Rosario

El exsecretario de Asuntos Públicos y Política Pública de La Fortaleza, Ramón Rosario Cortés. >Carlos Rivera Giusti / EL VOCERO

El exsecretario de Asuntos Públicos, Ramón Rosario y el licenciado Iván Rivera publicaron esta columna Hablando Claro, para reaccionar a la participación  del exfuncionario en el chat de Telegram, junto al gobernador Ricardo Rosselló y otros funcionarios. 

A continuación sus expresiones:

Ramón Rosario

El gobernador realizó ayer un verdadero ejercicio de humildad al reconocer sus errores y al pedir perdón. Pedir perdón no nos hace menos y cuando procede, lo correcto para el ser humano es pedirlo. Al final, el gobernador es un ser humano como todos nosotros.

Sobre pedir perdón, yo también lo tengo que hacer. Han salido públicamente unas conversaciones privadas de grupo como todos las tenemos con familiares y amigos. Esas expresiones no me hacen sentir orgulloso y entiendo perfectamente que ofendan a personas particulares. Lamento mucho el daño que le puede ocasionar estas conversaciones a terceros. No puedo hacer menos que pedir perdón y rectificar el uso de las palabras incluso en la privacidad. Una gran lección aprendida que debe ser objeto de reflexión para todos los que tenemos comunicaciones que entendemos privadas.

Al presidente del PPD y senador, Aníbal José Torres Torres, mis disculpas y públicas por hacerme eco de un apodo no deseado por él y que denota discrimen. No hay justificación y reconozco mi grave error. Al presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, y cualquier otra persona que mis comunicaciones ofendieran les pido perdón también. Una controversia pasajera no debió ser objeto de burla y no se puede justificar. Lo hice mal y lo reconozco.

Sobre la controversia del Monitor, Arnaldo Claudio, los hechos fueron públicos. Con él tuve varias comunicaciones respetuosas de ambos lados durante mis funciones y era de conocimiento público que el Gobierno discrepaba del manejo de sus reportes sobre la reforma de la Policía y sobre su interpretación de sus facultades con la Policía. Públicamente, se expresó la posición del Gobierno sobre el Monitor y se impugnaron sus reportes en la corte federal y ante justicia federal. De ese diferendo surgen las comunicaciones privadas. El Gobierno, solo por las vías legales y ante los foros pertinentes, intentaron atender este asunto que terminó cuando Claudio renunció por voluntad propia y por razones que hizo públicas.

Nuevamente, reitero mis disculpas a cualquier persona que puedan ofender mis expresiones incluyendo en cualquier otra conversación privada que salga a la luz pública. Con estas necesarias disculpas cierro este capítulo lamentable.

Lcdo. Iván Rivera

Facebook/com/DiscusionPuertoRico

Ramón, yo no voy a pasar juicios valorativos sobre unos extractos de comunicaciones que según se alega se componen de casi 900 páginas. Es fácil sacar unas páginas y otras no según la conveniencia del momento. ¿Por qué no se publican la totalidad de las mismas en orden cronológico sin omitir las aportaciones que realizará el que las proveyó? Porque quieren hacer daño y distraer el foco de atención. Eso nadie lo quiere analizar.

Ahora bien, mi análisis sobre el tema es la hipocresía que arropa la discusión pública formal al respecto. Aquí aplica lo de “el que esté libre de pecado tire la primera piedra”. Los más que menos en este país de las tecnologías para ello tenemos chats privados que los reputamos como tal. Los montamos con grupos de amigos, familiares, compañeros de trabajo y otros afines con los que de ordinario dentro de la presunción de intimidad conversamos de manera informal y utilizamos las palabras que comúnmente se utilizan en la calle, en el pueblo. Esas que denominan como “malas palabras”. Aunque no existe tal cosas como palabras malas o buenas.

Las nuevas tecnologías traen consigo nuevas realidades. Lo que se dice hoy en un “chat” digital, antes se chateaba de boca a boca y como las palabras se las llevaba el viento, pues. Si las arenas de Palominito o los árboles de Treasure Island hablaran. ¿O de dónde tu crees que sale el apodo político de “La Jossie”? Oficiales electos del propio Partido Popular Democrático en la barra de las convenciones del partido se referían a él de esa forma. De la misma forma que a Carlos Romero le decían el caballo o a Aníbal Acevedo Vilá le decían el alacrán. O cómo algunos miembros de la prensa en privado se referían a Roberto Arango.

Observo periodistas, analistas y comentaristas indignados por “la figura de la mujer”. Pero son los mismos que “josean” taquillas de conciertos de reggaeton para grabarse en primera fila y subirse a “Instagram” coreando los versos de canciones que denigran a la mujer a niveles asqueantes.