Elecciones

La gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez, recientemente aprobó el proyecto de ley número 1467 originalmente titulado “Ley para la Solución Final del Estatus Político de Puerto Rico” el cual estipula la celebración de un plebiscito el 3 de noviembre de estadidad sí o no con la intención de resolver la cuestión del estatus de Puerto Rico. En mi opinión, la redacción de este titulo es una muy mala elección de palabras, ya que los historiadores conocen la frase solución final bajo una luz y contexto muy diferente. “La Solución Final” o “Endlösung” en alemán, es un término general para las políticas de exterminio que el régimen nazi cometió contra el pueblo judío y a las personas que los nazis consideraban inferiores. Para resumir brevemente el contexto histórico de este evento insidioso: La segunda fase del Holocausto, también llamada "Solución final", comenzó en 1942 con el desalojo de los guetos judíos y el transporte de las víctimas a los campos de concentración generales construidos en todo el Tercer Reich, de los cuales los más infames fueron Bergen-Belsen y Auschwitz-Birkenau. Los judíos de todos los territorios ocupados por los alemanes y los estados satélites debían ser entregados a las SS para ser reubicados en los campos de concentración donde serían obligados a trabajar hasta morir -de hambre, de enfermedad o en las cámaras de gas. Esto fue posible debido a la corrupción desenfrenada y la ineptitud que plagaron a los gobiernos provisionales de los territorios ocupados o "Reichskommisarats", como los Países Bajos, Francia, Noruega, los Balcanes, los Estados Bálticos y especialmente Polonia y Ucrania, que no tenían el poder ni la capacidad de oponerse a las SS de llevar a cabo sus órdenes de exterminio y reubicación.  

Ahora, que quede claro, no estoy acusando al gobierno puertorriqueño de cometer una atrocidad, ni digo que nuestro gobierno funciona como los nazis. Lo que estoy es exponiendo la falta de contexto y matices históricos que lamentablemente tiene nuestro gobierno. No solo eso, sino que sus afirmaciones históricas parecen haber sido motivadas más por una retórica parcializada que por una discusión honesta sobre el futuro de nuestra nación. Por ejemplo, en su artículo de motivaciones, dicen: "Esa transformación positiva ocurrió en todos los antiguos territorios pobres y desventajados de Estados Unidos que lograron la igualdad al convertirse en estados de la Unión. Sus respectivas condiciones territoriales los mantenían en graves desventajas. Al convertirse en estados de la Unión, las superaron. Hoy, todos disfrutan calidad de vida y progreso fortaleciendo a nuestra Nación". ¿Cuales territorios? Asumiendo que somos los territorios únicos de la unión americana que no posee los mismos derechos, mientras que durante toda la historia moderna de Estados Unidos es claro que siempre tuvo múltiples territorios que nunca obtuvieron los mismos derechos de la unión y que todavía no lo tienen como Samoa Americana, Islas Vírgenes, Guam y las Islas Marianas. Sin decir que hubo territorios de Estados Unidos con múltiples destinos como las Filipinas.

Además, adquirir la estadidad no garantiza la igualdad absoluta entre nosotros como ciudadanos americanos. Por ejemplo, estados como Hawaii y Alaska todavía son regidos por la ley de cabotaje y ellos fueron anexados al final de la Segunda Guerra Mundial. En la ley existen datos históricos con mérito, pero la retórica parcializada prevalece.

En resumidas cuentas, el aprobar un plebiscito para definir el estatus de nuestra nación y describirla como nuestra “solución final” es insensible e insensata ya que rompe todas las posibilidades de debate y disentimiento para buscar otras alternativas, sin mencionar que hemos hecho múltiples plebiscitos, la más reciente en 2017 bajo el difunto gobierno de Ricardo Rosselló (la ley no menciona la baja participación electoral que invalida el voto).

Una "solución final" a un problema político que ha estado plagando a nuestro país durante décadas, la historia ha demostrado que otro plebiscito no funcionará ya que la decisión final y la consideración recaen en el Congreso de los Estados Unidos. La Casa Blanca envió recientemente una carta para "poner en orden nuestras finanzas y nuestra casa" antes de considerar semejante solicitud; una demanda que nuestro gobierno parece incapaz de cumplir. Asumir que otro plebiscito será la solución a todos nuestros problemas solo repetirá el ciclo de la historia e ignorará la dura realidad que nuestro país confronta a nivel político y económico.