covid-19
>Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

Puerto Rico enfrenta un marcado repunte en los contagios globales con coronavirus, en una peligrosa fase de la emergencia en la que ya pasan de 50 los casos comprobados de personas infectadas —indistintamente— con alguna de las cinco variantes de la enfermedad.

Más allá de generar preocupación, la situación lo que exige del sector salubrista y del gobierno en general es ocuparse en el ajuste necesario y el relanzamiento del conjunto de medidas de seguridad sanitaria, a fin de revertir la escalada que amenaza con llevarnos a un escenario inmanejable de contagios, hospitalizaciones y decesos.

El deber, empero, no es solo de las autoridades.

Los ciudadanos tienen que asumir su cuota de responsabilidad social, siguiendo los cuidados que rezan en los protocolos ampliamente difundidos, detallados y explicados desde los inicios de esta crisis de salud, el año pasado.

La mayoría de los brotes de covid-19 reportados por el Departamento de Salud ha estado asociada a las aglomeraciones, fiestas clandestinas, irregulares eventos familiares y la permisividad —ante la evidente violación a las disposiciones de la orden ejecutiva— en bares o áreas recreativas, particularmente en las zonas turísticas.

Esto hay que detenerlo. No puede haber espacio para la indecisión, porque el agravamiento del panorama es acelerado.

Miren si es grave la situación que, tras haber acumulado un total de 146 hospitalizaciones, al día de ayer esa cifra se encontraba en 445 en la Isla. De estos, 55 pacientes se encontraban en ventiladores y 91 en unidades de cuidado intensivo. Todo esto en el contexto del reporte ayer mismo de 12 muertes adicionales y 1,499 casos nuevos de contagios.

Hablamos, entonces, de un tétrico panorama en el que se acumulan 222,540 casos, entre confirmados y probables, y 2,174 decesos.

Advierte el director ejecutivo de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico, Jaime Plá, que es urgente retomar el control y frenar este ritmo de contagios, porque por este camino, estaríamos regresando a la situación del 10 de diciembre pasado, cuando los internamientos alcanzaron la cifra más alta hasta ahora, con 656.

La tendencia actual de los contagios podría conducir pronto, no solo a igualar esta última cifra, sino a sobrepasar las 800 hospitalizaciones. Esto llevaría a situaciones extremas de manejo en el sector hospitalario, forzándolo, incluso, a considerar el traslado de los pacientes de un hospital a otro, como forma de dar respuesta a la saturación.

Operativos de esta naturaleza, explica el señor Plá, representan un reto mucho más difícil para los hospitales en lo que respecta a la movilización de pacientes en cuidado intensivo.

Por eso, es de todos el esfuerzo de ayudar a cambiar esta curva de contagios.

Los ciudadanos respetando las directrices por su propia salud, por su propia seguridad, incluyendo su respuesta positiva a las convocatorias de vacunación, porque de ello depende que sigamos con éxito la ruta hacia la inmunidad comunitaria, como parte de la cual ya podemos dar cuenta de 1,216,786 dosis de vacuna administradas. 

Este gran trecho es el fruto del esfuerzo de coordinación de las autoridades salubristas y los sectores y agencias que —como la Guardia Nacional de Puerto Rico y otras— han sido clave en esta misión de vida, que es la lucha contra esta pandemia.

Una de las áreas que deben observarse es la de los requisitos para ingresar al País desde el extranjero. Debe hacerse estricto el requisito de la prueba con resultado negativo. Debe sumarse a ello, la puesta en vigor de un verdadero sistema de vigilancia y verificación de las cuarentenas para los visitantes.

También corresponde a las autoridades someter a la justicia a los violadores de las disposiciones y a los jueces aplicar las sanciones sin miramientos, para que se entienda claramente que no hay espacio para el “ay bendito”.

Tanto el gobernador Pedro Pierluisi como el secretario de Salud, Carlos Mellado, han expresado la posibilidad de nuevas medidas restrictivas para prevenir lo peor.

Todas las opciones están sobre la mesa, han dicho. Valórenlas, sin temores, aquilatando la data científica y la data socioeconómica.

El País espera su respuesta.