Manules

Imagen de uno de los manules hallados. (Captura de video de María Záitseva)

Una familia encontró en los jardines de su casa lo que pensaron eran tres pequeños cachorros de gato. Los recogieron, los bañaron y comenzaron a alimentarlos. Pero al llevarlos al veterinario descubrieron que los gatitos no eran gatitos sino manules (Otocolobus manul), un felino salvaje que figura en el Libro Rojo de especies amenazadas y en peligro de extinción.

Según informa el sitio local Komsomolskaya Pravda, esta es la segunda vez en pocos días que se encuentran ejemplares de manul, que habitan las estepas de Mongolia, Siberia y el Tíbet.

En esta ocasión, los “gatitos” fueron hallados en la república rusa de Buriatia, a unas 2,750 millas al oeste de Moscú y que limita con Mongolia.

"Vimos unos bultos grises y esponjosos en el heno. Ni siquiera chillaron", contó la madre de la familia, María Záitseva, al diario local.

Como la madre de los cachorros no apareció, la familia decidió quedarse con los animales. Pero las nuevas mascotas comenzaron a mostrar un comportamiento poco habitual para un gato. 

"Pasaron unos ocho días y empezamos a notar que no eran unos 'niños' fáciles. En su pelaje gris aparecieron motas redondas y oscuras. Los dientes y las garras crecieron rápidamente", relató la mujer.

Pasados diez días, los “gatos” abrieron sus párpados y mostraron unos ojos azules, de pupilas redondas, pero en lugar de maullar, gruñeron… fuerte. "Nuestro gato Fix se asustó", dijo la mujer.

Manul 4

Un manul en una imagen de archivo tomada por Nick Jewell para Wikimedian Commos. 

La familia comenzó a investigar en Internet a qué raza podían pertenecer los “gatitos”.

Cuanto más navegaban por la web y más crecían los animalitos, se dieron cuenta de que no se trataba de gatos callejeros. Hasta que se toparon con una imagen que los dejó en shock: un manul, una especie salvaje también conocida como gato de Pallas. 

Se comunicaron con el Departamento de Vida Silvestre de Buriatia y agentes de esa entidad fueron hasta el hogar de los “gatitos” y confirmaron la noticia: se trataba de manules. 

El gato de Pallas o mamul es un felino de aspecto muy característico, con patas cortas, complexión fornida y compacta, y un pelaje largo que le hace parecer más grande de lo que es. 

El pelo de las partes inferiores es casi dos veces más largo que el de las partes superiores y laterales, una adaptación que mantiene al felino abrigado en las condiciones invernales de frío extremo que son típicas de su hábitat. 

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Un manul en el zoológico de Zurich, en una imagen tomada por Albinfo para Wikimedian Commons. 

Su pelaje varía desde el gris hasta el leonado o rojo zorro. Las puntas del pelo son blancas y tienen un aspecto plateado y escarchado. La barbilla, la garganta y el vientre son blancos. Sus patas están marcadas con bandas negras. Su cola es gruesa y corta (aproximadamente la mitad de la longitud del cuerpo) con una punta de color negro y marcada con varios anillos negros estrechos. Su pelaje es un excelente camuflaje para este felino cuya cara es ancha y aplanada y sus orejas son pequeñas, redondeadas y situadas en la parte baja de la cabeza. 

Sus ojos están bordeados de líneas blancas y negras y cuentan con un tercer párpado único que funciona como protección contra los vientos fríos y las tormentas de polvo que son comunes en su área de distribución.

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Una imagen de archivo de un manul o gato de Pallas. (Foto: Scottmliddell en WikiMedian Commons)

Los expertos creen que la madre de los manules pudo haber sido atropellada mientras buscaba alimento en la zona, debido a que la casa de la familia se encuentra muy cerca de una carretera muy transitada.

Los cachorros fueron llevados al Museo Etnográfico de Ulan-Udé, la capital de Buriatia, donde acaba de parir una gata de Pallas que se espera que los cuide y los alimente. El Museo tiene una sección dedicada a la vida silvestre en la que se pueden visitar animales característicos de la región. Cuando crezcan, intentarán devolver a los manules a las estepas en una reserva local.

Se cree que la escasa cantidad de estos ejemplares es el resultado de la depredación y la destrucción de su hábitat. “Los gatos de Pallas dependen de las madrigueras de las marmotas o de otras cavidades disponibles para proporcionar guaridas para su uso diario y la crianza de las crías, lo que restringe aún más la disponibilidad de hábitat”, según el Libro Rojo de especies en peligro.