Primarias Carolina

Primarias el domingo, 16 de agosto. >Dadsani Rodríguez/Especial para EL VOCERO

Edgardo Vicenty, Empresario

Manolo, uno de los conceptos más importantes en los negocios es el costo de oportunidad. Es necesario que como país entendamos y apliquemos este concepto, porque el no hacerlo durante los últimos cinco meses muy probablemente nos costó miles de empleos y cientos de millones de dólares en ingresos futuros.

En arroz y habichuelas, el costo de oportunidad se puede ver como lo que un individuo, empresa o gobierno deja de generar por enfocarse en otras actividades.

Por ejemplo, un estudiante universitario que estudia a tiempo completo pierde la oportunidad de generar $7.25 por hora o cerca de $15,080 anuales porque está estudiando en vez de trabajando. En el caso de un estudiante excepcional de ingeniería, esta pérdida de ingresos a corto plazo tiene mucho sentido, porque tan pronto se gradúe en 4-5 años pasa a cobrar más de $60,000 anuales. En otras palabras, el estudiante sacrificó ingresos a corto plazo por utilizar su tiempo para estudiar, pero esto le permitió hacer mucho más dinero a largo plazo.

El problema es que los líderes políticos de Puerto Rico no analizan el costo de oportunidad de sus acciones, y si lo hacen, su enfoque es maximizar su beneficio personal y no el del pueblo.

Manolo, nuestras primeras dos columnas para esta serie de Millennials vs Boomers se publicaron en marzo de este año y hablaban de las oportunidades de desarrollo económico que nos brindaban los cambios temporales en las leyes de cabotaje aéreo y la relocalización de las farmacéuticas por causa del coronavirus. En ambas ocasiones hablamos sobre cómo el formar un plan y ejecutarlo rápidamente era vital para poder maximizar ambas oportunidades.

Pero nuestros líderes no hicieron nada. Los últimos cinco meses han sido un circo, en el que los políticos de este país decidieron enfocarse en ganar las primarias en vez de utilizar su tiempo para maximizar estas dos oportunidades de desarrollo económico que nos cayeron del cielo.

Su excusa más probable para no haberle dedicado tiempo a estos asuntos va a ser que estaban enfocados en el coronavirus. Pero todos sabemos que esto es mentira. ¿Cuánto tiempo realmente dedican nuestros legisladores a combatir el virus día a día? ¿Realmente es necesario tener a la gobernadora en cada conferencia de prensa presentando estadísticas o eso es algo que puede hacer el secretario de Salud?

La verdad es que aun con el coronavirus hemos visto que las campañas continuaron. Correr sus campañas en vez de utilizar ese tiempo para hacer llamadas y tener reuniones con ejecutivos de las farmacéuticas fue una decisión que cada uno de estos “líderes” tomó.

Sus campañitas para CUATRO AÑOS MÁS nos van a costar cientos de millones en ingresos futuros. Buen trabajo.

Manuel Cidre, Empresario

Edgardo, finalizadas las primarias nos preguntamos, ¿cuál fue el costo de oportunidad de este ejercicio democrático? No escucho a nadie hablar sobre este tema.

No solo políticos, también he conocido empresarios tomar en consideración el costo de oportunidad en sus proyecciones  y en el costo de sus bienes y servicios. 

A manera de ejemplo, un cardiólogo posiblemente no ve un centavo hasta terminar su carrera. Debe tardar aproximadamente 12 años; estimo en $800,000, entre el costo de estudios e ingresos dejados de recibir. Este dinero es la inversión del médico y a través de su trayectoria profesional debería recuperar la misma. No debemos confundir el ‘return on investment’ con el “costo de oportunidad”, pero cuando analizamos  el retorno de inversión debemos tomar el costo de oportunidad en consideración.

No pretendo dar una clase y sí un pie forzado para lo que quiero resaltar.

Las decisiones gubernamentales casi nunca  —mas nunca que casi— toman en consideración esta realidad. ¿Por qué no lo hacen? Porque sus planes y ejecuciones están todos basados en el corto plazo, en el evento electoral cada cuatro años. La planificación a largo plazo se queda casi siempre en propuestas escritas que no se ejecutan y en la mayoría de las veces cambian cada cuatro años.

Cuando debimos invertir en tecnología para la educación no lo hicimos, y hoy no poseemos la infraestructura para manejar la educación a distancia. Tuvimos 10 años para buscar alternativas a las 936 y no hicimos nada. Debo también mencionar los casos de las bases militares Ramey, en Aguadilla, y Roosevelt Roads, en Ceiba, hoy subutilizadas. ¡Ah!, y no hablemos del puerto de trasbordo de Ponce, que gracias al ‘cambia-cambia’ político Cuba y República Dominicana nos comieron los dulces. 

Estoy escribiendo esta columna el lunes 17 de agosto, tras el pueblo PPD y PNP escoger a sus candidatos a gobernador para las elecciones 2020. Los felicito a ambos.

Tengo que resaltar que el único candidato que escuché hablar como hombre de estado en el tema de desarrollo económico fue a Charlie Delgado, quien prometió —de salir elegido— establecer un consejo de desarrollo económico no gubernamental que delinee un plan a largo plazo, separado de los eventos electorales. Sugiero al candidato Pierluisi considerar esta opción en sus planes.

La mejor arma para combatir el estancamiento económico es la planificación a corto, mediano y largo plazo, que aunque no afloren resultados inmediatos, preparan al País de cara al futuro.

Quien finalmente gane las elecciones generales debe adoptar una visión de país a largo plazo y de manera que el costo de oportunidad sea lo más bajo posible. ¡Veremos!