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El gobernador Pedro Pierluisi junto a una parte de su equipo de trabajo y funcionarios en las áreas de Salud y Seguridad Pública. >Josian E. Bruno Gómez/EL VOCERO

Al observar los primeros tres meses del gobierno de Pedro Pierluisi, se pueden reconocer múltiples acciones bien intencionadas, pero también innumerables episodios que nos dejan entrever que en muchos despachos del gobierno las cosas parecen moverse a paso de tortuga o con un alto grado de dejadez.

Comencemos por las acciones bien intencionadas del primer ejecutivo. En estos tres meses, la configuración de su gabinete y jefes de agencia ha reflejado una combinación mixta de aciertos y desencantos.

Entre los positivos se destacan el secretario de Justicia, Domingo Emanuelli, la secretaria de la gobernación Noelia García, el contralor Manuel Torres y el secretario de Salud, doctor Carlos Mellado, quien se ha convertido en el secretario estrella de la administración Pierluisi.

En el caso de Mellado, esa merecida distinción corresponde al resultado que se palpa en el complicado proceso de vacunación que ha dirigido,  el cual – si bien ha tenido sus inevitables tropiezos – le han merecido el reconocimiento de la Casa Blanca y el pueblo en general.

Pienso que gran parte del éxito del secretario de Salud se debe a que él no es un funcionario de escritorio que se deja dominar por la burocracia. El doctor Carlos Mellado – que pasó meses en Haití y en las Bahamas atendiendo víctimas de terremotos y huracanes – viene de la escuela de los que manda y va. Y eso, en medio de una pandemia, es valioso, admirable y decisivo.

También se destacan de forma positiva el secretario de Seguridad Pública, Alexis Torres, el comisionado de la Policía, coronel Antonio López Figueroa – quien ha hecho una excelente labor –, y el secretario de Hacienda, el joven Francisco Pares, quien evidentemente ama su trabajo, pero que tan pronto comience a pagar la multimillonaria deuda en unos meses y vea desaparecer su abultada chequera gubernamental, tendrá que cambiar sus famosas tenis de Jordan por unas buenas botas de alpinista, para que pueda escalar las enormes piedras que encontrará en su camino.

Sobre los secretarios de Vivienda, Desarrollo Económico, el famoso COR3 y los secretarios del Trabajo, Agricultura y Familia no hay mucho que decir, porque no se ven resultados concretos en su gestión. En esas sillas, hasta ahora, hay mucho ruido y pocas nueces. Aquí, evidentemente, hay que apretar tuercas.

En cuanto al secretario de Estado, Larry Seilhamer, después del regaño público del politburó legislativo del PNP, su figura desapareció por arte de magia del mapa mediático, invocando aquel viejo refrán que dice: el que explica se complica. Da la impresión que Seilhamer, en su afán de querer complacer a los legisladores del PNP, se vendió a puertas cerradas como el estadista más estadista de todos los estadistas, y eso aparenta haberle perdido adeptos en la Cámara, al punto que se ha paralizado su nombramiento ante el anuncio del presidente de la Cámara de que el mismo estará amarrado a la reforma electoral.

Pero los tropiezos del gobierno no terminan ahí. En solo tres meses, la administración Pierluisi comenzó su mandato con aumentos de la luz y el agua, contrario a sus promesas de campaña. De hecho, para el primero de julio próximo está proyectado otro aumento de la AAA sin que el gobierno tenga la intención de revertir ese inminente golpe al consumidor.

Improvisan con las aperturas de escuelas, ignorando los consejos de la comunidad científica. No atienden los reclamos de los trabajadores de la AEE y tienen un caos de transportación y de servicios en las islas municipio de Vieques y Culebra que parecen no tener fin.

Como si fuera poco, en el ámbito fiscal, el gobierno no ha podido liberar los fondos federales de recuperación, no hay un plan efectivo para la remoción de los toldos azules y la llegada de los fondos del programa CDBG para los municipios, es inexistente.

En torno al estatus, todos sabemos que su proyecto de admisión como estado terminará en un zafacón del Congreso y muy pronto llegará el día 3 de noviembre – fecha seleccionada por el propio PNP para que el Congreso responda a los resultados de la pasada consulta de estadidad – donde no habrá respuesta, dejando esa fecha plasmada para la historia como el día en que el mismo PNP enterró su propio ideal y su mandato.

Para finalizar, al leer la entrevista del gobernador ayer en EL VOCERO, es más que evidente que estamos ante un gobierno buena gente y comedido, pero inocuo y pasivo, donde no existen grandes ideas ni agendas transformadoras. Una administración donde el gobernante anda relax – como diría el americano – sin presiones ni pretensiones, donde la creatividad duerme y en donde la serenidad, la complacencia y la resignación aparentan ser los símbolos de la estabilidad. Así que bajen la voz y el último que salga, que apague la luz.