Wanda Vázquez

La gobernadora Wanda Vázquez Garced.

Esta semana el País despertó enterándose de la determinación del Departamento de Educación federal de congelar los fondos destinados para la instrucción pública de nuestros niños, cansado de esperar que fuera designado un síndico para supervisar el desembolso de estos dineros, como le fuera ordenado desde junio. Esta decisión afecta no solo la operación regular del Departamento, sino que compromete más el programa de Educación Especial, que quedará sin dinero para operar a finales de año.

Llama la atención que aunque el departamento cuenta con una nueva cara al mando, la de Eligio Hernández —quien continúa gozando de la confianza de la gobernadora Wanda Vázquez— este cambio de mando no ha contribuido a ganar la credibilidad de los federales por la larga lista de actuaciones desviadas protagonizadas por los funcionarios de confianza del gobierno. Recordemos las imputaciones de delitos en la esfera federal relacionados con la utilización de estos fondos por parte de la exsecretaria Julia Keleher. Este ejemplo es otra puesta en escena de la corrupción por parte de otro gobierno del Partido Nuevo Progresista. Durante la gobernación de Pedro Rosselló, el entonces secretario de Educación, Víctor Fajardo, también fue encausado y hallado culpable por malversar millones en fondos federales, dinero que le robó a la educación del País.

Al tiempo, continúa la crisis sin precedentes en la Autoridad de Energía Eléctrica, que según fuentes internas de esa corporación pública sigue otorgando contratos a derecha e izquierda, sin que se adelante un solo objetivo relacionado con la restauración y el fortalecimiento de nuestra infraestructura eléctrica. Su director, José Ortiz, bajo el mandato de Luis Fortuño —y con la anuencia de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes y hoy comisionada residente, Jenniffer González— duplicó la deuda de la autoridad. Ortiz es otro funcionario cuyas ejecutorias no solo son cuestionables, sino perniciosas al País, pero igualmente goza de la confianza de la gobernadora Vázquez.

También, en días recientes se suscitó un “fox-trot” en el muelle Isabel II, cuando los residentes de las islas municipio de Vieques y Culebra le increpaban su incompetencia a la directora ejecutiva de la Autoridad de Transporte Marítimo, Mara Pérez. Esta, en lugar de buscar y alcanzar acuerdos con los ciudadanos, optó por protagonizar un incidente que probó su incapacidad para liderar una dependencia pública. Alegando sentirse secuestrada y hasta amenazada de muerte —como aseguró en varios medios de prensa comparándose con el trágico deceso de la joven Arellys Mercado— pidió a la Policía que la sacara de allí. No solo demostró incompetencia, sino falta de prudencia, pues se trasladó al piloto del helicóptero de FURA que se negó a hacerlo —en cumplimiento de las disposiciones federales de no permitir la transportación de civiles en las naves— llevando la situación a la más injusta y desmesurada represalia contra este aviador que solo cumplía con su responsabilidad.

La gobernadora ha expresado, también, que respalda a Mara Pérez y, en lugar de relevarla de su cargo, le quitó la responsabilidad de lidiar con el asunto más neurálgico de la agencia que dirige: la crisis en el transporte marítimo entre las islas municipio y la Isla Grande.

A dos meses de ocupar el más alto puesto del País, queda demostrado que la gobernadora Vázquez es lo mismo que Ricardo Rosselló, pues como pinta, madura, ya que ha optado por mantener en sus cargos a funcionarios que han fracasado en su desempeño, abriendo la brecha de la confianza entre el gobierno federal, al que tanto veneran y que tanto nos debe, y el País, al que mantienen secuestrado en la inopia.