Jensen Medina Cardona

FAJARDO- En el tercer día de juicio contra Jensen Medina Cardona, acusado de asesinar a Arellys Mercado Ríos el 18 de agosto de 2019 en una marina de Fajardo, el último en sentarse en la silla de los testigos fue el agente Víctor Gutiérrez Reyes, del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).

Gutiérrez Reyes reveló la existencia de un documento sobre el día de los hechos que no había entregado previamente al Ministerio Público. Según se indicó en sala, el testigo debe entregar en la tarde de hoy a los fiscales -y estos a su vez a la defensa- el memo que preparó referente al día de los hechos y que entregó a su superior.

La existencia del documento salió a relucir durante el contrainterrogatorio dirigido por el abogado Jorge Gordon Menéndez. “Lo preparé porque presencié una situación fuera de los parámetros que hacemos nosotros”, dijo Gutiérrez Reyes.

El juicio se retomará mañana a las 9:00 a.m. ante la jueza Gema González Rodríguez, y concluido el testimonio de Gutiérrez Reyes, se sentará en la silla de los testigos Freddy Nieves, administrador de Villa Marina en Fajardo, cuyo nombre fue mencionado hoy en varias instancias por uno de los testigos. 

Precisamente, hoy -durante el tercer día del juicio- fueron tres los testigos presentados: el agente Alexis Pérez, técnico de escena del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Fajardo; José Rosado Colón, un hombre que laboraba como guardia de seguridad en Villa Marina al momento de los hechos; y Gutiérrez Reyes, agente del CBP.

Este último, detalló que llegó a la escena minutos después de que ocurrió el asesinato, como parte de un patrullaje rutinario en Villa Marina, junto a otro compañero de trabajo. Gutiérrez Reyes dijo que cuando llegó se topó con varias personas nerviosas, entre ellas Joseph Howie, expareja de la víctima, quien le contó lo ocurrido.

“Él me comenta que acababan de matar a su amiga. Le pregunté a donde y él dice que fue en el área del muelle”, narró Gutiérrez Reyes, quien mencionó que permaneció en la escena por alrededor de 45 minutos hasta que llegaron agentes del Negociado de la Policía.

“Cuando nos bajamos (del vehículo), nos percatamos de que había una joven, que estaba sentada en unas escaleras del edificio de administración. Estaba llorando y parecía estar en estado de pánico y hablando fuerte, bien nerviosa. Estaba como en shock. Había un joven con ella tratando de consolarla”, mencionó.

Entre otras cosas, el agente reconoció que Howie no le dio características específicas sobre la persona que había disparado, sino que le dijo que este tenía traje de baño, estaba sin camisa y era delgado. Además, el testigo reconoció que Howie tampoco le dijo si podía identificar al sospechoso de haber disparado.

Sin embargo, en varias instancias el hombre dijo que Howie le había indicado que el sujeto que se acercó a ellos procurando por un teléfono celular estaba “furioso”. “Me aproximé hasta allá y en ese momento, cuando estoy caminando a esa área, viene otro joven. No habló, pero estaba bien nervioso. Yo me identifico y él me comenta que acababan de matar a su amiga. Él dice que fue en el área del muelle. Yo y mi compañero no estábamos muy lejos del vehículo y decidimos buscar nuestros rifles porque aparentaba que había una emergencia sucediendo”, dijo.

“Le pregunté al joven que se me acercó qué fue lo que pasó y él me dice que le pegaron un tiro a la muchacha que estaba en el suelo. Ellos pasaron un pasadía en el mar. Me dice que, cuando llegaron al muelle, ellos encontraron un teléfono en el suelo. Recogieron el teléfono y lo pusieron dentro de la embarcación. Llega un muchacho buscando el teléfono y entonces él me cuenta que hubo un intercambio de palabras y poco a poco se fue intensificando y la discusión se siguió desarrollando más fuerte. Me cuenta que se le pega y él le dice a ellos que no sabe con quién se están metiendo”, contó.

Segundo testigo 

En cambio, Rosado Colón -que fue el segundo en sentarse en la silla de los testigos- también ofreció su versión sobre lo que había observado el día de los hechos. Aunque ahora está retirado, Rosado Colón dijo que en ese momento laboraba como guardia de seguridad en Villa Marina y que había llamado al Sistema 9-1-1 para notificar lo sucedido.

Rosado Colón precisó que actualmente está retirado, pero que llevaba solo seis meses laborando en Villa Marina cuando ocurrió el incidente. Añadió que ese 18 de agosto de 2019 su turno de trabajo era de 2:00 p.m. a 10:00 p.m. y que, como parte de sus funciones, daba rondas y se aseguraba de que “todo estuviera marchando en orden”. Posterior a hacer la ronda, hacía un reporte sobre las diferentes novedades ocurridas en su turno de trabajo.

Mencionó que cada dos horas tenía que hacer rondas y que ese 18 de agosto de 2019 “estaba casi terminando la última ronda”. “Todo anduvo normal durante todo el turno, excepto (a las) 9:40 p.m. que pasó lo que sucedió”, dijo Rosado Colón, a preguntas del fiscal Jaime Perea en la Sala 306 del Centro Judicial de Fajardo y ante la jueza Gema González.

