MVC

La Primera Asamblea General del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) del pasado domingo, pasará a la historia política como un nuevo capítulo esperanzador del pueblo puertorriqueño, que ya decidió luchar unido por su dignidad.

En esta bien planificada actividad, dirigida hábilmente por el representante del MVC, Manuel Natal Albelo, que llenó a capacidad el Centro de Bellas Artes de Juana Díaz, se reafirmó el compromiso de crear una nueva manera de hacer política desde el pueblo y para el pueblo, con una estructura organizativa que defiende sus intereses.

En el ambiente percibí el espíritu de Eugenio María de Hostos y su Liga de Patriotas, fundada allí mismo en Juana Díaz en 1898. Hostos el sembrador, llamado así por el noble y legendario líder dominicano Juan Bosch, dijo: “en vez de afanarse por fabricar partidos en el aire, se desvive por cimentar deberes y el reconocimiento de sus responsabilidades”. El objetivo principal de Hostos era convertir la unidad puertorriqueña en la mayor fortaleza del País.

En el caso de Victoria Ciudadana, se trata de un modelo de democracia participativa que surge de los movimientos sociales, profesionales y trabajadores, así como de la diáspora, que asegura la participación ciudadana a todos los niveles. También rompe con los esquemas tradicionales antidemocráticos, que centralizan el poder político en unos pocos que controlan las maquinarias partidistas para su beneficio personal.

En la Asamblea General del MVC, se demostró que se construye paso a paso y con pie firme un poder social en todo Puerto Rico, como reflejó la representación de 49 de los 78 municipios. Entre sus asistentes, noté que fueron una mayoría de jóvenes y experimentados luchadores sociales, una combinación ideal de talentos. Estos vienen a servirle a su patria, no vienen a servirse, como hacen los políticos corruptos del PNP y el PPD.

Por eso, todo aquel que endosa a Victoria Ciudadana se compromete con una agenda urgente que se propone rescatar y fortalecer todas las instituciones públicas. Ademas, el movimiento luchará más allá de las elecciones, para asegurar los servicios esenciales del pueblo como la salud, la educación y la vivienda, pues la justicia social es su norte. El combate a las raíces de la criminalidad tendrá una visión salubrista, no estrictamente militar y represiva.

El objetivo organizativo aprobado por mayoría, después de una prolongada discusión respetuosa, fue desarrollar una estructura de “Red de Redes”. Así se garantizará que sean los movimientos sociales, las asociaciones comunitarias, los profesionales con talentos y saberes, y la diáspora boricua, de manera directa, quienes tengan el poder decisional del MVC.

A esos efectos, Victoria Ciudadana se reafirmó en garantizar la más amplia democracia participativa más allá de preferencias de estatus político. Allí se insistió en acabar con la era de las tribus políticas y los caciques modernos, que nos dividen frente a los poderosos intereses económicos del gran capital, representado por la Junta Dictatorial.

La Asamblea General de Victoria Ciudadana también le dio la bienvenida a la diversidad de opiniones, siempre que se cumpla con los principios éticos esenciales del respeto y la honradez. También es requisito para integrarse al MVC, el apoyar un proceso de descolonización supervisado por la ONU y luchar por mejorar las condiciones de vida del pueblo trabajador.

Atrás quedaron las malas mañas de los partidos tradicionales que nos han fallado. Allí prevaleció la transparencia en los procesos como presagio del país que nos proponemos construir. No hubo planchas, ni mandatos desde una cúpula partidista, pues esta primera asamblea fue un ejemplo de la verdadera democracia a la que aspiramos.

Con el éxito de este evento histórico sin precedentes, ya se ha comenzado a generar el poder social del pueblo explotado y marginado de la toma de decisiones del gobierno. El que ya despertó del letargo en la Insurrección Ciudadana del verano 2019 y que había estado adormecido por la partidocracia PNP-PPD por décadas.

En la asamblea ningún líder con guille de mesías intentó acallar a nadie, ni se entonaron cancioncitas pegajosas al ritmo de reguetón. Tampoco estribillos de partido sin sentido, ni pasitos ridículos de baile del cacique mayor, que se sabe por su torpeza que no tiene calle, al moverse con dos pies izquierdos.

Victoria Ciudadana pasó su primera prueba con honores, llamando a la organización de un movimiento amplio de base social y de lucha, no un partido político más que aspira a administrar la colonia y a enriquecer a sus correligionarios. Por eso, el amor patrio, la solidaridad, la armonía y los valores espirituales prevalecieron en la entusiasta asamblea.

Esta experiencia tan esperanzadora, augura que es posible lograr un nuevo gobierno honesto en 2020, compuesto por gente de probado compromiso social y profesionalismo, no las batatas a que nos han acostumbrado. Ahora más que nunca me reitero en que Victoria Ciudadana romperá el bipartidismo y se convertirá en una fuerza política principal en las próximas elecciones.