torruella

Homenaje póstumo al juez Torruella en el Tribunal Federal del Viejo San Juan, encabezado por el juez presidente Gustavo Gelpí (al centro).

El puertorriqueño Juan Torruella, juez del Primer Circuito de Apelaciones de Boston, falleció ayer a los 87 años.

Torruella fue nombrado como juez de la corte federal en la Isla por el entonces presidente estadounidense Gerald Ford en 1974. Fue designado al tribunal apelativo en 1984.

El togado puertorriqueño fue el primer hispano en ser nombrado juez en ese circuito.

El juez tuvo una productiva y prestigiosa carrera judicial en la que publicó cerca de 2,000 opiniones, que incluyen 1,370 decisiones de mayoría y 230 opiniones concurrentes o disidentes.

Asimismo, entre 1994 y 2001 sirvió como juez presidente de la corte de apelaciones.

Torruella nació en junio de 1933 en el Viejo San Juan. Estudió en Saint John’s School, en Condado, y en Admiral Farragut Preparatory School, en Nueva Jersey. Obtuvo un bachillerato de la Wharton School of Business de la Universidad de Pennsylvania y un ‘juris doctor’ de la Escuela de Derecho de la Universidad de Boston en 1957.

En una entrevista realizada por EL VOCERO a Torruella en la que repasó su carrera judicial, comentó que el cierre de la cárcel La Princesa en el Viejo San Juan y dos casos ambientales fueron los que más recordaba.

Mencionó que las condiciones infrahumanas en La Princesa provocaron que ordenara su clausura.

“Tuve un caso bien grande para el 1979. Era el caso Barceló v. Brown. Era un caso ambiental entre el gobierno de Puerto Rico y el Navy. Era un caso en el que se alegaba daño ambiental a los arrecifes de coral en Vieques. Entre las cosas que tuve que hacer fue meterme en el agua (como parte de una inspección ocular) para ver los arrecifes afectados. Me metía al agua, miraba y subía a la superficie para dictarle a mi ‘court reporter’ Rafy Caro, que estaba en un bote. En este caso estaban envueltas todas las leyes ambientales habidas y por haber. El caso lo fallé en parte a favor de Estados Unidos y en parte a favor de los demandantes. Ordené al Navy que radicara una declaración de impacto ambiental”, recordó en esa ocasión.

Expresan su pesar

El juez presidente del Tribunal Federal en Puerto Rico, Gustavo Gelpí, señaló ayer que “es un día de suma tristeza personal para mí, a la vez que también lo es de agradecimiento por la amistad personal que tuve con el juez Torruella. Tuve la dicha de conocerlo desde niño, pero ya como estudiante de derecho, abogado y luego juez siempre le tuve una enorme admiración y respeto. Para mí es un honor y orgullo a través de los años el haber compartido y colaborado con él en múltiples asuntos de índole judicial y académica, al igual que junto a amistades mutuas”.

Mientras, el jefe de la Fiscalía federal en la Isla, Stephen Muldrow, manifestó que Torruella fue un distinguido jurista y un gran hombre que sirvió al primer circuito, al Tribunal de Distrito de Puerto Rico y a todo el País.

“Honramos sus muchos años de servicio público dedicado, incluidas sus décadas como jurista erudito y mentor de muchos, incluidos muchos secretarios legales que sirven o han servido como fiscales federales adjuntos en el Distrito de Puerto Rico y en todo el Departamento de Justicia”, indicó Muldrow.

Por su parte, la jueza presidenta del Tribunal Supremo de Puerto Rico, Maite Oronoz, expresó: “Torruella fue un gran amigo para mí y mi familia. Durante casi 40 años en la Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el Primer Circuito fue una voz contundente, fuerte y valiente a favor de Puerto Rico y de los derechos constitucionales que cobijan a todos los puertorriqueños. Su trayectoria se caracterizó por su entrega sin límites a la causa de la justicia y su preocupación profunda por la igualdad y la equidad”.

Los jueces del Tribunal Federal en la Isla efectuaron ayer un homenaje póstumo a Torruella en la corte del Viejo San Juan y en su sede en la Avenida Chardón.

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