Pierluisi y Charlie

A solo 26 días para salir a votar, el escenario electoral de la gobernación básicamente ya está definido. Se trata de una elección entre seis candidatos, pero realmente solo hay dos opciones con posibilidades reales de ganar. 

El martes 3 de noviembre, finalmente conoceremos cuál de estos dos candidatos - Pedro Pierluisi o Charlie Delgado - ha sido elegido como el nuevo gobernador de Puerto Rico.

Y digo esto, porque si vamos a hacer un análisis serio y no fantasioso, todos sabemos que uno de estos dos caballeros obtendrá el favor del pueblo para dirigir los destinos del País por los próximos cuatro años.

Entonces, teniendo claro ese punto de partida, la pregunta fundamental que nos resta por contestar es: ¿cuál es la agenda que proponen, cada uno de ellos, para cambiar el rumbo que lleva el País?  

Siendo esa la pregunta clave, resulta un tanto irónico que no podamos contestarla aún porque, a esta altura del juego, ninguno de los dos partidos principales ha presentado ni aprobado en asamblea (o su mecanismo alterno) la totalidad del contenido de sus respectivos programas de gobierno. 

Es decir, no tenemos una hoja de ruta clara de hacia dónde nos quieren llevar. Por un lado, Pierluisi nos habla de “ser parte” de algo que no explica; mientras Charlie nos habla de una “segunda transformación” en la cual no se abunda.

Pero esta timidez tiene una explicación. A diferencia de los otros candidatos, en el caso de los candidatos a la gobernación por el PNP y el PPD, todos sabemos que cada palabra que digan, cada propuesta que presenten y cada compromiso que hagan, será fiscalizado con una inmensa lupa a lo largo de todo el cuatrienio.

Asimismo, tanto Pierluisi como Charlie tienen claro que existe una ley federal Promesa y una Junta de Supervisión Fiscal que harán de los programas de gobierno - más que un plan de ejecución – un documento de negociación que estará sujeto a cambios. 

Así las cosas, ante el extremado recelo de ambas campañas por exponer el detalle de sus propuestas, ambos han optado por concentrar sus esfuerzos en las últimas semanas en la proyección mediática. Miremos el escenario presente: 

Pedro Pierluisi anda debajo de las piedras; y su efímera presencia, es el resultado de un cuidadoso plan que está ejecutando en donde el candidato del PNP, ha sido extremadamente disciplinado en evitar exponerse innecesariamente ante los medios, reduciendo al mínimo sus comparecencias y entrevistas.

La razón de esta táctica es evidente; en la medida que no tenga que responder preguntas controversiales (como su vínculo con la Junta); evitar conflictos con la gobernadora y tener que criticar el gobierno de Ricky Rosselló, minimiza sus negativos y reduce sus fricciones.

Para él, a solo tres semanas y media de la elección, es preferible mantener presencia con medios pagados e inundar, paralelamente, los medios de comunicación con anuncios negativos contra su oponente.

Eso tiene una lógica; históricamente los anuncios negativos influyen más en los cambios de opinión pública que los anuncios positivos, en una proporción de dos a uno. En otras palabras, un anuncio negativo, tiene más efecto en la mente de los electores indecisos que un anuncio positivo.

Por esa razón, sabiendo que la pieza clave de la campaña de Charlie Delgado es su proyección como buen administrador, era fácilmente predecible y anticipable que el PNP iba a minar su fortaleza política sembrando dudas sobre su capacidad gerencial y administrativa; de ahí que los anuncios y denuncias del PNP están dirigidas, principalmente, a su gestión como alcalde de Isabela. 

Con la andanada de anuncios que han surgido - y los que vienen - es obvio que la campaña de Pierluisi está organizada, tiene un plan de ejecución calendarizado y podemos anticipar que los ataques irán incrementando exponencialmente en la medida que se acerque la fecha final.

Charlie Delgado y el PPD, por su parte, tienen todas las de ganar si mueven sus fichas correctamente. Sin embargo, en las últimas semanas, hemos comenzado a observar señales de sobre confianza – enemigo clásico de una campaña – cuando se ausentan a diversos foros de gran importancia, como el de Asore que representa sobre 40,000 empleos y el foro ambiental con más de 50 entidades que abarcan un sector decisivo en cualquier elección.

Aún no integran a Carmen Yulín ni a Eduardo Bhatia cuyos seguidores pueden decidir si se ganan o no las elecciones; y, tampoco, el PPD ha explicado cuál será la interpretación del voto por el NO más allá de derrotar la estadidad, que de por sí, no es razón suficiente.

Hace muchos años aprendí que, para ganar, se necesita unir y sumar, porque después de todo, los gobiernos incumbentes del PNP, no regalan ni entregan el poder; hay que tumbarlos con votos, voluntad y coraje.

26 días, ni un día más.