazo, abdomen y pierna derecha.

Rivera Merced, de 21 años, estaba con otro individuo, ambos ajenos al encuentro entre los exalumnos de Notre Dame. Los sicarios lo habían localizado y aguardaron en las inmediaciones de Agave hasta las 2:15 de la madrugada cuando salía en momentos en que los otros jóvenes también dejaban el local de bebidas y comida mexicana.

Una guagua tipo pick up y un Toyota Corolla, ambos color gris, se detuvieron frente al negocio y desde el interior abrieron fuego a mansalva. En la escena quedaron 31 casquillos de bala calibre .40 y 14 de un rifle de asalto AR-15, presumiendo las autoridades que hubo más disparos y que los casquillos cayeron en los vehículos.

En un principio se dijo que al menos uno de los sicarios se acercó a Rivera Merced, quien yacía en el piso y lo remató. En el lugar se halló una cartera con una pistola Glock modelo 23 calibre .40 con un cargador con 13 balas; otro cargador con 22 balas calibre .40 que se presume era de Rivera Merced y un Volkswagen Jetta negro con gravamen de desaparecido y con una tablilla que no le pertenece, en el que Rivera Merced habría llegado al lugar.

Tres agentes de la División de Homicidios, entre ellos la investigadora inicial Lizandra Aponte y el fiscal Javier Rivera han estado trabajando continuamente en el caso. Los investigadores ocuparon las grabaciones de distintas cámaras de seguridad en el negocio y las inmediaciones.

Cuando fue asesinado Cano Newton, de inmediato recrudeció la violencia con una guerra entre narco organizaciones rivales, entre ellos Carlos Rubén Morales, conocido por los motes de “Cano Navarro” y “Cano Gurabo” y su rival Jaime “Peluche” Dávila Reyes, también preso en una cárcel federal.

Cano Newton fue el heredero de otros notorios narcotraficantes que por más de una década controlaron el trasiego de drogas en Caguas. Su asesinato le fue atribuido al bando de Peluche.