Márquez
Márquez aseguró que pidió la cancelación del contrato que mantiene como asesor del Senado.
 

Raúl Márquez aseguró que al ser nombrado como secretario del Departamento de Estado, cancelará el contrato que mantiene como asesor del Senado —donde pasarán juicio sobre su designación— pero buscó distanciarse de los contratos que mantiene Echeandía & Asociados, el bufete de su esposa.

En entrevista con EL VOCERO dijo ser “amigo” del exsecretario de la Gobernación, Ricardo Llerandi y afirmó que todavía no ha discutido con la gobernadora Wanda Vázquez cuál será su sueldo.

Al ser nombrado usted habló de muchos planes como la economía y el manejo del Covid-19. ¿Cómo atenderá eso desde su puesto en cuatro meses?

“Muchas veces la gente no entiende lo que es el secretario del Departamento de Estado y desconocen el funcionamiento del Departamento de Estado. No solo estamos aquí para las relaciones con los cónsules o con Washington. Desde aquí se operan 23 juntas profesionales, el 3-1-1, el registro de corporaciones, que incide en la economía. Manejamos los asuntos migratorios, los pasaportes, se trabajan los centros de servicios integrados. El secretario de Estado, al ser el secretario de más alto rango, ejerce unas funciones que le delega el gobernador relacionadas con muchos asuntos dentro del gobierno… Estoy conformando un equipo que se va a inmiscuir directamente en el asunto de los fondos federales. Veo esto como la palanca que vamos a usar para mover la economía”.

Usted estaba con Ricardo Llerandi el día que hubo una manifestación con cacerolas en su contra en una cafetería. ¿Cuán cercano es usted a Llerandi y a la administración Rosselló?

“Ricardo Llerandi era mi amigo antes de estar en la política. Fue mi amigo mientras ocupaba cargos políticos. Continúa siendo mi amigo y espero que siga siendo mi amigo mientras tengamos vida. La administración de Ricardo Rosselló se acabó en agosto de 2019 y yo no puedo tener lazos con una administración que no existe”.

¿Y con los participantes del chat de Telegram?

“El que es mi amigo es Ricardo Llerandi. Los demás los conozco por mi trabajo”.

¿Cuántos contratos de asesoría quedan vigentes en sus corporaciones y cuántos continuarán?

“Yo solo tenía una entidad jurídica que se llama Legislative Assesment. Mantenía contratos en la Cámara, a los que renuncié en febrero de este año. Acto seguido, en marzo de 2020 obtuve un contrato con la Oficina de Asesores del Senado. Ese contrato está vigente, pero puedo decir que ahora mismo el Senado está cerrado y no regresa hasta el 8 de septiembre. No vas a encontrar una factura de Raúl Márquez del 31 de agosto. Yo me enteré unas horas antes que la gobernadora había decidido designarme. Pasé gran parte de mi día en Fortaleza y esa mañana estuve en entrevistas y tuve que comprar una camisa porque tengo camisas de otros colores, pero tuve que comprar una camisa blanca y una corbata. Yo no trabajé ese día para ninguna otra persona. Lo pasé recibiendo el nombramiento y compré la camisa. Desde el 31 no se verá nada facturado porque es inconsistente que yo sea secretario del gobierno y contratista. Ya envié la carta solicitando la resolución del contrato”.

Sobre los contratos que mantiene el bufete de su esposa con la Asamblea Legislativa y con municipios, el funcionario recalcó que se trata de acuerdos que mantiene ella y dijo que “no ejerce ninguna función que entre en conflicto con mis funciones”.

“Es una decisión de ella. Es su oficina y ella es dueña del 100% de eso. Tenemos capitulaciones y nosotros nos consultamos y nos hablamos, pero de la misma manera que ella no toma decisiones por mí, yo no las tomo por ella. Ella tiene su práctica profesional que continuará”, expresó.

Aunque los salarios estén estipulados por ley, algunos secretarios han recibido compensaciones ya sea en contratos con el gobierno o por diferenciales pagados desde La Fortaleza. ¿Ha discutido el tema de su salario con la gobernadora?

“La gobernadora me anunció mi nombramiento el lunes y, desde entonces, yo me metí en el Departamento de Estado ayer a las 7:30 a.m. y salí a las 8:30 p.m. y no tuve tiempo de molestar a la gobernadora. Hoy (ayer) no he hablado con ella. Tengo una reunión a las 3:00 p.m. y supongo que luego de la reunión la veré un rato. Entiendo que en ese momento vamos a hablar de varios temas y, entre ellos, incluiré ese tema. Le tengo que ser honesto. No discutimos el salario. Ni remotamente hablamos del tema y yo no puse eso como una condición para aceptar el puesto. Lo importante es que se me delegó un trabajo y yo voy a realizar ese trabajo”.

¿Qué le parece asumir un puesto como este a cuatro meses de que llegue una nueva administración y en un cuatrienio en el que el puesto de secretario de Estado ha cobrado relevancia por lo ocurrido en el verano de 2019?

“Creo que el puesto de secretario de Estado no se ha tornado importante ahora; siempre ha tenido la misma delegación constitucional y creo que ha tenido la misma importancia. Que ahora le presten más atención por lo que pasó en el verano (de 2019), eso es otra cosa. Pero el puesto no ha variado. Yo hice un compromiso con la gobernadora para atender todos los temas que me ha delegado, cumplir con todos mis deberes y responsabilidades establecidas en las leyes y en la Constitución de Puerto Rico. Estoy preparado para hacerlo y lo voy a hacer hasta que termine el cuatrienio”.