Mariana Nogales

>Archivo/EL VOCERO

La fabricación de una imagen distorsionada o asesinato de reputaciones, para restarle credibilidad a un movimiento social y político es tarea antigua. Esa estrategia de manipulación mediática se ha ensayado con relativo éxito a nivel mundial y en Puerto Rico en otras épocas.

A nivel internacional el más famoso ideólogo nazi de la mentira fabricada se llamó Joseph Goebbels, mano derecha del asesino en masa de 6 millones de judíos alemanes, Adolf Hitler. Decía Goebbels de manera tajante y en tono ceremonioso: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.”

En el caso del Puerto Rico, la campaña difamadora por excelencia fue ejecutada en contra del licenciado Pedro Albizu Campos y el Partido Nacionalista, durante las décadas de 1930 a 1950. Así se justificó la persecución y encarcelamiento de miles de compatriotas, por el solo hecho de exhibir la bandera nacional de Puerto Rico.

Todavía recuerdo siendo muy joven, que la idea prejuiciada sobre la figura de quien los historiadores llamarían después, “la consciencia de Puerto Rico”, era que don Pedro estaba loco. Esto porque enfrentaba sin miedo al imperio más poderoso del mundo.

Esa mentira se repitió tanto por tres décadas consecutivas, que para muchas personas se convirtió en verdad, lográndose el propósito. De esta manera lograron demonizar y encarcelar a don Pedro, para luego torturarlo en la cárcel, quemándole las piernas con “rayos láser”. Eso se supo décadas después aunque sus carceleros lo negaron.

Recientemente, la faena de asesinato de reputación en Puerto Rico se planificó en 2020 con relativo éxito, para detener el avance de la licenciada Alexandra Lúgaro y el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC). Entonces se articuló una campaña mediática para proyectarla como una mala persona. Al igual que Goebbels se recurrió a la mentira repetida, tildándola de adicta a las drogas, racista y degenerada.

Simultáneamente, ella misma le echó leña al fuego, con sus controversiales declaraciones como no creyente, que le restó el apoyo masivo del sector religioso del País. Los encargados del operativo, son los mismos que se dan golpes de pecho como cristianos, mientras nos roban hasta los clavos de la cruz.

Sin embargo, al final Lúgaro alcanzó 179,265 votos (14%) y el MVC logró todos sus objetivos principales en su primera experiencia electoral. Esta hazaña es histórica, con apenas un año y medio de campaña y sin utilizar el fondo electoral. Además, el licenciado Manuel Natal ganó la alcaldía de San Juan el día de las elecciones, hasta que luego se contaron los dudosos votos adelantados.

Esa demostración sólida de sus candidatos a la Gobernación y a la Alcaldía de San Juan, permitió la elección de sus cuatro legisladores y veinticinco asambleístas municipales. De esa forma, el MVC se consolidó como la tercera fuerza política del País y la segunda en San Juan, duplicando los votos íntegros del PIP y del PD.

Ante este panorama —donde se confirmó el declive definitivo de la desprestigiada partidocracia PNP-PPD— se hace imperioso volver a la campaña de fango. De ahí surge la fabricación contra la licenciada Mariana Nogales, a quien no se le hizo originalmente ningún señalamiento. Peor aún, es que a otros 38 legisladores sí se le encontraron errores en sus informes financieros.

Nogales representa la fuerza y la honestidad de una juventud que se cansó de tanto pillaje.