Pedro Pierluisi llega a La Fortaleza

El Covid-19 aceleró el ritmo de cambio que comenzó desde el inicio de este siglo 21. En este contexto, el nuevo gobierno enfrenta el desafío de construir una nueva forma de gobernar para la era de la incertidumbre y el riesgo. Más aún, la pandemia ha puesto al descubierto el enorme contraste entre las fortalezas y las debilidades de la gobernanza y las capacidades de liderazgo. Los países con mejores prácticas de gobernanza exhiben una mejor respuesta y resultado para hacer frente a la pandemia que los países mal gobernados.

La historia demuestra que no debemos subestimar los cambios de épocas. En momentos de crisis como los que vivimos la gobernanza es más importante que nunca. En este contexto, el mayor desafío del nuevo gobierno es lograr ejercer liderazgo para encauzar la transformación del País en un contexto de gran debilitamiento de su legitimidad. Los resultados electorales revelan que el gobernador electo asume el cargo con un estrecho margen de victoria y la nueva legislatura presenta una fragmentación política como nunca se había visto reflejo del desencanto de la sociedad ante las diferentes alternativas políticas.

La coyuntura actual representa una oportunidad para establecer un nuevo paradigma de colaboración basado en compartir la responsabilidad de construir un mejor país basado en los valores compartidos que nos distinguen como pueblo. La pandemia y sus efectos sobre la economía y la sociedad torna imperioso analizar el presente para actuar sobre el futuro de la gobernanza y la gestión de los asuntos públicos. Los principales retos que enfrenta el nuevo gobierno se relacionan con la recuperación de la confianza pública, lacerada por la corrupción; mejorar la gobernanza y abrir espacios para la responsabilidad compartida; impulsar la economía del País principalmente para atraer inversión y crear empleos; propiciar un ambiente favorable para los negocios y el emprendimiento; y priorizar los fondos necesarios para financiar el pago de las pensiones.

Hace diez años no habríamos mantenido este diálogo, pero hay que tener en cuenta que la pandemia y los desastres naturales vividos en los pasados años han cambiado significativamente nuestro modo de vivir y tenemos que reflexionar sobre dicho cambio. Por tanto, el proyecto de cambio a emprender en esta nueva época debe basarse en el valor que une nuestra humanidad común y el principio universal de que el respeto a la dignidad humana es un valor inherente para todas las personas y que todos en la sociedad tienen el derecho a gozar de la oportunidad y las condiciones de seguridad y protección, y a florecer y prosperar.

La pandemia abre una ventana de interpretación y de normativas que debemos aprovechar para hacer historia en favor del bien común de la sociedad. Esa historia en favor de la prosperidad compartida solo puede ser construida a través de la articulación de esfuerzos entre la sociedad y las instituciones. Por ello, abrir cauce, pensar el futuro y comprender el presente en su complejidad son tareas claves para transformar el País.

El impacto y la expansión del Covid-19 y sus efectos, que permanecerán en el corto y mediano plazo, nos convoca a pensar en cómo construimos un futuro mejor para el País. Más aún, nos invita a examinar y reflexionar sobre el futuro de la gobernanza y a desafiar, innovar y co-crear nuevas alianzas gubernamentales y sectoriales para encauzar la transformación del País. Para encaminar los cambios impostergables que requiere la sociedad se necesitan soluciones políticas; unidad de propósito; liderazgo político oportuno, coherente, decisivo, compasivo, valiente y coordinado. El análisis ponderado de estos elementos nos permitirá generar la síntesis para el entendimiento pleno de los complejos problemas que debemos atender y generar conocimiento con rigor científico para mejorar la vida social y encauzar el rumbo del País para las nuevas generaciones.

Hoy más que nunca necesitamos solidaridad, esperanza, voluntad política y una ciudadanía activa para atender los impactos de la pandemia con total apertura, transparencia y desprendimiento en favor del bienestar y la calidad de vida de la sociedad. La invitación es a unirnos al llamado urgente de la comunidad científica y los organismos internacionales para construir un nuevo arte de gobernar para la era de la incertidumbre y el riesgo. Para ello, además de mucha resiliencia y solidaridad, que no cabe duda de que en nuestros ciudadanos abunda, nos falta buena gobernanza, voluntad y capacidad institucional.

Para ampliar estos temas, visite nuestros portales en la web gobernanzapr.org y puertoricotransparente.org.

Directora Ejecutiva Centro de Gobernanza Pública y Corporativa