Syria

La marcha de partidarios del gobierno sirio en Hasaké, Siria, el 31 de enero del 2021.

Al final de la Semana Mayor, en la que recordamos el sacrificio del Rabino de Nazaret a través de permitirse su captura, juicio y condena a través de la crucifixión, permitámonos recordar el vía crucis que Siria sufre aún. Hoy día, el saldo sigue siendo dramático: cerca de 400,000 muertos y millones de refugiados en campamentos ubicados en Turquía, Jordania, el Líbano e Irak incluso; cientos de miles de desplazados internos y una crisis migratoria de grandes proporciones de la cual Europa ha sido la mayor receptora. Igualmente, tanto el conflicto como su resultado mortífero evolucionó trágicamente de un asunto interno a uno regional, pero también de alcance global.

Se cumplieron recientemente 10 años de haber comenzado esta espiral catastrófica; una que parece no tener fin muy a pesar del hecho de que la mayoría del terreno utilizable de Siria se encuentra bajo el control de Damasco. Este actual tranque es interesantemente menos que notable cuando se mira la totalidad del conflicto y los matices que trascienden sus fronteras. Quiero decir con esto la secuencia de giros acontecidos durante un decenio de hostilidades. El panorama geopolítico es sustancialmente distinto al de 2011 y sus protagonistas han “mutado” con este. Lo digo con renuencia, puesto que a la luz de los eventos suscitados y la manera en que se han desarrollado, dejaron a algunos de los actores en una posición algo incómoda que les impide moverse; hacerlo implicaría nuevas complicaciones en el renglón estratégico.

Por aquí el inventario geopolítico de la guerra civil en Siria. En el caso de la Federación Rusa (Rusia): una presencia mayor y consolidación de su posicionamiento estratégico en el Mediterráneo Oriental. Aparte de procurar un balance de poder en el escenario mencionado, creo que hay la intención de conformar un eficaz muro de contención para evitar que islamistas radicales chechenos se cuelen de regreso a territorio ruso y hagan daño. En lo que concierne a Irán, un agarre efectivo de –e influencia– sobre poblaciones que profesan el islam chií, de las cuales Teherán siempre se ha asignado el rol de protector. Siria –para Irán– debe ser pieza clave en el tablero regional en el esfuerzo de contener la influencia de su rival, Arabia Saudita. Para la milicia libanesa de Hezbolá, la conformación de una reputación que trasciende su rol como actor político-militar interno en su país; lo que esto último signifique para el grupo estará por verse.

Del lado opuesto de esta escaramuza también hay incertidumbre. En el caso de EE. UU., el hastío podría significar en el largo plazo un entendimiento montado sobre las realidades en el terreno y de que el sueño de crear una “Siria democrática” –al igual que un Irak democrático– es precisamente eso: una fantasía. Si, como dije al principio de la administración Trump hace cuatro años, Washington (en un gesto de hastío) pudiese hacer causa común con Moscú para finiquitar la guerra en Siria, entonces deberían sentarse a dialogar. El norte de ese intercambio diplomático: procurar una dinámica de balance de poder. Una breve mención para Turquía: la inclinación neo-otomana del presidente Erdogan de mantener a raya a los kurdos y una pobre influencia como actor en la región es –en virtud de sus dolores de cabeza económicos– insostenible.

Como siempre, el precio mayor lo terminarán pagando los sirios y sirias que vieron sus vidas tronchadas por la obstinación de las partes envueltas en el conflicto. Hoy día, su país está susceptible al dictado de fuerzas ajenas a su voluntad colectiva. Tal es la función de la guerra: destrucción de las posibilidades políticas haciendo de su reconstrucción una tarea titánica que no siempre rinde fruto. Lo es también la sumisión económica, la reconstrucción, cuando venga, estará repleta de inversión rusa e iraní. Esto en sí no es problemático, después de todo retomar la actividad económica es primordial para ganar la paz. Pero Siria no será dueña de su futuro económico y así, se lanza a un futuro incierto.