Donald Trump

El presidente Donald Trump ofrece declaraciones a la prensa desde la Casa Blanca.

En un virazón del destino para Donald Trump, habiéndose aprovechado de la intromisión electoral indebida de Rusia para salir electo presidente de EE.UU. en 2016, ahora su “suerte” se revierte. Como un libreto mafioso que corrompe las más altas esferas del poder político de EE.UU., lee el más reciente capítulo que protagoniza el presidente Donald Trump. Reteniendo cerca de $400 millones de ayuda militar como ficha de negociación, Trump abusó de su poder presidencial para extorsionar al presidente Volodymyr Zelensky, de Ucrania. Trump se aprovechó de la vulnerabilidad de Ucrania -en guerra por mantener su soberanía de Rusia- para sacar beneficio personal electoral de información que le “produzcan” contra su adversario político Joseph Biden. Ya no se trata de un candidato que aspira a la presidencia de EE.UU. en 2016 que se benefició de la intromisión electoral de Rusia. Ahora trata de un presidente en funciones.

Acostumbrado a salirse con las suyas en su mundillo centrado en sí mismo de valores invertidos de negocios torcidos, Trump enfrenta la pesadilla de su vida. Lucha contra su despido fulminante de la presidencia, como el peor episodio de su “reality show”. No obstante, debemos evitar caer en las garras de las medias verdades y mentiras del juego de sombras políticas; distinguiéndose las capas de los discursos políticos que compiten por forjar la opinión pública. El Congreso de EE.UU. debe cumplir con su deber constitucional frenando el abuso del poder de la Rama Ejecutiva. El Congreso debe ejercer su contrapeso del sistema republicano de gobierno al encausar una investigación para el posible residenciamiento del presidente Trump, independientemente de su impacto electoral 2020.

La trayectoria de sus actos abusivos del poder Ejecutivo difíciles de entender por razones clasistas, racistas, sexistas, xenofóbicas, ahora se coagula en un acto sencillo de captar. Tomando en cuenta el devenir político de Ucrania, los hechos se remontan a 2014 al aparente oportunismo de Hunter Biden, hijo del entonces vicepresidente Joseph Biden involucrado en asuntos diplomáticos de EE.UU. Luego de que Ucrania lograse su independencia de Rusia en 1991, se le ha hecho cuesta arriba montar un gobierno defendiendo su soberanía. Ello desembocó en una revuelta sanguinaria en 2014 contra el gobierno electo pro-ruso, derrocándose a Viktor Yanukovych, para quien Paul Manafort sirvió de estratega político. Posteriormente, Manafort habiendo dirigido la campaña presidencial de Trump 2016, fue procesado criminalmente y convicto como parte de la investigación del fiscal especial independiente Robert Mueller (agosto 2018). Por razones suspicaces se cerró la investigación de parte del gobierno ucraniano contra Manafort en 2018, coincidiendo con negociaciones de acceso a armamentos militares con EE.UU. (R. Maddow, MSNBC, 30 septiembre 2019).

Previamente por los intereses geopolíticos, bajo la presidencia de Barack Obama que culminó en enero 2017, los EE.UU. apoyó los esfuerzos ucranianos de solidificar un gobierno libre de corrupción. Incluso Natalia Jaresko -la actual directora ejecutiva de la Junta de Control Fiscal en PR- quien fungió como ministra de Finanzas en Ucrania (2014-2016), era considerada para ocupar la silla de primera ministra en Ucrania. Coincide con que Hunter Biden en 2014 consiguió un puesto en la junta de directores de Burisma Holdings (Burisma), corporación ucraniana energética. Burisma buscaba ampliar su producción energética, incluso para romper con su dependencia en el gas de Rusia con la que se encontraba en guerra. Por supuestamente entender la situación nebulosa que ello representaba, Christopher Heinz, hijastro de John Kerry, secretario de Estado de EE.UU., rompió sus nexos profesionales de la firma en que participaba con Hunter Biden (Washington Post, 28 septiembre 2019). Aquí se cruzan los cables. Supuestamente existía una investigación pendiente contra Burisma y su presidente, Mykola Zlochevsky, por permisos otorgados entre 2010 a 2012. Zlochesvsky había fungido como ministro ecológico en el gobierno de Yunokovych, previo a la participación de Hunter Biden en Burisma (Ibid). Sin embargo, se alega que dicha investigación se frenó por la presión del entonces vicepresidente Biden, quien retuvo un pago billonario a Ucrania hasta que se destituyera al fiscal que incumplía con combatir la corrupción. Esta es la ficha que Trump quisiera explotar como arma electoral contra Biden, extorsionando con fondos públicos al presidente Zelensky para producirle el lodo.

En fin, sin importarle conflictos de intereses entre países en guerra, Trump utiliza fondos públicos para extorsionar a Ucrania que necesita armamentos para defenderse de Rusia. Habiéndose beneficiado previamente por la intromisión indebida rusa en las elecciones de EE.UU. del 2016, en esta ocasión a Trump lo cogieron infraganti. ¿Logrará salirse con las suyas otra vez?