Economia

Edgardo Vicenty

Empresario

Manolo, los puertorriqueños hemos manejado la Isla de la peor manera posible durante los últimos 24 años. Si uno regresara a 1995 e imaginara la peor serie de eventos y decisiones de parte de nuestros políticos y el pueblo, probablemente acabaríamos muy cerca a donde estamos hoy: En quiebra, con una población envejeciente a la que no podemos brindarle las pensiones ni los servicios de salud que merecen, con los impuestos más altos de todos los Estados Unidos, con un sistema eléctrico que se está cayendo en pedazos y con pocas posibilidades de mejorar en el futuro porque nuestros jóvenes se van del País en masa y nuestro sistema de educación le falla a decenas de miles de estudiantes todos los años.

Pero llegó el coronavirus a “rescatarnos”. A corto plazo el virus ha afectado a nuestros empresarios y le ha costado la vida a más de 100 en la Isla. Pero, el caos causado por este virus en las cadenas de suministro le dejó claro a los legisladores de ambos partidos en los Estados Unidos, que es imperativo traer de vuelta la manufactura de medicamentos y sus ingredientes a Puerto Rico.

Es decir, el coronavirus nos está brindado una oportunidad única de darle “reset” a nuestro pasado. En los próximos 10 años podríamos recuperar cientos de miles de empleos y reactivar el crecimiento económico de la Isla. El crecimiento económico implicaría que se podrían reducir los impuestos, fomentando aún más crecimiento económico. Lo cual nos permitiría mantener las pensiones de nuestros envejecientes, invertir en los sistemas de salud y educación, y hasta pagar más de nuestra deuda.

Sí, los más interesados en traer la industria farmacéutica de vuelta a la Isla deberían ser los bonistas, porque si Puerto Rico aumenta sus ingresos (sin tener que aumentar impuestos) por 30%, se convierte viable pagar gran parte de la deuda.

Pero por alguna razón, nuestro gobierno parece odiar la idea de fomentar el desarrollo económico. Con todo el apoyo que estamos recibiendo de parte de legisladores de ambos partidos en Estados Unidos, deciden soltar un rumor de que quieren aumentar el impuesto a las farmacéuticas, un impuesto que el mismo secretario del Tesoro les ha dicho que tienen que eliminar.

Manolo, se me hace difícil entender cómo personas que dicen ser estadistas, se van contra los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos al oponerse a que regresen las farmacéuticas a Puerto Rico y cómo insisten en aumentar y depender aún más de un impuesto que bajo la estadidad no sería posible.

No podemos seguir cometiendo los mismos errores; nuestro gobierno y el pueblo tienen que entender que el desarrollo económico va de la mano con la estadidad o cualquier cambio de estatus.

Manuel Cidre

Empresario

Edgardo, mis más relevante mentor, mi señor padre, solía decirme: “Manolito, los crecimientos son rápidos, pero las caídas son lentas; pero cuando te caes es bien difícil levantarte”. Traigo esta anécdota de mi vida precisamente porque los legisladores del PNP y el presidente del Senado parecen apostar a que no importa lo que digan y hagan, no habrá consecuencias en el País. Me refiero específicamente a los vientos que soplan por los pasillos del Senado de presentar un proyecto para elevar los impuestos a las industrias foráneas; que de verdad, no sé cómo siendo estadistas le llaman así a estas empresas, que son compañías norteamericanas. Será que no lo saben, o será que para el discurso político les conviene llamarlas así.

Estos individuos, que no han administrado ni un carro de piragua, no aceptan que por estar disparando sin saber, estas industrias crearon 142,000 empleos en Puerto Rico en 2004. Hoy hemos perdido un 50% de esos empleos. Se les olvida que los Estados Unidos se expresó en contra del actual impuesto del 4%. Se les olvida que en este instante hay consenso demócrata y republicano para traer más industrias americanas a la Isla. Se les olvida que actualmente los $2,000 millones que estas compañías pagan en impuestos representan el 30% del presupuesto del País. O son de memoria corta o no les importa el pueblo. Solo buscan que nos arrodillemos ante un gobierno que dice ser capitalista y es más socialista que el de Fidel y Maduro.

No nos engañan. Sabemos que las primarias y las elecciones los tienen locos. Dicen cualquier cosa aunque sea embuste o aunque se perjudique el pueblo a cambio de salir electos y reelectos y perpetuarse en el poder.

A ellos les digo que las corporaciones no tienen corazón y que el simple hecho de hablar y gritar, aunque al final no hagan nada, hace mucho daño y aleja la posibilidad de una mejor calidad de vida. La salud, la educación, la seguridad y la calidad de vida no es asunto político y menos de estatus. Dejen de jugar con nuestro futuro. Si creen que no le van a tumbar la pajita, se equivocan.