persona reflexion

Hace unas semanas, el exgobernador de Puerto Rico, Aníbal Acevedo Vilá, exhortó públicamente a la base del Partido Popular Democrático a unirse en un movimiento para lograr lo que llamó una “limpieza profunda” del partido más antiguo de la historia del País, para así despejarlo del sucio y “la mugre” que, según él, lo arropan al día de hoy. Independientemente del asunto político partidista, en el cual saben que no me voy a inmiscuir, voy a hacer una exhortación similar, pero a todos los puertorriqueños.

Desde hace mucho tiempo he estado tratando de llevar un mensaje de unidad patriótica, tratando de lograr convencernos a nosotros mismos de que en esta bendita isla tenemos el talento y los recursos para dirigir nuestro destino y echar hacia adelante. Cuando comencé, sin querer, con mi campaña del “vengovirao” en las redes sociales, sabía que esto era una tarea dura, pero estaba dispuesto a darla. Aunque sigo con pie firme con mi mensaje, contrario a lo que pensé, la cuesta luce hoy más empinada. En lugar de darnos cuenta de nuestras capacidades y nuestra resiliencia (palabra que no me gusta por estar prostituida, pero que es de aplicación a lo que estoy diciéndoles), demostrada más allá de toda duda tras el paso del huracán María, no entendemos que nos hace falta disciplina y, sobre todo, unidad de propósito.

En mi pasado artículo en este periódico hablé de la filosofía africana del “Ubuntu”, que no se trata de otra cosa que entender de que todos los seres humanos existen y son, en virtud de los otros, y exhorté al País a adoptar dicha filosofía. Hoy propongo pasar manguera de presión, pero no solo en la sede del Partido Popular Democrático, sino en todo Puerto Rico. Una manguera de presión que remueva de raíz el oportunismo y el inversionismo político; una manguera de presión que nos tumbe las gríngolas de diferentes colores que no nos permiten ver más allá de nuestra pequeña tribu; una manguera de presión que elimine la eterna visión pesimista de personas que no quieren que entendamos que aquí sobran las herramientas, la capacidad y el talento para echar hacia adelante.

Yo apuntaría de frente con esa manguera de presión a los que pretenden estar bien sin aportar nada; a los corruptos que roban dinero que es de los puertorriqueños; a los que se aprovechan de la debilidad de otros para sacar provecho; a los que con su pensamiento anquilosado pretenden mantener a Puerto Rico en estructuras mohosas del siglo pasado. ¡Hay que apuntar bien con esa manguera!

¡Basta ya del culto al promedio! Yo quisiera que la palabra promedio se convirtiera en una mala palabra, estrictamente prohibida en Puerto Rico. ¡Nadie debe aspirar a, y mucho menos conformarse con ser promedio! Todo el mundo debe aspirar a ser excelente y a sobresalir en el área que entienda que tiene las capacidades para hacerlo. Créanlo o no, todos tenemos un talento con el cual podemos sobresalir. Para eso, tendremos que luchar en contra de las personas promedio, porque estas personas quieren que te quedes así: promedio. Vamos a pegar manguera de presión a los salvajes trogloditas que juegan con el dolor de un pueblo necesitado, incluso durante tragedias como los huracanes Irma y María. En Puerto Rico no hay espacio para gente inescrupulosa, capaces de manipular el dinero y los bienes que cientos y miles de personas de Puerto Rico y el extranjero donaron para ayudar a las familias necesitadas. Esas personas merecen el máximo rigor de la ley. Hasta que no metamos presos a personas como esas, nunca vamos a cambiar.

Como he dicho en el pasado, la capacidad está ahí; las herramientas están ahí y, sobre todo, el talento está ahí. Necesitamos disciplina y unidad de propósito. Repito gritando: ¡UBUNTU! #vengovirao.

Te invito a que visites mi página en Facebook (Yldefonso López) para que tú también “vengas virao”.