Ever Given

El carguero de 200,000 toneladas Ever Given. >AP

El pasado 23 de marzo, el carguero de 200,000 toneladas Ever Given encalló en la vital ruta de navegación del canal de Suez. Este evento no solo impidió el paso de 450 barcos, causando un atascamiento en el canal, sino que costó $9.6 mil millones al día a los propietarios de las compañías navieras de todo el mundo. Solo hace unos días el barco fue desencallado y continuó su curso levantando el bloqueo. Pero la "Crisis de Suez del Ever Given", como se le conoce mediáticamente, es impresionante y alarmante a la vez.  El hecho de que un solo barco de carga se encalle en el canal y provoque que miles de embarcaciones se desviaran alrededor del Cabo de Buena Esperanza por el sur de África, lo cual agregó una semana extra de navegación y considerables daños económicos a la cadena de suministro global, nos hace reflexionar sobre la importancia de este canal africano. Es evidente, luego de esta situación internacional, que en el comercio mundial el acceso a bienes y recursos en todo el mundo depende de tener abiertas estas posiciones geográficas clave.

El canal de Suez fue construido entre 1854 y 1870 por el diplomático francés Ferdinand de Lesseps bajo el Khedivate de Egipto, que para entonces era un estado autónomo del Imperio Otomano. Irónicamente el gobierno británico, que más tarde seguiría siendo el defensor del canal hasta la década de 1950, se opuso al proyecto desde el principio hasta su finalización. Los británicos, que controlaban tanto la ruta del Cabo como la ruta por tierra hacia India y el Lejano Oriente, estaban a favor del statu quo, dado que un canal podría interrumpir su supremacía comercial y marítima.

El canal se inauguró oficialmente en 1870, lo que tuvo un efecto inmediato y dramático en el comercio mundial. Combinado con el ferrocarril transcontinental estadounidense completado seis meses antes, el canal permitió dar la vuelta al mundo en un tiempo récord. Además, el canal desempeñó un papel importante en el aumento de la colonización europea de África. Los disturbios locales hicieron que los británicos invadieran en 1882 y tomaran el control total del canal, aunque Egipto en principio seguía siendo parte del Imperio Otomano. De 1888 a 1956, el canal de Suez fue declarado zona neutral bajo protección británica y fue un objetivo clave durante las dos guerras mundiales de los otomanos, en la Primera Guerra Mundial, y los nazis e italianos en la Segunda Guerra Mundial.

La crisis de Suez de 1956 comenzó después de que las aperturas diplomáticas entre el gobierno baathista de Egipto bajo Gamal Abder Nasser y la Unión Soviética provocaron un estallido de hostilidades entre Egipto, Israel y el Reino Unido. Una vez que Nasser nacionalizó el canal de Suez, el Reino Unido, Francia e Israel invadieron Egipto bajo el Protocolo de Sevres. El secretario de Estado de Relaciones Exteriores de Canadá, Lester B. Pearson, propuso la creación de la primera fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas para garantizar el acceso al canal para todos y una retirada israelí de la península del Sinaí. El 4 de noviembre de 1956, una mayoría en las Naciones Unidas votó a favor de la resolución de mantenimiento de la paz de Pearson, que ordenaba al personal de mantenimiento de la paz de la ONU permanecer en el Sinaí a menos que Egipto como Israel aceptaran su retirada. Estados Unidos respaldó esta propuesta lo cual eventualmente propició que Gran Bretaña retirara sus tropas para fin de año.

La importancia del canal de Suez no puede ser subestimada. Junto con el canal de Panamá en las Américas, este canal con ubicación estratégica sigue siendo una de las vías fluviales más vitales con importancia global. La creciente globalización del comercio y el consumo de bienes hace que importemos miles de toneladas de productos extranjeros en todo momento. La cadena de suministro se ha diseñado con una enorme eficiencia con el propósito de hacer que los productos sean más baratos y se transporten a granel. Se estima que alrededor del 12% del comercio mundial fluye a través del Canal del Suez.

Afortunadamente para el mundo, el Ever Given continuó su travesía solo una semana después de que encalló, pero si hubiera continuado varado por más tiempo, causaría un daño económico incalculable a nivel mundial.