Wanda Vázquez

La gobernadora Wanda Vázquez.

Manuel Cidre

Empresario

Edgardo, abrir la economía al sector privado y no abrir el gobierno parece más una estrategia política que otra cosa. Si la apertura sale mal, se le echa la culpa al sector privado porque el sector público, que lo controla el gobierno, sigue en su casa.

Nos preguntamos: ¿es posible vender un automóvil si la colecturía y el DTOP están cerrados? ¿Vender una propiedad si el registro no está operando? ¿Resolver una disputa si los tribunales están a una mínima capacidad? La respuesta todos la sabemos.

La apertura de la economía solo para una parte del País no ayudará al sector productivo. La apertura debe ser proporcional para todos los sectores tomando en consideración que los sectores privados dependen del sector público.

Dicho esto, ¡cuánto quisiera decir que con la apertura empezaremos a ver la luz al final del túnel! Posiblemente para unos pocos sí, pero para la gran mayoría es que empiezan los verdaderos retos. Tratar de subsistir con prácticamente los mismos gastos y una limitación de clientes es cruzar el Niágara en bicicleta. Hoy más que nunca el pequeño y mediano comerciante tiene que ser consciente de su nueva realidad. Aquellos que insertaron en sus negocios las ventas en línea, el ‘delivery’ o el ‘pick up’ ahora es el momento de fortalecerlo, no importa que estén abiertos.

Es importante maximizar los espacios para aumentar la cabida de clientes dentro del porcentaje aprobado. Los gastos hay que mirarlos varias veces al día y tomar las decisiones correctas, desde controlar el costo en las utilidades, el costo de venta, nómina, entre otros.

Por el lado del gobierno, tiene que implementar paquetes de ayuda que provean fondos para que los pequeños y medianos negocios puedan mantenerse abiertos ante esta realidad. No se trata de pagarles la nómina; se trata de estímulos económicos que compensen las ventas perdidas por los próximos 90 días, en lo que los negocios alcanzan su ‘break even point’.

Esta apertura anunciada no significa que el virus se fue; va a estar con nosotros por mucho tiempo. Las probabilidades de una vacuna son inciertas. Cada individuo, cada comerciante tiene que ser responsable de su salud, la de sus clientes, la de sus empleados y la de su comunidad. Nos llegó el momento de todos para todos.

Edgardo Vicenty

Empresario

Manolo, la ambición política se ha posicionado una vez más por encima del bienestar del pueblo. La gobernadora y su equipo parecen haber aceptado que son incapaces de reabrir el País exitosamente y han decidido crear un espectáculo en el cual dan la impresión de estar tomando medidas bien serias para reabrir, pero en realidad lo que están es posicionándose para quedar bien parados cuando tengan que anunciar el próximo ‘lockdown’.

Esto queda más que claro al analizar las reglas de reapertura impuestas por la gobernadora, que en su mayoría son tan absurdas que se han convertido en memes de Instagram. El chiste es parte de la estrategia de distracción, porque mientras las personas debaten si existe alguna diferencia en las posibilidades de contagio entre ir a ver pájaros a la playa o sentarse con una cerveza a coger sol, no se dan cuenta de las incongruencias reales de la supuesta reapertura.

Por ejemplo, como usted bien menciona, ¿cómo se van a vender autos o propiedades si el DTOP y las oficinas del Registro de la Propiedad están cerradas? Estas son dos áreas importantes de la economía que aparentan estar en operación esta semana, pero que en términos prácticos no lo están.

Al mantener a los empleados públicos en sus casas, la gobernadora no solo afecta la reapertura de la economía, sino que también aumenta la cantidad de personas aburridas en sus hogares que para entretenerse un rato se irán a un centro comercial, a comer en un restaurante, a la playa, o a chinchorrear. Todas actividades que el reglamento de la gobernadora busca limitar porque en teoría aumentan las posibilidades de contagio con Covid-19.

Si el gobierno realmente tuviera la intención de reabrir la Isla, hubiese implementado los mismos mecanismos de precaución que está utilizando la industria privada para reabrir las oficinas gubernamentales y así brindar servicios a la ciudadanía y a la vez limitar la cantidad de personas saliendo a las calles en búsqueda de diversión a diario.

Pero a este gobierno lo que le importa es dar la impresión de que está trabajando por el País; los resultados son secundarios. Al parecer la estrategia le está funcionando. Ante el chiste de las reglas de la cuarentena, muchas personas ya le perdieron el miedo a salir y cada día se ve más tráfico en la calle y hasta más tarde.

Cuando volvamos a cerrar, Wanda le echará la culpa a los revoltosos en motora, a la gente en los centros comerciales y a los chamaquitos en la playa. En vez de culpar a la falta de un reglamento coherente y ejecutable, pruebas masivas y un sistema de ‘contact tracing’ efectivo.