Lancha

Las islas municipio de Vieques y Culebra forman parte del archipiélago de Puerto Rico y es como si no lo fueran.

Por décadas, los residentes de estas dos islas han sido testigos de promesas incumplidas por parte de los diferentes gobiernos, de las autoridades federales y, por supuesto, de los candidatos políticos.

En realidad, todos aquellos que tienen en sus manos las potenciales soluciones para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de estos municipios al final no logran resultados. Unos porque tratan y no pudieron y otros porque luego se olvidan.

Ya hemos perdido la cuenta de cuántos editoriales hemos publicado desde hace años para denunciar la situación de Vieques y Culebra. El problema abarca las áreas de transportación marítima y terrestre, salud, educación, fuentes de trabajo y seguridad como los asuntos más importantes.

Ahora el problema principal —que se ha agravado a niveles muy serios— es la transportación marítima, y ha generado nuevas protestas de los residentes de las islas municipio. También han llevado sus reclamos frente al Capitolio, con la esperanza de que los escuchen y les aseguren soluciones reales.

La gravedad del problema de la transportación de pasajeros y carga es tal que la población se afecta en todos los órdenes cuando no hay ferris y barcazas para el transporte de lo que se necesita para la vida cotidiana, y para que los residentes puedan viajar a cumplir con sus compromisos de trabajo y salud en la isla grande.

Es absurdo que cada cuatrienio se vuelva a repetir la historia y que al final siempre el perdedor sea la mutual de Vieques y Culebra.

Y no es que sus reclamos caen en oídos sordos, es que no se proveen las soluciones correctas.

El mismo caso aplica al hospital de Vieques, centro de vital importancia para la salud de los residentes de ambas islas. Aunque el tiempo de viaje se haya reducido, en una emergencia la vida de una persona depende de que se le puedan proveer los servicios médicos necesarios para que se salve, y si no existe la instalación apropiada no habrá forma de lograrlo, por mejor intención que se tenga.

Todas las instrumentalidades del gobierno deben unir esfuerzos para que estas comunidades puedan desarrollarse al igual que las de la isla grande. Estar separados por el mar es la gran desventaja que tienen estos municipios y es menester atender este problema con mucha premura.

El gobierno actual, dirigido por el licenciado Pedro Pierluisi, tiene ante sí la gran oportunidad de hacer justicia a ambas comunidades y resolver de una vez el eterno caso de Vieques y Culebra.

Estas dos islas son parte integral de Puerto Rico y la población —que por años ha esperado, con paciencia— tiene todo el derecho a que se le atienda.