Seis candidatos a la gobernación

La carrera por la gobernación parece que va directo a un recuento electoral. Así lo confirma la encuesta de Gaither que publica hoy el periódico El Vocero.

Según la encuesta, si las elecciones fueran hoy, Pedro Pierluisi ganaría la gobernación por un estrecho margen de solo 3% sobre Charlie Delgado (27% a 24%). Eso, en términos numéricos y bajo un escenario de participación de 1.4 millones de electores - que es la cifra de participación más real - representaría una ventaja de 42,000 votos, lo que le otorgaría al PNP nuevamente el control de la Cámara y el Senado.

Asimismo, según los números, Alexandra Lúgaro sacaría un 9%, mientras que Juan Dalmau, obtendría otro 8%; César Vázquez recibiría un 2% y Eliezer Molina, obtendría otro 2%.

Eso, repito, si las elecciones fueran hoy.

Pero como no lo son, es necesario entonces que profundicemos en los datos y proyectemos los escenarios que nos esperan en tan complejo laberinto.   

Comencemos, primero por el cuadre numérico y lo que dicen las cifras. Al contar los votos proyectados entre todos los candidatos, estos suman 72%. Al añadirle el 23% de los electores que, según la encuesta, se identifican como indecisos o no afiliados, entonces nos deja un 5% de electores que evidentemente no van a salir votar.

Y si no van a votar, hay que eliminarlos de la proyección estadística, porque los que no votan, sencillamente, no cuentan.

Así que el primer ajuste a la encuesta es que la muestra de 2,041 electores, es en realidad de 1,939 o una reducción de 5%. Ese pequeño ajuste, aclaro, no cambia el margen de error, pero en una carrera tan cerrada, nos ayuda a proyectar el escenario de forma más certera.

Segundo, para hacer el análisis correcto, es necesario que lo iniciemos por los partidos minoritarios y emergentes porque el comportamiento electoral de ellos puede decidir las posibilidades de triunfo del PNP y el PPD.

Precisamente, sobre este asunto, el pasado 8 de septiembre, publiqué una columna en este mismo espacio titulada: “Fraccionamiento de la oposición: carta de triunfo del PNP”. En ella explicaba, que en la medida en que los partidos minoritarios y emergentes crecieran, era altamente probable que eso afectara más al Partido Popular que al PNP, debido a que, históricamente, los electores del PPD son más propensos a cruzar líneas de partido y votar mixto en comparación con los electores del PNP.

Es decir, si estipulamos y damos por cierto que, en efecto, Lúgaro tiene un 9%, Dalmau un 8%, Vázquez un 2% y Molina otro 2%; entonces, entre ellos cuatro solamente, ya tienen el 21% de todos los votos a ser emitidos, lo que representaría unos 280,000 votos.

Esa cifra, de sostenerse, representaría un leve aumento de 1.7% en comparación al total de votos de los partidos minoritarios y los candidatos independientes obtenidos en 2016, que fue de 19.3%.

Entonces, si Pierluisi tiene un 27% y Charlie un 24%, quiere decir que el grupo identificado como los electores no afiliados o indecisos - que ascienden a 23% o 322,000 votos - van a decidir esta elección en unos días.

Esa cifra de indecisos, resulta extremadamente alta a solo tres semanas de una elección y las posibles razones para ello, pueden ser desde le negativa de los electores a identificarse políticamente por teléfono (esta encuesta es telefónica) o simplemente ya decidieron ir a votar, pero aún no saben por quién.

Sin embargo, la encuesta nos deja saber que cuando se insiste sobre esos electores, una parte de ellos expresan inclinaciones de preferencias según lo demuestran los datos. De los 322,000 electores indecisos, el 14% o 45,080 electores se inclinan a votar por Charlie y un 12% o 38,640 electores por Pierluisi.

Esas cifras, se traducen en un aumento neto de 3% para Charlie y de 2% para Pierluisi (usando la proyección de 1.4 millones de electores) lo que reduciría la ventaja de Pierluisi a solo 2% de diferencia (29% a 27%).

Por eso - como advertí en mi columna hace seis semanas - si los partidos minoritarios sobrepasan la cifra del 21% que proyectan al presente y el PNP obtiene, como mínimo, su base tradicional del 40% del electorado; las posibilidades de triunfo del PPD dependerán de un milagro, porque matemáticamente solo alcanzaría el 39% de los votos.

Así las cosas, todo apunta a un posible recuento para la gobernación y los cuerpos legislativos muy similar a las elecciones de Valencia de 1980. Y de ser así, se habrá consumado la estrategia del PNP que anticipé: el fraccionamiento de la oposición, podría ser la carta de triunfo del PNP, si es que el PPD no despierta.

Con esos truenos, toma relevancia aquella poderosa frase del exgobernador Rafael Hernández Colon a los populares, “a las trincheras de lucha.”