Lectura

Constantemente los docentes de todas las disciplinas, en especial los de Español, no nos cansamos de comentar sobre la indiferencia y el desinterés por la lectura de nuestros estudiantes. Algunos estudiosos del campo de la lectura, pensamos que se debe a las prácticas pedagógicas predominantes en las escuelas para trabajar con la lectura. Nosotras siempre hemos pensado que, en muchos casos, los docentes no se han formado profesionalmente para enseñar lectura de acuerdo con las teorías existentes. Muchos piensan que una vez se domina la mecánica de la lectura, ya se aprendió a leer. Nada más lejos de la realidad. A leer aprendemos durante toda la vida. Por otra parte, pensamos, al igual que Rosa M. Tovar y Oscar Morales (Lectura y Vida, junio 2005, pp. 22-32) que: “tradicionalmente, estos procesos han sido presentados como un conjunto de habilidades aisladas de decodificación, repetición y memorización; actividades carentes de todo sentido mediato e inmediato para el niño, en las que ellos solo consiguen el tedio, el aburrimiento, el desinterés y las calificaciones para avanzar o permanecer en un grado o nivel” (p. 23).

Todo eso es lo que la Iniciativa de Lectura del Programa Talent Search de Aspira de Puerto Rico ha querido combatir en su programa de tutorías de lectura y en el Campamento de Lectura de Verano.

Durante la semana pasada, una de nosotras, quien es asesora de este proyecto, visitó varias escuelas en donde se está llevando a cabo el Campamento por tercer año consecutivo junto a la directora del Programa Talent Search, la Sra. Noemí Deliz. ¡Cuán grata fue esa visita y ese encuentro con los jóvenes!

La primera escuela que visitamos fue la Belén Blanco de Loíza. Allí entrevistamos a los jóvenes: Julianis Dávila, Ismael Corchado, Eunice Rodríguez y Oneily Benítez. Todos han participado los tres años que lleva el Campamento y también de las tutorías de lectura. Nos sorprendió su disposición para compartir sus experiencias y lo bien que se expresaron. Nos dijeron que les gusta mucho el concepto del Campamento, en el que leen, realizan excursiones relacionadas con las obras y también que las mismas son muy buenas e interesantes. Es decir, leen obras pertinentes para su edad. A todos les parece una buena manera de aprender y divertirse durante el verano. También les agrada el hecho de que el Programa les obsequia libros que pueden compartir con su familia. Una niña nos dijo que les leía a sus padres dos páginas diarias de la novela que discutieron el año pasado. Otros, se los prestaban a sus hermanos. También nos dijeron que tienen una pequeña biblioteca y que releen los libros.

Ellos expresan que ahora comprenden mucho mejor lo que leen en sus clases y que tanto las tutorías en lectura como los campamentos les han ayudado mucho en sus clases y que sus notas han mejorado. A este grupo de estudiantes les fascinó la lectura del libro Las aventuras secretas del pirata Cofresí, de Samuel Silva Gotay. También nos narraron cuánto habían disfrutado de la excursión por Cabo Rojo, por la playa donde el pirata navegaba, excursión que hicieron con Fernando, el hijo del autor. Además, disfrutaron mucho haber conocido al autor.

Fue una delicia escuchar a estos jóvenes conversar con soltura sobre sus experiencias como lectores. Todavía más, escucharlos decir que cuando leyeron Las aventuras de Juan Cecilio en la ciudad perdida, de Silva Gotay, les resultó muy corta. Se quedaron con deseos de leer más. Definitivamente, los jóvenes sí pueden leer obras literarias pertinentes y de temas interesantes.

Vienen a nuestra mente las palabras de Delia Lerner (Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo necesario, 2001, México, Fondo de Cultura Económica): “Leer es una actividad orientada por propósitos (incluyendo) internarse en el mundo creado por un escritor, pero estos suelen quedarse relegados en el ámbito escolar, donde se lee solo para aprender a leer” (p. 50).