Pedro Pierluisi Urrutia 14

En su discurso, el gobernador anunció, además, la creación de un programa de vigilancia genómica en el Departamento de Salud.

El pasado 7 de abril, Pedro Pierluisi Urrutia arribó a la Asamblea Legislativa como el gobernador propiamente elegido en las urnas para ofrecer su primer Mensaje de Situación del Estado. Atrás quedaron las comparecencias maltrechas en agosto de 2019 de Pierluisi allanando su camino a la gobernación ante la renuncia forzosa del entonces gobernador Ricardo Rosselló Nevares. La escena emblemática cuando el excomisionado residente optó por asomarse desde las graderías para carear al entonces presidente senatorial Thomas Rivera Schatz al vedarle su entrada al Senado, presagió su combatividad para llegar a la gobernación. En un virazón del destino, el gobernador Pierluisi ocupó el estrado presidencial de la Cámara de Representantes, mientras Rivera Schatz estuvo relegado a la delegación de minoría senatorial. Así funciona la democracia.

El gobernador delineó su plan de trabajo, recorriendo la gama de sus prioridades programáticas ante el abanico de sectores de interés. Quedó establecida la tabula rasa contra la cual en un futuro se medirá su propia eficacia. Pierluisi trazó su mapa para distribuir la promesa de fondos billonarios federales previamente solicitados - todavía sin materializarse - para la reconstrucción de Puerto Rico ante los desastres naturales de los huracanes en 2017, terremotos de 2020 y la pandemia del covid-19. Lamentablemente, siguiendo el libreto tradicional del aprovechamiento de las economías de desastres, se montó en la debacle que el País sufrió por la falta de electricidad, luego del azote del huracán María, para justificar no anular el contrato con LUMA Energy.

Como todo Mensaje de la Situación del Estado de parte de gobernantes del PNP, Pierluisi terminó su discurso con el clamor acostumbrado para impulsar la estadidad. Independientemente del sesgo amañado del más reciente plebiscito (2020) sobre el estatus político, el electorado que ejerció su derecho al voto favoreció la estadidad. Contrario al amague indebido reciente, las acciones de la Junta de Control Fiscal (JCF) están expresamente vedadas de limitar de alguna forma actos conducentes a resolver el estatus político. La ley Promesa (Sec. 402 del Título IV, 2016, p. 50) expresa: “Nada en esta ley será interpretado para restringir el derecho de Puerto Rico para determinar el estatus político futuro, incluyendo realizar un plebiscito según autorizado por la Ley Pública 113-76” (17/enero/2014). La misma asigna $2,500,000 de fondos federales a la Comisión Estatal de Elecciones “para la educación electoral no partidista en torno a, y sobre un plebiscito, con opciones que habrán de resolver el futuro estatus político”. No obstante, ¿puede la JCF entrometerse en la estrategia del gobierno para la asignación de fondos locales para elegir a cabilderos para hacer valer el resultado del plebiscito de noviembre 2020, si el plebiscito no incluyó todas las “opciones que habrán de resolver el futuro estatus político”?

El gobernador dio gabela a los resultados del plebiscito. Una esperaría del excomisionado residente un análisis dialéctico de la fórmula plebiscitaria para forzar el resultado. En un momento que, por la movilización masiva electoral al norte se debate la supresión del voto de latinos y afrodescendientes, es contradictoria la pretensión del gobernador de pasar por debajo del radar la táctica local de coartar el voto excluyendo las distintas opciones políticas.

Por otra parte, Pierluisi invisibilizó la disminución marcada del respaldo electoral a políticos(as) estadistas y el estatus político de la estadidad. Tal como señaló, los votos a favor de la estadidad superaron los obtenidos por los(as) políticos(as) elegidos(as), incluso sobrepasándole a él mismo por 175,062 votos. Los 602,078 votos (52.26%) a favor de la estadidad de quienes ejercieron su derecho al voto (25.6% del total de electores(as) registrados(as) prevalece por encima de los 550,080 votos (47.74%) en contra de la estadidad (23.3% del total de 2,355,894 electores(as) registrados(as). Interesantemente, estos resultados contrastan con el hecho de que en estas elecciones Pierluisi sacó menos de la mitad (47%) de votos que obtuvo para comisionado residente en 2012 (427,016 votos v. 905,066 votos). Los 602,078 votos recientes a favor de la estadidad representan una pérdida del 33% al respaldo que obtuvo el propio Pierluisi en 2012. Aunque en 2020 la estadidad aumentó por 93,216 votos en comparación con el plebiscito de 2017 (602,078 votos v. 508,862 votos), es de mayor pertinencia que la estadidad perdió el respaldo de 186,218 votos de los 788,296 votos que obtuvo en el plebiscito de 1993. ¡La disminución marcada en la participación en este ciclo electoral también pasó factura a votos estadistas!