Wayne Stensby

Wayne Stensby, presidente y CEO de LUMA Energy. >Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

El anuncio de un aumento de 39% al precio de la electricidad —de 18 a 25 centavos el kvh— surge como embocadura al primero de junio, cuando LUMA Energy, LLC asume la operación de la transmisión y distribución de electricidad en Puerto Rico. El aumento no cuenta con la fluctuación del precio del petróleo. Dicho contrato no es sinónimo de la venta de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), como fue el caso de la Telefónica, en que ingresó capital a las arcas públicas. Por el contrario, la contratación privada de dicho segmento de la operación requiere el desembolso billonario de fondos públicos por 15 años.

La polémica desatada sobre la privatización de un servicio esencial era previsible. En un extremo hay ideólogos(as) que postulan que un servicio esencial no debe estar en manos del sector privado regulado por el mercado de libre competencia para generar ganancias como fin ulterior. Esta no es la realidad contractual entre la AEE y LUMA. La AEE como monopolio público, ¿convierte a LUMA en un monopolio privado? LUMA se sostendrá de las arcas públicas con una clientela cautiva, sin tener que entrar en la libre competencia del mercado. En otro extremo hay quienes promulgan que el gigantismo gubernamental es insostenible, impulsando el recorte del gasto público a la vez que supuestamente extirpan el favoritismo político del reclutamiento de personal. La privatización abre fuentes de empleo generando ganancias a costa de condiciones precarias laborales para los trabajadores(as).

La gerencia de LUMA cobrará salarios de lujo, en un País y entidad pública en quiebra, con una clientela cautiva sin opciones para escoger una mejor oferta. De la factura del mes de abril 2021 (FETS-0421-01) sometida por LUMA el pasado 18 de mayo a la Autoridad de Alianzas Públicas-Privadas, surge que desde junio de 2020 se ha facturado $130,285,839.35, incluyendo los $13,746,420.87 para el mes de abril de 2021. Es decir, en menos de 11 meses de transición, LUMA facturó un promedio de $12 millones mensuales. Ello representa más de los $120 millones anuales que el presupuesto gubernamental ahora deberá añadir a nivel central para cubrir la nómina de algunos 4,000 empleados(as) que ya no cobrarán de la AEE. ¿En lugar de Puerto Rico ahorrarse un costo millonario, lo multiplica manteniendo la plantilla que reacomoda, además de la nueva que reclutará LUMA?

En otro aspecto de dicha ecuación desbalanceada, están los honorarios por hora que facturan los(as) gerenciales a razón de entre $200/hora a $325/hora. En abril 2021, 14 vicepresidentes a razón de $325/hora facturaron 3,293 horas, para una suma de $1,070,225; directores a razón de $275/hora facturaron 4,498.5 horas equivalente a $1,237,087.50; mientras que administradores a razón de $200/hora facturaron 5,034.5 horas equivalente a $1,006,900 (p.5). Además, facturan el pago de viajes, estadía en hoteles, alquiler de carros, alimentos y entretenimiento, de la subcontratación a empleados(as) de sus corporaciones matrices. Interesantemente, el pago de estas facturas se realiza por transferencia electrónica a Bank of America en Nueva York, ¿incluso dejando fuera del negocio a la banca en PR?

En contraste, está en jaque la protección de aproximadamente 4,000 empleados(as) públicos(as) de la AEE que repentinamente le quitaron su seguridad laboral. La planificación deficiente de su reacomodo en otros ámbitos públicos —obviando su experiencia y destrezas— hace trizas la posibilidad de una transición fluida. La encargada de recursos humanos del gobierno se colgó en su táctica. La insensibilidad del envío de cartas a quienes rechazaron la oferta de trabajo en LUMA, informándoles de su traslado —incluso a direcciones inexistentes— a realizar tareas no relacionadas con su experiencia se percibe como una represalia. ¿Realmente el gobierno no contaba que dicha plantilla de empleados(as) públicos(as) rechazarían la oferta de trabajo de LUMA? ¿Lo hicieron adrede para provocar su renuncia como táctica de despido constructivo?

En esta controversia entre LUMA y la AEE, ¿dónde está el plan para cambiar a fuentes de energía renovable? ¿Tan colonizados(as) estamos que negamos el sol, el viento y las corrientes marítimas que nos dan de frente en la cara? Increíblemente, no hay un plan de país, para abaratar la conversión a dichas fuentes energéticas renovables, que con raras excepciones, solamente está al alcance de personas acaudaladas. ¿A quién le sobran algunos $25,000 para cubrir sus techos con planchas solares y las baterías para almacenar energía? Seguiremos pillados por los próximos 15 años de este contrato con energía fósil, en beneficio del Partido Republicano que protege el interés de las petroleras en EE.UU. ¿Bajo esa condición fue que el gobierno federal aprobó los fondos billonarios para la reconstrucción?