Yulín

Celebración tras la reelección de Carmen Yulín Cruz Soto a la alcaldía de San Juan. >Archivo / EL VOCERO

Cada vez es mayor la cantidad de personas que me dicen “yo era popular”. Esa decepción del pueblo y la base del Partido Popular tiene explicaciones que todos conocemos. Después de casi 80 años de su fundación, el Partido Popular se apartó de los valores y los principios que le dieron vida en 1940 bajo el liderazgo de don Luis Muñoz Marín. Lo que queda de ese partido es otra cosa. A lo único que han evolucionado es a la deformidad, la abstracción y el reguero. Desde la década de los años 50 hablaban de intentos de “culminación” del ELA, pero todos colapsaron por su inviabilidad en el derecho federal. Actualmente la lista de opciones reales está claramente definida: país independiente, república asociada o un estado de la Unión, pero no más ELA colonial.

El separatismo y el nacionalismo estrecho que combatió Muñoz Marín han aprovechado las grietas ideológicas en las paredes del PPD y su debilidad eleccionaria para infiltrarlo, tomarlo por asalto. Cuando en la década de los años 70 el PNP comenzó a ganar fuerzas hasta convertirse en el principal partido político, los líderes populares se desesperaron. Comenzaron a coquetear con los sectores separatistas para que les prestaran el voto para mantener el poder colonial. El separatismo les aceptó la oferta, los puestos, los guisos económicos y los contratos, pero hoy escalan para quedarse con el control total del Partido Popular. Criaron cuervos y hoy les sacan los ojos.

Ese pacto por conveniencias electoreras provocó que el PPD dejara de hablar de unión permanente con Estados Unidos. Temían, y todavía temen, perder los votos prestados del separatismo y de los periodistas que promueven esa línea antiamericana. Desde hace más de veinte años hablan de fórmulas o inventos de soberanía separada a los Estados Unidos, pero no las explican, no las definen, o cada uno tiene su propia versión fantasiosa. Mientras tanto, el ELA quebró y confrontamos la peor crisis de nuestra historia moderna.

Cuando gobiernan, lo hacen con torpeza y fracasan. No resuelven problemas, los agravan. Dicen que hay que mejorar la economía, los servicios de salud, la seguridad pública, pero nada resuelven cuando les toca gobernar. Tampoco tienen una sola propuesta concreta para sacar a Puerto Rico de la crisis colonial del ELA. Su actual liderato es débil, construyen sus palabras en la vaguedad y la nimiedad; porque esos nunca han tenido sentido de lo que es contenido y sustancia. Lo único que une a los que quedan en el PPD es llegar al poder para repartirse puestos y contratos. No representan futuro, alternativa, esperanza ni solución.

Desde el siglo XVI el humanista francés Francois Rabelais sentenció que “la naturaleza aborrece el vacío”. Los pueblos también aborrecen el vacío. En ese vacío ha quedado el Partido Popular de manera irremediable e irreversible. Tal vez el PPD ya desapareció y no nos hemos percatado porque todavía le queda la etiqueta.

Carmen Yulín Cruz se ha convertido en el instrumento del separatismo y el nacionalismo estrecho para quedarse con la etiqueta del PPD. Las debilidades del PPD han provocado el “crecimiento interno” de Carmen Yulín en la Pava, al extremo de amenazar con crear otro partido o movimiento si el PPD no le da la candidatura que ella quiera. De repente se anuncia la creación de otro partido con simbología chavista que todo el mundo sabe que lo compone gente que responde a las ambiciones políticas y separatistas de Carmen Yulín. David Bernier y Charlie Delgado Altieri son tan soberanistas y separatistas como Yulín, aunque con mayor disimulo. Los demás aspirantes no parecen serlo, pero carecen de las capacidades para ser opciones realistas para la gobernación.

Les digo a nuestros hermanos y hermanas populares lo que ustedes saben: el Partido Popular que querían ya no existe. La lucha por la Igualdad con la Estadidad y el Partido Nuevo Progresista son su verdadera casa. Las puertas están abiertas. Les damos la bienvenida. Son mucho más grandes las cosas que hoy nos unen que aquellas que una vez nos dividieron. Ha llegado el momento de nuestro reencuentro porque las amenazas que enfrenta Puerto Rico exigen nuestra lucha como ciudadanos americanos y en UNIÓN PERMANENTE.