Sismo

Miles continúan refugiados en el área sur tras el sismo de magnitud 6.4 reportado la semana pasada.

Ocurrió en mayo, 1902. Murieron 30,000 personas. Nadie sabía lo que iba a suceder, nadie nunca supo por qué no avisaron. Aquel día se los tragó la tierra derretida contaminada con azufre. Hubo animales salvajes que huían de todas partes y entraron rabiosos a la ciudad matando gente. Fue una verdadera tragedia la impericia y negligencia del gobernador.

Días antes los científicos avisaron a las autoridades que había que desalojar la población por el incuestionable peligro que se aproximaba. Es considerado uno de los cataclismos más fatales del mundo. El volcán se llama el Monte Pelée localizado en Martinica, no muy lejos de Puerto Rico. Entre los días del 2-8 de mayo de aquel año estalló.

Una década antes (1889) se descubrió que el cráter exhalaba vapor. No fue hasta marzo, 1902, dos meses antes de la tragedia, que alpinistas suben y ven la sequedad del lago y vieron que el volcán emitía azufre. A fines de abril se sentían anómalos temblores y ruidos raros del monte. Unos investigadores suben y ven, que el lago que estaba seco, tenía agua y expelía magma.

El 1ro de mayo comienza el volcán a lanzar cenizas llegando a la ciudad de St. Pierre, contaminando las aguas. Hubo bastantes señales de peligro: lluvia de cenizas, temblores, la tierra se agrietó y finalmente el volcán expelió lava.

Los barcos abandonaron el puerto cuando la magnitud de los sismos acrecentó. Para el tercer día del mes, flotaban cadáveres de gente y animales muertos en el Río Roxelane. Gente aterrorizada que vivía en cercanías del volcán llegó a la ciudad. Advirtieron al gobernador que toda el área estaba llena de ceniza blanca. Al mismo tiempo, llegaba toda clase de animales salvajes huyéndole al peligro. Los animales atacaron y mataron gente y a otros animales en su desesperación de supervivencia.

Los científicos informaron al gobernador, Louis Mouttet, el peligro del volcán. Mouttet instruyó no decir nada y ocultó la verdad por razones políticas, y se negó a evacuar la ciudad. El 3 de mayo el volcán entra en fase pirotécnica y la gente se encerró en sus casas. El día fatídico fue el 8 de mayo. En la fase de erupción, lanzó catastrófica lava arropando la ciudad. Murieron todos los habitantes, excepto un zapatero y un preso. El 20 de mayo, el Monte Pelée vuelve a estallar y cubre por completo a St. Pierre, pero allí quedaba nadie.

En la década de 1820 el gobierno español nombra gobernadores despóticos para evitar levantamientos independentistas. En 1823 asignó a Miguel de la Torre después de una derrota en Carabobo contra Simón Bolívar. Miguel era muy astuto y tenía un historial de cómo neutralizar rebeliones contra la Corona de España. En Puerto Rico estableció el gobierno de Las Tres B: Baile, Botella y Baraja. Decía que “Un pueblo que se divierte no conspira”. Durante su gobernación (1823-1837) inundó al pueblo de jolgorio. Fue, al igual que Mouttet en Martinica, una mojiganga política.

En los últimos años, el gobierno de Puerto Rico se ha distinguido por su inhabilidad para establecer un plan certero durante una catástrofe. Es decir, informar propiamente a la población, un sistema de advertencia, rutas de escape prácticas, centros de refugios, suministro de alimentos, medicinas y agua, y móviles médicas en cada municipio. Las tormentas Irma y María fueron señales de advertencia. Hay quien no dude que no establecer un plan de auxilio y seguridad a la población es considerado un acto inclemente.

Por otro lado, mientras numerosos pueblos padecen la tragedia de los temblores, en San Juan se celebrará un jolgorio. La justificación es que hay gente que depende de estas fiestas para su “sustento”. Se olvidan los organizadores de tragedias históricas evitables. Un día de trabajo y fiesta es beneficioso para la gente a quien aluden. También podría ser el último, de ocurrir un sismo letal.

Esperemos que nada suceda. Elogiamos el gesto de La Sonora Ponceña por honrar una postura humanitaria.