Coronavirus San Juan

Hasta el mediodía de ayer las multas y arrestos relacionados a las alegadas violaciones a la OE-2020-023 más que duplicaban la cantidad de pruebas realizadas para diagnosticar el coronavirus. El Departamento de Salud identificaba en 275 la cantidad de pruebas realizadas con 23 positivos, 183 negativos y 69 en espera de resultados. Mientras, que los arrestos por el toque de queda habían sido dentro del mismo periodo, 225, y las denuncias relacionadas según la Oficina de Planes Estratégicos y Estadísticas de la Policía de Puerto Rico ya iban por 423, para un total de 648. Multas que al final del camino se caerán dado los visos de inconstitucionalidad de la OE, pero ese es otro tema para el futuro.

Ha sido más que probada y reseñada la estrategia de administración masivas de pruebas como base de planes concertados de aislamiento y coordinación de distanciamiento social verdaderamente efectivo. Entre los ejemplos citados resaltan Corea del Sur y Alemania. Muchas profesionales de la salud cuestionan el por qué tanta lentitud y obstáculos para las pruebas. La respuesta a ello podría ser encontrada en un viejo pensamiento filosófico: “muchas veces actos que aparentan bondad esconden malévolos propósitos y actos que parecen maldad esconden objetivos benévolos”.

La vida en sociedad es de por sí vida política. Eso ha sido así desde los inicios de ser humano gregario en su estado primitivo. En ese aspecto “el miedo político ha sido un concepto examinado por más de dos milenios que lleva de existencia la filosofía. Desde Aristóteles hasta Hobbes, pasando por las más variadas perspectivas, como la de Montesquieu o la de Tocqueville, todos han visto en el miedo una variable importante de la vida social y política de un Estado o ciudad”. En ese aspecto Korstanje, en referencia a Corey Robin, nos señala: “el miedo se construye, de esta forma, como una base o trampolín para poder dominar las controversias subyacentes desde antes del momento crucial en que la sociedad despierte.

Es normal una nueva enfermedad genere miedo. Lo cual no está mal, porque el miedo es vital para la autopreservación y sobrevivencia. Lo que está mal es la utilización del mismo con propósitos político-electorales. El pasado 23 de enero la OMS anunció alerta mundial relacionada al coronavirus. Desde entonces entraron a la Isla cruceros posteriormente identificados como focos de contagio, vuelos directos de regiones de EE.UU. y Europa altamente comprometidas, sin que se realizara cernimiento alguno sobre posibles contagios ni cuestionarios para detectar posibles expuestos asintomáticos. La explicación de los funcionarios del Gobierno por tal omisión era que “China quedaba muy lejos”. Durante todo ese periodo hasta entrado el mes de marzo, casi dos meses después, no tenemos idea de cuántos pudieron ser los contagiados aquí en Puerto Rico. Peor aún, al día de hoy no tenemos certeza de por dónde va la curva de contagio.

Así pues el toque de queda se convierte en un “win/ win” político electoral para la gobernadora Wanda Vázquez. Mediante el mismo, (1) arrincona a su adversario político de cara a una primaria que será apenas dentro de un mes y medio; (2) reduce las críticas y fiscalización a sus capacidades administrativas y gestión porque las mismas podrían ser vistas como ataques a la “unidad pregonada”; (3) ante la escasez de pruebas, nunca sabremos a ciencia cierta el alcance del daño infligido a nuestra salud por la negligencia inicial mediante desatención a la alerta mundial; (4) al final del camino nunca sabremos cuál fue el saldo final cierto de contagios y muertes, por lo que se le hará fácil reclamar éxito; (5) La utilización de fondos del Estado para adelantar su agenda electoral bajo la excusa de mitigación de las consecuencias adversas a la economía. Ejemplo de esto último lo es el anuncio de $240 millones para tabletas electrónicas a 325,000 estudiantes. Esa partida da a razón de $738.46 por estudiante. Siendo $250.00 el costo promedio, dónde queda el resto del dinero. Además, ¿es administrativamente responsable realizar esa distribución sin auscultar la verdadera necesidad de cada estudiante? ¿Dará tiempo de repartirlas antes que concluya el toque de queda? La respuesta es que no. Pero de la misma manera que en el pasado se compraban votos con neveras y estufas, ahora se compran con aparatos tecnológicos. Aparte que será un buen contrato para algún donante de campaña.