Juan Lara

El economista Juan Lara entiende que se debe iniciar una apertura de la actividad económica. 

La depresión económica suscitada en la década del 1930 en Estados Unidos encarnó en Puerto Rico una pauperización mayor y significó además una época de gran turbulencia política y social.

Hoy día, los puertorriqueños buscan enfrentar el reto de una pandemia, con los precedentes de una depresión económica desde hace 14 años, los desastres dejados por los terremotos recientes y el temor al contagio con el coronavirus.

La estrategia oficial de seguridad y salubridad mantiene a la población en cuarentena y con un toque de queda, mientras la economía está prácticamente detenida.

Aunque existen grandes diferencias entre la crisis del 30 y el la actual, expertos afirman que los retos que enfrenta el País en la pérdida de empleo, la reducción en el nivel de producción y el sufrimiento de la población, son comparables.

“Esto que vivimos actualmente en el País no es una recesión económica, esto es una depresión económica. Tenemos que dejar eso claro, no hay recesión económica que dure 14 años y que tenga la capacidad de reducir a un 15% nuestra fuerza laboral”, explicó a EL VOCERO, Argeo Quiñones, catedrático del Departamento de Economía en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

“Es cierto que en la década del 30 había una economía agraria y la pobreza era extrema.  Tampoco existía un Departamento del Trabajo y no había la data que tenemos ahora. Pero entiendo que hay cosas comparables que afectaron en ambas épocas como fueron la pérdida de empleos y la disminución en el nivel de producción. El gobierno ahora cuenta con recursos y estadísticas, pero su respuesta no ha sido la adecuada”, opinó Quiñones.

Agregó que desde noviembre del 2006 a noviembre del 2019 en Puerto Rico se había reflejado un descenso de 158,700 empleos, esto de acuerdo a estadísticas del U.S. Bureau of Labor Statistics (BLS). Hasta noviembre del 2019 en la Isla había 882,200 empleados, lo que refleja una disminución del 15% de la fuerza laboral.

“Luego del desastre del huracán María se perdieron cerca de 5,000 negocios en el País. A esto súmale las medidas de austeridad de la Junta Federal de Control Fiscal. Esto que vivimos se va a recordar como una época de catástrofe”, mencionó.

El catedrático señaló al gobierno como el principal responsable de la debacle económica y social que sufre el País, por su historial de corrupción y por la poca calidad de sus políticos.

Una radiografía para entender el Covid-19  

“Estamos ahora mismo en plena caída y no podemos calcular bien el daño del virus en la economía. No sabemos cuándo esto va a acabar por la falta de pruebas en la detección del Covid-19. Este cierre comercial está acabando con muchos sectores económicos”, aseguró Quiñones.

Recordó además que el modelo económico que ha dominado la visión gubernamental criolla por más de 70 años -Operación Manos a la Obra (1947)- hoy es uno arcaico. Según mencionó, todavía el gobierno mantiene la noción de reforzar una dependencia económica en el País con las ayudas federales, la otorgación de exenciones contributivas en exceso y mantener una mano de obra barata.

“Todo es en beneficio de las grandes empresas a costillas del pueblo. Históricamente el gobierno busca garantizar la paz a esas grandes empresas eliminando las uniones, otorgando más subsidios a las infraestructuras privadas (hoteles, petroquímicas (Corco) y dando subsidios ambientales”, detalló.

El catedrático informó que la coyuntura que vive actualmente el País es idónea para la colaboración de los distintos sectores económicos y no debería limitarse solamente a los dueños de empresas. “Esto es una depresión multidimensional y una cosa lleva a la otra. Hasta nuestro sistema de salud está comprometido y depende de ayudas federales”, afirmó.

El catedrático llamó la atención a que las protestas del verano pasado que lograron la dimisión del exgobernador Ricardo Roselló, pudiesen regresar en cualquier momento -a pesar de la emergencia salubrista- si el gobierno no toma las medidas necesarias.

“La gente si no tiene ingresos, un plan médico y ninguna ayuda pues sale a la calle y se la juega. Lo mismo pasó en la época del 1930”, destacó.

Urge a una reapertura paulatina

Por otra parte, el economista Juan Lara, opinó que ya es tiempo de que el gobierno comience una reapertura gradual de ciertos sectores económicos. Según estimó, el producto interno bruto del País podría caer en un 7% debido al cierre comercial que ha provocado la pandemia del Covid-19.

“Será tan fuerte o más que para el huracán María. El Fondo Monetario Internacional estima que para Estados unidos la caída será de 5%. El paquete de alivio económico federal que se destinó para Puerto Rico es una gota de agua en un océano, tenemos que pensar en reabrir sectores económicos ya”, enfatizó.

Utilizó de ejemplo a los trabajadores de construcción en las carreteras, ya que según explicó estos trabajan al aire libre y pueden tomar medidas de distanciamiento social. Agregó que el “task force” económico y el de salud deberían reunirse para trabajar lineamientos que el gobierno pueda adoptar para una apertura económica paulatina.

Lara explicó además que las compañías privadas pueden comprometerse mediante contrato con el gobierno a establecer medidas sanitarias y preventivas para llevar a cabo las aperturas. A preguntas de este diario Lara precisó que podía ser viable activar primero a los trabajadores jóvenes antes que a las poblaciones de 50 años o más ya que son más susceptibles al virus. También indicó que debían garantizarle a cada empleado sus equipos de protección y material sanitario.