AEE

La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) ha sido un hueso duro de roer para el gobierno y todo el País en los años recientes, siendo la actual administración la que más reveses suma, acercando cada vez más el fantasma de la muerte a esta corporación pública.

Desde su fundación hace más de setenta y cinco años, la entonces Autoridad de Fuentes Fluviales fue responsable, en gran medida, de ir de la mano con Puerto Rico en su evolución integral, promoviendo un desarrollo económico sostenido por encima de los retos de la entonces incipiente explosión industrial, impulsando el mejoramiento de la calidad de vida de los puertorriqueños al llevar el servicio eléctrico desde las zonas urbanas hasta la ruralía.

Durante décadas, la Autoridad de Energía Eléctrica demostró posible la combinación de la sana administración pública y el modelo empresarial privado. Sin embargo, la politización, el clientelismo y la corrupción, de la mano del gobierno, la transformaron en un organismo costoso, anquilosado, deficiente, dependiente de la energía fósil y oneroso para el País.

Para 2009, la AEE aparentaba cierta solidez, a pesar de tener una deuda de cuatro mil millones de dólares que pasaba por debajo del radar porque existía aún la percepción de eficiencia en la provisión del servicio eléctrico.

Sin embargo, en la trastienda, la corporación pública no había hecho inversión en infraestructura, modernización ni diversificación, manteniendo un atraso pernicioso en la tan necesaria actualización de sus plantas generatrices, que entonces quemaban y dependen todavía, en gran medida, del petróleo. Para 2012, y bajo el gobierno de Luis Fortuño, la AEE duplicó su deuda por concepto de bonos, que sobrepasó la astronómica suma de nueve mil millones de dólares sin que se hiciera inversión en sus plantas generatrices, equipos ni sistemas de distribución. En cambio, muchos millones se utilizaron para engañar al pueblo, al reducir artificialmente el costo del servicio eléctrico en año electoral y repartir bonificaciones y contratos.

Incapacitada de pagar sus entuertos, incluso en riesgo de no poder comprar combustible para operar, en 2015 y bajo la administración del Partido Popular Democrático, la autoridad acudió a la corte buscando protección de sus acreedores, logrando negociar su deuda con éxito. A pesar de su estado precario, la AEE redujo el monto de su deuda y tuvo, por primera vez, un Plan Integrado de Recursos (PIR), impuesto por la entonces recién creada Comisión de Energía.

El PIR era un proyecto con un alcance de 20 años, enfocado en asegurar el desarrollo del sistema de energía en la Isla, mejorar su confiabilidad y eficiencia y dar transparencia a la corporación pública, incluyendo su cuestionable proceso de facturación.

Con la llegada de este gobierno, se derogaron leyes y se redujeron los poderes de la Comisión de Energía —ahora Negociado de Energía— y se echó por tierra toda la negociación con los bonistas, devolviendo a la AEE a su estado de crisis original, que acabó por paralizar la inversión vital en infraestructura. Y en medio del ojo de esa tormenta recibimos el huracán María, que desde la total oscuridad del País reveló el estado de esa dependencia.

Empero, en lugar de aprovechar aquella coyuntura para invertir en la optimización del sistema eléctrico, nos encontramos en el mismo cruce que estábamos meses antes de María. Ello, porque esta administración, en lugar de recurrir a organizaciones experimentadas que estaban dispuestas a darnos apoyo tras el colapso del sistema, prefirió contratar, al costo de cientos de millones de dólares, a quioscos sin experiencia como Whitefish —cliente de Elías Sánchez— y Cobra, que hicieron un trabajo menos que deficiente.

A un mes cumplido de que la nueva gobernadora jurara al cargo, tenemos la misma estructura directiva en la Autoridad de Energía Eléctrica, costándole dinero y seguridad al pueblo, sin que se haya hecho una rendición de cuentas ni la tan esperada destitución de su aparato directivo, cuyas actuaciones y contrataciones son prueba de que este gobierno es el mismo perro con otro collar.

(3) Comentarios

Louis rivers

EN PUERTO RICO DESDE QUE GANÓ AGP CUALQUIER COSA PUEDE SUCEDER.ME SALÍ DE LA POLÍTICA POR LA VERGÜENZA DE QUE UN TIPO COMO ESE LLEGARA A GOBERNADOR Y DESPUÉS PARA COLMO LLEGÓ RICKIE.PR NO TIENE REMEDIO

Rafael Irizarry

Jesús Santa, ¿cual es la solución que sugieres, si alguna?

William Colon

Según él, el PPD bajo AGP fue el mejor gobierno en los últimos años. Así es que el sugiere otro término para García Padilla. Es como una caricatura. No le da vergüenza tanta mentira.

Welcome to the discussion.

Keep it Clean. Please avoid obscene, vulgar, lewd, racist or sexually-oriented language.
PLEASE TURN OFF YOUR CAPS LOCK.
Don't Threaten. Threats of harming another person will not be tolerated.
Be Truthful. Don't knowingly lie about anyone or anything.
Be Nice. No racism, sexism or any sort of -ism that is degrading to another person.
Be Proactive. Use the 'Report' link on each comment to let us know of abusive posts.
Share with Us. We'd love to hear eyewitness accounts, the history behind an article.