Biden

El presidente Joe Biden. >Evan Vucci/AP

El Plan de Reconstrucción de Infraestructura propuesto por la administración del presidente Biden representa un cambio estructural en la forma de mirar y aplicar política económica en los Estados Unidos. Este plan representa una inversión $1.9 trillones, equivalente al 10% del tamaño de la economía de Estados Unidos para reparar carreteras, trenes, aeropuertos, infraestructura educativa, capital humano, entre otras prioridades.

La idea presentada por Biden y su equipo económico es sencilla: actualizar y modernizar la infraestructura para poder crear miles de empleos a corto plazo, y tener una economía competitiva y productiva hacia el futuro. Desde el punto de vista político, el presidente estadounidense está buscando apoyo consensuado entre todos los actores políticos y económicos de ese país.

No obstante, el Plan enfrenta resistencia debido al costo que tendría su implantación, además de que se financiaría con aumentos en los impuestos a grandes corporaciones. Los sectores más conservadores, aglutinados en su mayoría en el Partido Republicano, han enfatizado que no quieren aumentos en impuestos, por lo que parece no apoyarán la iniciativa. Sin embargo, es importante resaltar que un plan de largo alcance como este debe ser un proyecto cuyo financiamiento sea distribuido de forma justa: el que se beneficie más debe aportar un poco más.

Desde el punto de vista de Puerto Rico, el Plan Biden puede ser de mucho provecho debido a que podría continuar sumando liquidez a las arcas del Estado que podría destinarse al financiamiento de infraestructura a través de inversión pública. Desde el paso de los huracanes Irma y María, se han anunciado muchos fondos federales que no se han solicitado o utilizado en su totalidad. Si somos capaces de invertir responsablemente los fondos Cdbg-dr Cares Act, Covid Relief Fund, American Rescue Plan, y este nuevo Plan, podremos aspirar a una infraestructura de primer nivel que sirva como cimiento para sostener crecimiento económico a lo largo de esta década.

En esta escena, la Cámara de Representantes será la institución que velará por la transparencia y el uso adecuado de estos fondos. De acuerdo con el Plan Fiscal presentado por el gobernador en marzo de 2021, la economía de Puerto Rico mantendría tasas de crecimiento bajas —aunque positivas— hasta el año fiscal 2026, cuando entraríamos en terreno negativo nuevamente. Por esto, es imperativo que los fondos federales se usen de forma asertiva y con una mirada de reconstrucción para el desarrollo de largo plazo. De lo contrario, la economía local solo crecerá cuando haya fondos federales asignados en el rango de miles de millones de dólares y el resto del tiempo tendremos que enfrentar el futuro con una economía en contracción permanente.

El Plan Biden tiene muchas virtudes, pero para Puerto Rico supone un gran reto. El financiamiento de este plan conlleva un aumento de 21% a 28% a las empresas estadounidenses que hacen negocios e inversiones a nivel internacional. Localmente, el sector industrial manufacturero podría verse afectado adversamente. Este sector aporta el 27% de nuestro presupuesto —cerca de $2,700 millones—, 72,000 empleos y $47,000 millones de dólares en exportaciones. En las últimas décadas, este sector económico ha cumplido con los tres requisitos para recibir incentivos industriales: aumenta las exportaciones, añade conocimiento y capital humano a nuestros trabajadores, y desarrolla nuevas tecnologías para el proceso productivo.

Por esta razón, la Comisión de Hacienda de la Cámara de Representantes estará realizando una investigación exhaustiva para determinar las aportaciones positivas y los retos que pudiera representar. Confiamos que los hallazgos de esta investigación legislativa y las recomendaciones que realice la Cámara al gobernador sean estudiadas, discutidas y acogidas, con el fin de encaminar a Puerto Rico en ruta de un desarrollo integral sostenible, mientras se fortalecen los sectores productivos, se optimizan las distintas infraestructuras del País para hacerlo más atractivo a los inversionistas locales y foráneos, y elevamos el nivel de trabajadores y mano de obra especializada y profesional. Así enderezaremos el derrotero de este barco llamado Puerto Rico para sacarlo del mar del estancamiento y la contracción económica que nos ha paralizado y que podríamos volver a enfrentar de no actuar con la responsabilidad ministerial que reviste al gobierno.