Dinero

Desde hace años hemos venido señalando y reclamando la necesidad de un plan coherente de desarrollo económico para Puerto Rico por parte de las autoridades gubernamentales.

Administraciones de ambos partidos no han podido presentar ante el pueblo una estrategia económica robusta, esto a pesar de insistir en que sí existía dicho plan.

Reiteramos el reclamo de que si el actual gobierno tiene un plan de desarrollo económico para Puerto Rico —que no se base única y exclusivamente en los miles de millones de dólares de ayuda federal que recibimos del gobierno de los Estados Unidos— que lo comparta.

Ayer, nuestra historia de portada destacaba la esperanza del sector comercial de que el gobierno otorgue el bono de Navidad —al que la Junta de Control Fiscal se opone— porque lo contrario significaría un impacto negativo de grandes proporciones a la temporada clave de ventas del año. Esto trastocaría, tipo efecto dominó, todos los sectores de la economía.

Además, es un golpe al bolsillo del consumidor que depende de dicho bono para celebrar las navidades y/o atender necesidades apremiantes en el hogar.

Nuestro periódico, EL VOCERO DE PUERTO RICO, ha sido bien claro en su posición de que este bono debe continuar otorgándose porque el no hacerlo causa un doble impacto a una economía que nunca se ha recuperado y que por el contrario da señales de desaceleración. Pero la junta tiene razón: el gobierno debe identificar de dónde saldrán los fondos del bono sin afectar aún más los presupuestos de las agencias.

A raíz de la publicación de nuestra historia ayer, la gobernadora Wanda Vázquez reaccionó y estableció públicamente que defenderá el bono navideño, pero no dice cómo lo hará, ni cuál es el plan para acceder a los fondos.

La gobernadora heredó un gobierno en condiciones precarias nunca antes vistas y con falta de recursos clave; pero si el gobernador anterior no esbozó junto a su gabinete el plan de desarrollo económico, o lo dejó a medias, es responsabilidad de la nueva mandataria ejecutar todas las gestiones necesarias para darle cuerpo al mismo y que este sea coherente. Asimismo, su implementación se tiene que dar lo más rápido posible.

Este plan debe ser compartido con los diferentes sectores que mueven la economía del País, para que estos den apoyo en la fase de implementación, cada cual en su especialidad. Ellos, al igual que nosotros, queremos que Puerto Rico se desarrolle y crezca, que haya oportunidades de negocio para los inversionistas extranjeros, pero aún más para los locales, y que así florezcan los empleos.

Hay mucho talento en el gobierno, pero afuera del mismo también existen una gran cantidad de figuras que pueden aportar a mejorar el plan de desarrollo económico y apoyarlo.

Actualmente vivimos un período de incertidumbre que le hace mucho daño a la economía, lo cual se complicaría aún más si se concreta la recesión mundial que algunos economistas están pronosticando.

Puerto Rico no puede continuar siendo administrado sin un plan de desarrollo coherente.

Le toca a la gobernadora la responsabilidad de poner la “rueda en movimiento”.

Demos “existencia” al plan.