LGBTQ

Recientemente se difundió ampliamente por lo medios sociales la nota aclaratoria que un profesor universitario le añadió a la política universitaria antidiscrimen. La política institucional prohíbe —por ley— el discrimen por razón de sexo y/o género. El docente, quien labora en un recinto de una universidad pública, equipara esta cláusula con la “ideología de género”. Este discurso es sumamente poderoso al utilizarse para rechazar cualquier política pública que defienda la equidad y que hable de la perspectiva de género.

Quisiera tomar un momento para aclarar algunos asuntos medulares, ya que en los medios sociales he visto la confusión recurrente sobre la llamada “ideología de género” y la educación con perspectiva de género. La tergiversación de este discurso ha logrado que la gente fuera de la cúpula político-religiosa haga esta falsa equivalencia. La “ideología de género” no existe. No existe una agenda para convertir a las personas en Lbgtqia+, no es adoctrinamiento. Lo que el profesor no tiene claro es que ser lesbiana, gay, bisexual, asexual, o queer (cuir) es una orientación sexual. Es lo que una persona prefiere a la hora de sus relaciones sentimentales y/o sexuales. Es algo personal, atado a la autonomía individual de las personas. Los términos transgénero, intersex, o no-binario se refieren a la identidad de género de las personas, o de qué forma se identifican en cuanto su género, no a su genitalia. Al parecer, que las personas escojan libremente a quién quieren amar o ser, amenaza el orden establecido.

La perspectiva de género busca la equidad en las relaciones entre los distintos géneros. Educa para ponerle alto al machismo, el discrimen, y la opresión hacia mujeres, personas no-binarias, y que se identifican como transgénero. Crea una sociedad más justa, pero cuestiona y reta las normas sociales injustas y discriminatorias con las cuales hemos sido criados. Al parecer, esto también amenaza a quienes ostentan el poder en nuestra sociedad.

Volviendo a la nota aclaratoria, es sumamente preocupante que un docente utilice citas de la biblia en un prontuario para justificar la homofobia y transfobia en una universidad pública. Decirles a sus estudiantes que sus identidades y existencias son pecado es un acto violento. Además, lo que esboza el profesor es sencillamente falso. Las personas Lbgtqia+ siempre han existido y, como hemos visto, no ha resultado “la conducta homosexual generalizada”. Incluso, antes del colonialismo europeo se reconocían más de tres géneros en varias sociedades indígenas. Y, como menciona la campaña #UPRfuerafobias, Atenas y Roma no cayeron por la homosexualidad. Fue por corrupción.

Muchísima gente piensa igual que el profesor, pero estos no se encuentran en su posición de catedrático, una de poder. De igual forma, hay que tener estas conversaciones con nuestros familiares para aclarar la desinformación porque son necesarias. Son de vida o muerte. Hemos visto que, hasta el sol de hoy, no se ha declarado un estado de emergencia por los feminicidios en Puerto Rico. Con una muerte basta. Los feminicidios no son asunto de las feministas nada más. ¿Cómo es que no hay multitudes a diario frente a La Fortaleza exigiendo un estado de emergencia que busque atender esta crisis?

Tenemos que educarnos.