descarga (7).png

La abogada Neysa N. González Rodríguez. >Suministrada 

La lucha por los derechos de la mujer en Puerto Rico es una de las batallas más importantes que tenemos que hacer como sociedad. Nuestro pueblo no podrá alcanzar su máximo potencial, sin que exista una verdadera igualdad entre el hombre y la mujer. Una de las áreas sociales donde es más plasmable esa desigualdad es en el empleo. Los casos de hostigamiento sexual en el trabajo, en vez de disminuir han incrementado en los pasados años.

La ley define el hostigamiento sexual como algún tipo de acercamiento no deseado que involucre un requerimiento sexual o cualquier otra conducta, sea esta verbal o física, de naturaleza sexual.

En el año 2001 unas 151 mujeres se querellaron de hostigamiento sexual en el trabajo, ante la Unidad Antidiscrimen del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos. Desde ese momento, hasta 2012, la cantidad de este tipo de reclamación promediaba 121 por año.

Las querellas oficiales por esta modalidad ilegal de conducta laboral llegaron a su nivel más bajo en la historia durante 2017, donde se registraron unas 41 querellas. Lamentablemente, en 2018, esa cifra aumentó exponencialmente a 62 casos, un incremento de alrededor de 48 por ciento. Hasta el mes de junio de este año, la cifra recibida de querellas sumaba 29, dato que presenta casi 5 querellas al mes. Si sumamos los restantes meses, es bastante probable que se alcance la cifra de 2018.

Estas son las querellas oficiales, pero es de conocimiento que la inmensa mayoría de los casos de hostigamiento sexual en el trabajo no son reportados al gobierno. Las razones son muchas, pero esa es la realidad. Así las cosas, es responsable inferir que la verdadera cantidad de casos de hostigamiento sexual contra la mujer sobrepasan los 100 casos cada 12 meses. También podemos deducir que la mayoría de los casos de esta modalidad de hostigamiento se producen en la empresa privada.

No cabe duda de que las acciones que hemos implementado hasta ahora, aunque en algunas instancias han ayudado, no han sido totalmente efectivas. Un caso de hostigamiento sexual es uno de más. Por ello, además de los esfuerzos gubernamentales para lograr la erradicación de este mal social, necesitamos que la empresa privada haga más, mucho más.

Entre las iniciativas que se pueden implementar se encuentran brindar mayor publicidad sobre la política pública y protecciones de ley, en contra de este tipo de práctica ilegal. Dejarle saber, tanto a la administración, como a la empleomanía sobre le severidad de las consecuencias, si alguna persona violenta esa norma. El disuasivo de la penalidad fuerte debe ser publicado para que todos lo conozcan y el mismo debe ser implementado.

Se tiene que establecer un protocolo único en el sector privado para atender, investigar y resolver querellas de esta índole, con guías claras y precisas de la evidencia necesaria y el proceso a seguir. Por último, el gobierno tiene que involucrarse más, desarrollando plataformas de mediación, colocando mayores penas, aunque sabemos que ahora son $10,000 por cada caso probado, se debería mirar a subir la misma e imponiendo requisitos de prevención que sean verificables y razonables con el Puerto Rico moderno.

Erradicar el hostigamiento sexual en el empleo es de vital importancia si queremos esa igualdad que todos anhelamos.