Educación Virtual

En nuestra columna anterior les comentamos sobre el blog de un maestro islandés, Ingri Hrannar Ómarsson, que nos llamó muchísimo la atención por su temática. Además, encontramos que sería de interés para los maestros, profesores y padres preocupados por nuestro sistema educativo. Presentamos en la pasada columna cuatro de los 14 puntos que él señaló que son obsoletos en la escuela del siglo XXI. Hoy compartimos cuatro más, pues nos parecen sumamente importantes y pertinentes al estado de la educación en Puerto Rico actualmente. Estos nos obligan a reflexionar sobre la educación en nuestras escuelas y universidades, especialmente luego de esta pandemia de Covid-19.

1. Los docentes que no comparten lo que hacen: Los docentes que no tuitean, no bloguean, ni discuten ideas con personas de todas partes del mundo están obsoletas, de acuerdo con Ómarsson. Cuesta admitir que tiene razón, pero mientras más uno reflexiona sobre este punto, hay que reconocer que está en lo correcto. Es importante que los docentes compartan lo que hacen y conozcan lo que otros realizan. Desarrollarnos profesionalmente no se logra en un taller de tres horas una vez al mes; por el contrario, es un proceso de por vida. A través de Facebook y de Twitter, uno se entera de las diversas opciones que existen de desarrollo profesional. Además, pueden establecer contactos con investigadores y maestros que tengan sus mismos intereses.

2. Escuelas que no tienen acceso a Facebook y Twitter: Las escuelas que solo dependen de su página web o de algún periódico escolar están obsoletas. Todas las escuelas y colegios deben tener cuentas en Facebook y Twitter para mantener comunicación con los estudiantes, padres y público general. Añade Ómarsson que las escuelas ya deberían tener hasta sus propios canales de televisión en línea, donde los estudiantes pueden filmar, editar y publicar eventos escolares. No olviden que también YouTube está disponible.

3. Escuelas que contratan compañías para realizar opúsculos, afiches y portales de Internet: Estamos muy de acuerdo con el autor en que estos deben ser proyectos que muy bien pueden realizar los estudiantes utilizando la tecnología disponible en la escuela. Esto permite que se realicen proyectos con propósitos auténticos como lo exige la escuela del siglo XXI. En nuestros salones de clase hay estudiantes con mucho talento que pueden asumir estas tareas con entusiasmo y creatividad. Además, en tiempos en que los presupuestos son muy bajos, el que los estudiantes puedan realizar actividades de esta naturaleza ayuda a economizar.

4. Bibliotecas tradicionales: Ómarsson nos dice que la biblioteca que solo cuenta con libros y algunas mesas de ajedrez está obsoleta. Desde su punto de vista, la biblioteca debe ser el corazón de la escuela. Esta debe ser el lugar donde se reúnan los estudiantes y todo el personal de la escuela para leer y acceder todo tipo de tecnología que les permita desarrollar y editar vídeos y música, por dar unos ejemplos. Esta biblioteca debe darle oportunidad a todos en la escuela de poder acceder el equipo tecnológico que disponga. También debe tener un buen banco de datos que pueda accederse desde los hogares. De no ser así, la biblioteca se convertirá en un museo donde los estudiantes van a mirar todo lo que se usaba en un momento dado. Por otra parte, hoy día existen muchas bibliotecas virtuales que tanto los estudiantes como los docentes deben poder acceder desde cualquier lugar.

¿Qué les parecen estas cuatro recomendaciones y observaciones? En la próxima columna les presentaremos tres más de las recomendaciones que nos ofrece Ómarsson sobre la escuela del siglo XXI.

Esperamos que sigan reflexionando sobre este tema tan importante, que ha cobrado tanta vigencia hoy día por la particular situación que estamos pasando.