Elecciones

El proceso para radicar candidaturas ante la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) concluye el 30 de diciembre.

Ya se abre la temporada del festival electoral en que se juega el destino de las arcas públicas menguadas y endeudadas. El carnaval populista en que se batalla por fabricar una figura carismática suele alimentar pasiones ancestrales, sin pasar por el tamiz de un juicio ponderado. De lo contrario, no estaríamos en el estancamiento socioeconómico en que nos encontramos. Más allá de avivar discursos desgastados de resolver, fortalecer o romper la relación política con los EE.UU., no surge una discusión seria de la promoción de un plan de país para un nuevo paradigma de desarrollo económico dentro de la realidad existente. Las discusiones estériles que se perfilan se elaboran a partir de “nacionalismos” en que reclamos de orgullo patrio, o lealtad incondicional a una o dos banderas, es una historia que se repite como disco rayado, sin consecuencias reales, ni desarrollo económico que se materialice.

Surgirán quienes se comprometan a enfrentar a la Junta Federal de Control Fiscal (JFCF), incluso cortándole su subvención. Otros(as) se comprometerán a cumplir con los planes aprobados por la JFCF, para sacarla de Puerto Rico lo antes posible, según requiere la ley Promesa (por sus siglas en inglés). Otros(as) repetirán como un rosario lo antidemocrático de la imposición de EE.UU. a su territorio-colonial de pagar dicha deuda odiosa creada para beneficio de Wall Street. Sin querer mirar de cerca el saqueo, corrupción y pillaje de quienes engañaron al pueblo de Puerto Rico con su teoría de lo “mejor de dos mundos”, solidificarán los ingresos cuestionables de la élite criolla política. Otros(as) insistirán en que es a la metrópoli a la que compete correr con la deuda pública. No obstante, en el ínterin el plan fiscal y presupuesto, ¿cumplirán con los parámetros establecidos por la JFCF impuesta unilateralmente por el Congreso, en la medida que su colonia no supo administrarse por sus malas mañas?

Los(as) gobernantes que se han turnado el poder limitado colonial que la metrópoli les permite en su camisa de fuerza ideológica nos venden por retazos a nuestras espaldas. Quebrar todo para entregárselo a inversionistas cuyo interés es su propio caudal solo pone sobre el tapete la liquidación de remate de nuestro patrimonio a extranjeros y a la oligarquía criolla. Mientras el pueblo está inmerso en su sobrevivencia diaria raspando el fondo de la olla, por debajo del radar se levanta una sociedad paralela escondida en enclaves exclusivos. Atraídos a Puerto Rico como paraíso contributivo para ricos(as), nos convierten en su parque privado apoderándose de nuestros recursos naturales para su uso exclusivo. Ya se va cuajando una industria para reclutar y asesorar a este nicho de clientes exclusivos de cómo cuadrar sus inversiones, cumpliendo con los seis meses de estadía en Puerto Rico, para beneficiarse del paraíso tributario. ¿Esto realmente beneficia a Puerto Rico?

Por ende, los(as) candidatos(as) deben demostrar conocimiento cabal sobre la ley Promesa; los litigios que se han paralizado a su amparo; los litigios activos sobre los acuerdos que se negocian con bonistas; dominio del contenido de dichos acuerdos; recaudos contributivos y el plan fiscal y presupuesto aprobados por la JFCF. Además, deberán comprometerse a no aumentar la tarifa de servicios básicos de luz y agua, peajes, arbitrios en el muelle, ni impuestos sobre la propiedad, mientras bajan contribuciones, cortando gastos innecesarios. Por otra parte, para evaluar si realmente están comprometidos(as) a repensar el paradigma económico, deberán presentar sus propuestas específicas para el desarrollo económico que promueva la creación de empleos en PR. Es insuficiente promover la eliminación de leyes de cabotaje, incentivos contributivos para atraer industrias multinacionales a PR, o atraer inversionistas extranjeros a quienes les regalamos nuestra isla, contrario a nuestro interés, con leyes que no están bajo nuestro control. Deben estar preparados(as) con un plan específico a corto plazo. ¿Es viable generar industrias con capital local para exportación preparando profesionales de ingeniería, químicos y toda suerte de diseñadores creativos de productos? ¿Es viable la producción masiva cafetalera, frutos menores, pesca y producción de tecnología renovable para exportación, entre otras posibilidades? ¿O es que PR está destinado a convertirse en el parque turístico de los ricos en que los(as) nativos(as) seremos su servidumbre de limpieza, preparación de alimentos, licores, atención personalizada en spas, transporte terrestre y guías turísticos, convirtiéndonos en un gran casino? ¿Dónde están las escuelas graduadas de economía y finanzas aportando hacia el diseño de modelos de producción para el beneficio de nuestro país y no de extranjeros? Ya sabemos que con la UPR no podremos contar, tras su desmantelamiento. ¡Quien no cumpla con estos requerimientos básicos, es más de lo mismo!