directorio PNP

Primera reunión del Directorio del Partido Nuevo Progresista (PNP) en su nueva sede.

Cuando acabó la reunión del directorio del PNP todos –incluyendo el dúo de Pedro Pierluisi y Johnny Méndez- estaban complacidos porque de manera unánime habían votado para que las primarias se celebren en agosto y Lolin Santiago sea la nueva comisionada electoral. Durante los últimos años la cantidad de comisionados electorales en el partido de la Palma había sido preocupante. Eso afectaba la continuidad de los procesos, incidía en el trabajo y creaba un desplazamiento de empleados que muchas veces los mejores, los de mayor conocimiento y los más diestros quedaban fuera para perjuicio del mismo PNP.

Hubo ocasiones donde la oficina del comisionado electoral operaba como algo ajeno al partido mismo. Esto se debía -además de los cambios frecuentes- a que personas con altos egos y sed de poder incidían en los procesos y en la palabra empeñada que ya era costumbre entre los partidos dentro de la CEE. Lo convirtieron en un feudo de amiguismos donde la arrogancia y prepotencia eran costumbres evidentes.

La posición de comisionado electoral es de la confianza del presidente del partido, pero más que eso es el representante del partido ante la CEE. El trabajo de un comisionado puede beneficiar o perjudicar el proceso electoral de su propio partido. Por eso lo vital de esta posición.

Los que conocen el trasfondo saben de las luchas internas que se han dado, sin importar las consecuencias personales. Por los pasados años había reservas de muchas personas dentro y fuera de la CEE por el trato y la forma que tenían algunos comisionados de conducir las obligaciones del puesto. Muchas fricciones surgieron que desembocaron en inconformidad, luego en apatía hasta llegar al nivel de abstraerse por completo de su relación con el partido para retirarse de toda actividad política y no volver nunca más.

Se dice que quien entra en un lugar con sed de poder y venganza no siente remordimiento por las consecuencias de sus actos. Las acciones van dirigidas a proteger el poder y a los acólitos que disfrutan del mismo. Lo que confirma por qué el PNP se ha convertido en un partido de grupos y amiguismos, característica que adquirió manifestaciones preocupantes bajo la presidencia de Ricky Rosselló. Hoy lo vemos en la Cámara de Representantes, que su fauna carnívora opera como un partido político completamente ajeno y en perjuicio del PNP, y donde su presidente -sin inmutarse- la ha convertido en una caverna de clientelismo y de contratos.

La nueva comisionada electoral se desarrolló desde haber sido funcionaria de colegio en varias elecciones, hasta que Pedro Rosselló la nombra directora regional de la CEE. De allí fue escalando posiciones hasta llegar a la cúspide, y con sus vastos conocimientos de la ley electoral y su reglamento defendió a su partido en tiempos de triunfos y en tiempos de derrotas. Hacía el trabajo que nadie quiere hacer; pues mientras en la victoria todos celebraban ella estaba trabajando hasta altas horas de la noche. De igual manera en las derrotas, mientras temprano en la noche sus correligionarios se retiraban a sus casas cargando la tristeza, con peor tristeza ella tenía que quedarse trabajando.

Su trabajo era arduo y en silencio, como una pieza de relojería. Un error podía desembocar en una debacle electoral, y por eso el trabajo se hacía en equipo y por los mejores. Hubo una ocasión que empleados de la CEE y algunos asesores no habían cobrado lo que se les debía por el trabajo realizado. Esto motivó a la nueva comisionada a ir a OGP e informar la anomalía y que se asignara el dinero para los pagos correspondientes. Una detractora salió del matorral y levantó la acusación de corrupción sin dar detalles del alegado acto y sin devenir acusación alguna.

Viajando a diario desde su refugio familiar en Coamo, la puntualidad a las labores eran registradas por sus actos. El prejuicio y el escarnio recibido -público o en privado- no amilanaban su voluntad de hierro. Como el José de Diego de “Laura mía” ha demostrado que tiene su frente acostumbrada a la tormenta, y ante los esporádicos ataques recibidos desde ese domingo se ha acogido –con voluntad espartana- a la dignidad del silencio.

Decía Newton, que por cada acción hay una igual u opuesta reacción. Todo prejuicio, todo ataque, todo odio y todo daño recibido se convierten luego en las caricias de la reivindicación. Con toda esta vorágine de corrupción, clientelismo y gula contractual que manifiestan algunos sectores de la clase política, esta puertorriqueña demostró que hay ruiseñores que nunca abandonan el lugar donde viven, aunque hayan cortado el árbol de su hogar.

Mario Ramos, Historiador