Adriana Díaz

Adriana Díaz revalidó como campeona de la Copa Panamericana de Tenis de Mesa.

“…qué les puedo decir… es el momento más lindo que he tenido en mi carrera… sé que la gente del sur no la está pasando bien… que sepan que los apoyamos, que no están solos y que todo esto es para que… poder brindar un poquito de felicidad… y… si hay algo que más me encanta de los puertorriqueños es que cuando nos caemos nos levantamos y eso es lo más… yo estoy orgullosa de ser puertorriqueña”.

Algo así fueron las primeras palabras que salieron de la boca de Adriana Díaz cuando fue entrevistada, minutos después de haber revalidado como campeona panamericana del tenis de mesa. No se concentró en su enorme proeza; su corazón estaba en el sur de Puerto Rico.

Esa sencillez, su humildad, la honestidad y transparencia de Adriana —en medio de su histórica hazaña— es lo que la hacen merecedora de todos sus grandes logros a su tierna edad y del apoyo absoluto e incondicional de un país que tanto necesita de estas heroínas sin capa; seres humanos nobles que nos sirvan de inspiración.

Los atletas puertorriqueños que entienden lo que significa cargar con nuestra bandera a sus espaldas y representarnos ante el mundo siempre serán acogidos y celebrados por un pueblo que, a pesar de que conoce lo grande que podemos ser, duda constantemente de sus capacidades por la manera en que fuimos criados y educados, tanto en el hogar como en la escuela. Mientras Adriana logró que ondeara triunfante nuestra monoestrellada, ese mismo fin de semana nuestro equipo femenino de baloncesto logró cualificar para las Olimpiadas en Tokio, luego de lograr una sorpresiva e impresionante victoria contra una de las potencias mundiales en ese deporte: Brasil.

Resulta claro que el esfuerzo y el sacrificio de estas mujeres valientes y aguerridas rindió los frutos esperados y tendrán la oportunidad de participar, de tú a tú, en el evento deportivo más importante del mundo. Demás está decirles que, una vez más, la mayoría de los puertorriqueños ya había descartado a estas atletas como posibles participantes en dicho evento. Sin embargo, el tesón, la voluntad, y la convicción de que podían lograrlo pudo más que el pesimismo de los bocones y los mercaderes del miedo que abundan en nuestro País.

Finalmente, y demostrando nuevamente la trascendencia cada vez mayor de la mujer puertorriqueña en todos los ámbitos de la vida, una joven de 22 años de nombre Sofía Jirau conquistó recientemente las pasarelas de la ciudad de Nueva York participando exitosamente en el desfile de la diseñadora puertorriqueña Maritza Santiago, en la semana de la moda de la capital del mundo, New York. Lo más impactante de este asunto es que Sofía Jirau es una joven con síndrome Down que, con su tenacidad, le confirmó al mundo que los únicos límites que tiene el ser humano son los que se autoimpone. Así lo demostró al pasearse con la seguridad de una veterana modelo por las pasarelas de tan prestigioso evento de modas.

La valía de la mujer puertorriqueña es innegable y, aunque la sociedad se ha empeñado históricamente en relegarla a un segundo plano, poco a poco terminará reconociendo su importancia y su valor para el logro de una mejor sociedad.

Yo creo en Puerto Rico, en los puertorriqueños y, particularmente, en el talento, el poder y la capacidad ilimitada de nuestras mujeres puertorriqueñas.

Yo vengovirao en 2020 y te invito a que vengas conmigo.

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