Copur Tokio

>José "Pipo" Reyes/Especial para EL VOCERO

En los Juegos Olímpicos de Río 2016, la medalla de oro de Mónica Puig al vencer a la hoy número 26 del mundo y poseedora de tres títulos de Grand Slam, Angelique Kerber, paralizó el deporte mundial y elevó a Puerto Rico a un nuevo sitial.

La isla caribeña pasó entonces a ser, además, la tierra de una joven heroína del tenis que rompió con todos los pronósticos y que demostró una vez más que este puerto es verdaderamente rico en muchas cosas, especialmente en el ámbito deportivo donde la más pequeña de las Antillas ha dado grandes luminarias a través de su historia. 

Una nueva edición de la justa deportiva más importante del planeta ha llegado, aunque con muchos contratiempos en su paso y un año de retraso a causa de la pandemia de covid-19 que continúa causando estragos con nuevas variantes.

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 abrirán el viernes en una capital nipona inundada de estrictas medidas de salubridad. Tristemente Puig no estará presente para defender su grandiosa presea. Una lesión dejó fuera de contienda a la carismática tenista que cautivó al mundo con su triunfo sobre la alemana.  

Pero en su lugar habrá otras grandes figuras que han venido repuntando de forma maravillosa en el deporte, como la tenimesista Adriana Díaz y su primo Brian Afanador, los dos abanderados de Puerto Rico en los juegos; la destacada vallista Jasmine Camacho-Quinn, de quien se espera pueda llegar al podio, y también estará el veterano Enrique “Quique” Figueroa, quien pondrá fin a una exitosa carrera en la vela con su quinta participación olímpica.

Un total de 37 atletas compone la edición 19 de la delegación de Puerto Rico a los Juegos Olímpicos. Doce de estos son integrantes del equipo de baloncesto femenino—quienes llegan por primera vez a una olimpiada— un quinteto cuyo programa nacional se fortaleció para 2010 y ha continuado rindiendo frutos hasta el día de hoy.

La posibilidad de medalla siempre será limitada. Mucho más cuando visualizamos que una pequeña isla de apenas 100 x 35 entrará a la cancha, al tatami, al césped, al agua, al ring, o a la pista, para medirse a 205 países del mundo que llegan para competir en 306 eventos en 42 disciplinas.

Cualquier metal será bueno. Cualquiera será buen motivo para celebrar y olvidar los estragos que dejó un huracán María en 2017 luego de unos meses de la celebración del oro de Puig.

Cualquier medalla será buena para dejar a un lado —por un momento— el tema de los sismos y de una pandemia que no solo obligó un histórico retraso en los Juegos Olímpicos de Tokio, sino que nos ha obligado ahora a tomar nuevas medidas para evitar contagios y hasta ha trastocado nuestra calidez humana.

Aunque no haya fanáticos en las gradas del Estadio Nacional de Tokio. Aunque los deportistas hayan sido relegados a una villa con características de burbuja y aunque se alcen las protestas por una justa que apuesta a unos controles máximos en medio de una pandemia, los Juegos Olímpicos serán el bálsamo que fueron en el pasado luego de una fatal guerra y otra pandemia.

Dejemos que arda la llama. Sin muchas porras, pero con el efecto temporero que nos hace sonreír, olvidar y vitorear. Disfrutemos de Tokio 2020 y apoyemos a nuestros atletas.