“Como a eso de las 9:30 p.m. noté un individuo en un carrito de golf corriendo hacia la entrada de la Marina gritando que le abrieran. Le abren y él sale. Yo me salgo del auto (donde estaba haciendo el reporte) para dirigirme para cerrar el agua (llave de agua). Me dirijo hacia ese lugar caminando hacia la oficina y veo un muchacho que viene corriendo desde la oficina -que me quedaba a mano izquierda- corriendo hacia mi persona”, narró.

“Luego me enteré (de) que (ese hombre que venía corriendo) se llamaba Joseph. Él sale gritando: ‘me mataron a mi nena, me mataron a mi nena’. Yo pensé que era una niñita, que la habían agolpeado. Le pregunto qué había pasado y él me lleva hacia el lado donde se desembarcan los botes… Acompaño al señor Joseph hacia donde está la joven porque él me dirige hacia allá y luego de ver lo que pasó por eso digo la joven”, sostuvo. “Cuando llego hacia allá, pensando que era una menor, pues veo la joven tirada en el suelo y él me dice que estaba muerta… Su cuerpo estaba parte en el área de concreto”.

Rosado Colón narró que, tras ver el cuerpo de Mercado Ríos, se retiró y empezó a llamar al Sistema 9-1-1 para notificar lo que había acontecido. “Le mencioné que me encontraba en dicha localidad, que era el guardia de seguridad y que había ocurrido un aparente asesinato. Yo no estaba seguro de que ella estaba muerta”, abundó. “Una vez que termino (la llamada), me mantengo en el área para que nadie se acerque a la escena. Hubo una pareja que trató, pero yo le dije que no. Era una pareja mayor. Aparentemente estaban en el restaurante el Punto. Yo le dije: ‘no pueden pasar, no pueden pasar’”.

Una vez llegaron los agentes de la Policía a la escena, según dijo, le solicitó “algo para acordonar el lugar para que nadie entrara a esa área” porque “si entraban iban a interferir con la investigación”. Posterior a esto, el testigo dijo que había llamado al gerente del lugar, a quien identifico como un tal Fredi, pero dijo que no recordaba el apellido de este.  Luego, al leer un documento con unas anotaciones, identifico a la persona como Fredi Nieves. “Yo le menciono que ha habido una emergencia, un asesinato, pero parece que ya alguien le había mencionado, ya él sabía”, indicó Rosado Colón.

Sin embargo, a preguntas del abogado Orlando Cameron Gordon el testigo reconoció que en el informe que redactó antes de retirarse del turno nunca especificó que el sujeto que asesinó supuestamente a la dama en Villa Marina estaba sin camisa. Además, admitió que en su informe tampoco menciona que el hombre que discutía con Joseph Howie -testigo en el caso y exnovio de la víctima- y con la pareja que lo acompañaba, tuviera un arma de fuego en la cintura o en algún otro lugar del cuerpo.

Asimismo, reconoció que nunca describió en su informe a Howie ni al individuo que supuestamente había asesinado a esa fémina. Esto a pesar de que el testigo reconoció, a su vez, que de su conversación con Howie el día de los hechos surge que había un hombre molesto pidiéndoles un celular.

Primer testigo 

En cambio, el primer testigo del día fue Pérez, un técnico de escena, quien brindó detalles -a preguntas de los fiscales y la defensa- sobre el proceso que realizó para investigar y fotografiar la escena. Pérez -quien fue quien tomó las primeras anotaciones de lo que halló en la escena- reconoció a preguntas de la defensa que en las anotaciones que hizo no hay nada que establezca que se levantó un casquillo de bala en la escena, pues mencionó que cuando completó la investigación preliminar olvidó anotar el dato.

Intentan sembrar dudas

Durante el contrainterrogatorio, se daba la impresión de que la defensa intentaba sembrar dudas, por ejemplo, sobre la validez del casquillo y la documentación que hizo el técnico de la escena, o incluso sobre si su cliente realmente estuvo en el lugar de los hechos.

De hecho, el testigo reconoció a preguntas de Gordon Menéndez que en el momento en que investigó la escena presumió que el casquillo de bala que se encontró en el suelo pertenecía a una bala disparada. Sin embargo, el abogado cuestionó si es posible sacar los elementos de una bala sin disparar, a lo que el testigo respondió que sí.

Confiados en que se hará justicia

Por su parte, la familia de la víctima esta confiada en que se hará justicia. En declaraciones a los periodistas, la madre de Arellys, Nitza Ríos, se reafirmó en que perdonaba a Medina Cardona. “Mantengo mi perdón hacia el caballero y confío en papa Dios, que en algún momento él va a reconocer lo que hizo”, dijo.

“Uno siempre quiere saber que pasó ahí ese día hasta el final. No es fácil, pero confío que papa Dios me va a dar la fuerza para llegar hasta el final y poder darle descanso a mi hija, que mi hija pueda descansar en paz y pueda yo también recuperarme porque esto es fuerte”, puntualizó.