UPR

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En la tradición africana, existe una práctica conocida como “Call-and-Response” (Llamada y Respuesta), que se trasladó a las Américas y se practicó inicialmente entre los esclavos, para comenzar un diálogo codificado sin que los amos pudieran descifrarlo. La tradición se extendió a la música y las canciones de esclavos y esclavas en las plantaciones mientras trabajaban de sol a sol, al igual que se observó en otros aspectos culturales y creativos, como lo son los servicios religiosos y la literatura. Hoy día la llamada y respuesta sirve para fomentar intercambios ya no tan codificados ni secretos, pues la intención suele ser viabilizar públicamente una denuncia o un reclamo.

Recurro a esta tradición de nuestros ancestros para unirme a colegas y estudiantes que vienen denunciando cómo las medidas de austeridad y los recortes al presupuesto de la Universidad de Puerto Rico (UPR) están desmantelando una de las instituciones de mayor relevancia en nuestro país. La Dra. Diane Accaria utilizó las redes sociales para su denuncia y para exhortarnos a unir nuestras voces para “salvar a la universidad”. El Dr. Jorge Giovannetti también utiliza sus columnas de opinión, al igual que cartas abiertas a la comunidad universitaria, para arremeter contra la indiferencia y la falta de acción de la alta administración universitaria ante los recortes presupuestarios que dejarán inoperante a la universidad, convirtiendo así a la administración en cómplices de la debacle. También desde nuestra propia Junta Universitaria, los representantes docentes, como el Dr. Jorge Colón, los representantes estudiantiles y los representantes de empleados(as) no docentes se han pronunciado en defensa de la universidad y en contra de los recortes a su presupuesto operacional.

A manera de llamada y respuesta, me uno a este coro de voces para insistir que la práctica desmedida de recortes injustificados, combinados con la falta de una ofensiva robusta y planes concretos de la administración universitaria a nivel sistémico para confrontarlas, nos perjudica enormemente a todos(as), en lo individual y en lo colectivo, y mucho más a estudiantes existentes y los(as) que vendrán con la esperanza de seguir desarrollando su conocimiento académico y profesional. Nos posiciona en una situación de mucha vulnerabilidad, como ha sido el caso en que uno de los programas del Recinto de Ciencias Médicas perdiera su acreditación. Es evidente que los constantes recortes presupuestarios al único sistema académico público de educación superior en el País han exacerbado estos problemas e incrementado o creado otros.   

Me pregunto, ¿dónde están nuestros rectores y rectoras defendiendo los recintos que dicen representar, en reclamo de justicia para la UPR? ¿Dónde está la figura decisiva de un presidente que, como buen líder, vela por el buen manejo y mejoramiento de su institución? ¿Cómo vemos a un gobernante que por un lado asegura que no permitirá más recortes a la UPR, pero por otro lado no hace nada para que eso se materialice? Y, ¿cómo nos explicamos las posturas de una Junta de Control Fiscal que por un lado exige aumentos en los recortes presupuestarios en cada plan fiscal sometido por la UPR y por otro lado culpa a la misma universidad de sus predicamentos? ¿No es esto el colmo de la ironía y la desfachatez?

La llamada de la comunidad universitaria es clara: cero recortes al presupuesto de la UPR, cero aumentos en matrícula a los estudiantes, la restitución del 9.6% del Fondo General para la institución y, sobre todo, declarar la educación universitaria como servicio esencial y así ubicarla fuera del alcance de las medidas de austeridad de la Junta de Control Fiscal (o la “Junta de cinismo fiscal”, como bien la llamara el estudiante doctoral Aníbal López).

El momento es AHORA, de defender la UPR como proyecto de país y dotarla de los recursos necesarios para seguir adelante con su misión, que tanto le ha servido a Puerto Rico. Les pregunto, ¿en qué lado de la historia de lucha, apoyo y respeto por nuestra universidad se quieren ubicar?