Manifestaciones

En medio del #RickyRenuncia tuve una conversación con un amigo. Al percibirlo tan entusiasmado con las protestas masivas y movilización de personas bajo el antes mencionado “slogan”, le comenté: "ok, si Ricky renuncia, ¿luego qué?" En una respuesta muy emocional y poco racional para su nivel de intelecto, este me respondió: "no importa, eso lo resolvemos después". A lo que le cuestioné: "¿quiénes somos nosotros? y ¿cuándo es después?"

La respuesta tan llena de emoción a la vez de escasa racionalidad de una persona a la que considero muy inteligente, me plantó honda preocupación. En marketing político se estima que entre el 75% al 85% de las acciones de las personas responden a emoción. Solamente entre un 15% a un 25% de las acciones responden a la razón. En jurisdicciones como la nuestra con las deficiencias educativas que tenemos, eso se magnifica. Por lo tanto, las preguntas obligadas son: ¿realmente hubo un cambio social en el verano del ’19? ¿Ha cambiado nuestro sistema político-social y económico a raíz de ello? ¿Podemos visualizar un Puerto Rico distinto de cara al futuro a base de las protestas escenificadas en aquellas fechas? Ciertamente nadie, responsablemente puede atribuirse la capacidad de contestar dichas preguntas sin tener a su haber cualidades clarividentes. No obstante, podemos aquí analizar algunos mitos y algunas realidades alrededor de los eventos, sobre las cuales ubicarnos en una mejor posición de pensamiento.

Primer Mito: hubo unidad de pueblo. La realidad es que hubo un ambiente de festividad constante motivada esencialmente por un “hashtag” que según la definición del concepto es uno utilizado para que personas puedan buscar con facilidad en las redes sociales información sobre un tema. El hecho de que artistas que suelen tener cientos de miles de fanáticos y seguidores en las redes utilizaran el mismo, creaba una suerte de convocatoria en la que un por ciento significativo de los asistentes al Viejo San Juan o una marcha, asistiera motivado por la presencia del o de los artistas y no por un objetivo social en específico. Una realidad que operó alrededor de dicho mito lo es el hecho de que al momento de preguntársele los asistentes por qué estaban ahí, las razones esbozadas oscilaban entre malestar por la pobreza, por el sistema educativo, el sistema de salud, las muertes del María, lo caro de la energía eléctrica, en fin, problemas que vienen arrastrándose y agravando por décadas. Eso sí, la alocución terminaba con el grito del “hashtag” “Ricky Renuncia”. En un país en el que se celebra con caravanas un segundo lugar en alguna competencia olímpica o de índole mundial, se prevenía una celebración con la renuncia del ocupante del cargo de “gobernador”, aunque los problemas continuarían igual tras la misma. No olvidemos sumarle al análisis sobre dicho mito dos variables adicionales. Era fácil y simpático para esos artistas unirse tras un reclamo de renuncia de una persona que se presentó públicamente con un carácter, pero – sin hacer de mi parte juicios valorativos al respecto- la revelación de sus conversaciones íntimas develaba uno distinto. Es muy poco probable, por no decir imposible, ver a ese mismo grupo de artistas y/o “influencers” unirse detrás de mensajes que promuevan cambios políticos y/o económicos sustantivos y reales como el de la relación colonial entre Puerto Rico y EE.UU., del sistema de campañas eleccionarias o el sistema político-económico que nos rige. Ahí, como dice el refrán, la puerca entorcha el rabo y sus relacionistas les dirán “no te metas ahí que te calientas”. En el Ricky Renuncia era fácil porque un solo relacionista se había quedado con el banquete total.

Segundo Mito: Puerto Rico cambió en el verano del ’19. La realidad es que la ausencia de un mensaje específico de solicitud de cambios estructurales precisos y reales, liderado por grupos de entes que hubieran pensado de antemano la manera -procesalmente hablando- de llevarlos a cabo de forma inmediata y simultánea a la renuncia de “Ricky”, dejó todo igual. Escucho y leo demasiado la frase, “tras el verano del ’19 la cosa no es igual”. Pero nunca acompañada la misma con la enumeración de los cambios precisos efectuados.

Tercer Mito: le dimos una lección al mundo. En ese le faltamos el respeto a la lucha de otros pueblos hermanos. La realidad es que en el mundo hay gobernantes con el control del uso de la fuerza legítima del Estado que la utilizan en toda su extensión incluso en contra de la vida de manifestantes. Aquí, aparte de los gases cerca de la medianoche para darle descanso a los policías, no hubo signos de expandir ese uso a esos niveles.