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Alexandra Lúgaro, candidata a la gobernación por el Movimiento Victoria Ciudadana. 
 

Desde su inicio en la política Alexandra Lúgaro se ha distinguido por la denuncia, la irreverencia, la polémica, el reto, la controversia, la confrontación y el ataque al bipartidismo. Aspiró a la gobernación como candidata independiente y en su etapa de mayor lustre y novedad se declaró independentista y atea. También defendió la legalización de la marihuana y la prostitución. Su mensaje capturó la insatisfacción millennial, la rebeldía de las redes sociales, la empatía de sectores liberales y el voto castigo de populares disgustados con su gobierno. En 2016 obtuvo 175,831 votos propiciando el triunfo de Ricardo Rosselló por 46,320 votos sobre David Bernier. El inesperado 11.3% que acumuló en la elección la convirtió en una celebridad y en un peligro atrayente.

Cuatro años después retorna como candidata institucional y dice que se propone derrotar el bipartidismo con la creación de un nuevo partido, que tiene como estrategia ubicar posiciones claves en alcaldías y en la Legislatura. Su objetivo sigue siendo derrotar al PPD, no al PNP. Lúgaro sabe que no va a ganar la gobernación y que un voto por ella es por carambola un voto a favor de Pedro Pierluisi. También sabe que en San Juan un voto por Manuel Natal es un voto a favor de Miguel Romero. Que, si logra entrar un legislador a cada cuerpo legislativo, con lo cerrado que se proyecta la elección, obstaculizaría la mayoría legislativa del PPD. Victoria Ciudadana podría tener el voto decisivo sobre las presidencias de Cámara y Senado y también sobre la legislación programática en caso de que el PPD ganara la gobernación. Para ella, que el PPD pierda la gobernación y San Juan y que, además, se desestabilice la Legislatura, es ganancia. Convertirse en la ficha del tranque sería el triunfo de la crisis política.

Si bien es la única mujer que aspira a la gobernación en esta ocasión, ha acumulado demasiadas controversias personales como han sido las discusiones con los medios, polémicas con productores, enfrentamientos judiciales con su exesposo, vinculación con demandas de discrimen, xenofobia y abuso laboral, cuestionamiento sobre sus ingresos y sus planillas, y el embargo de sus cuentas bancarias. Similar a lo que le sucedió a Rogelio Figueroa en su segunda comparecencia electoral, Lúgaro ha perdido mucho de su atractivo original. Es posible que lo que el MVC considera la candidatura de mayor fortaleza sea su mayor debilidad.

Cuando Lúgaro propone eliminar el bipartidismo y lo hace desde la creación de otro partido, debe refrescar la historia para que sepa que eso no es nuevo ni es fácil. El PPD gobernó a Puerto Rico desde 1948 hasta 1968 luego de enfrentarse a sus adversarios tradicionales el Partido Estadista Republicano y el Partido Independentista Puertorriqueño. Desde 1968 —luego de una división en el PPD que dio lugar a la creación del Partido del Pueblo y a su primera derrota y a su vez una división en el Partido Republicano que permitió la creación y posterior triunfo del PNP— comenzó una alternancia de gobierno. Desde entonces el PNP ha gobernado en siete cuatrienios y el PPD en seis. Ello ha generado, particularmente en cada año electoral, continuas críticas y llamados vehementes a acabar con los efectos negativos del bipartidismo.

En Puerto Rico se han inscrito otros partidos que han tratado de convencer a los electores de que son una opción al bipartidismo y no lo han logrado. En las elecciones de 1960 participó el Partido Acción Cristiana. En 1968 el Partido del Pueblo. En 1972 el Partido Auténtico Soberanista, el Partido Unión Puertorriqueña y el Partido del Pueblo. En 1976 y 1980 el Partido Socialista Puertorriqueño. En 1984 el Partido Renovación Puertorriqueña. En 1992, 1996, 2000 y 2004 no participaron nuevos partidos. En 2008 participó el Partido Puertorriqueños por Puerto Rico. En 2012 repitió Puertorriqueños por Puerto Rico junto al Partido Puertorriqueño de los Trabajadores y el Movimiento Unión Soberanista. En 2016 se mantuvo el Partido Puertorriqueño de los Trabajadores y se sumaron a la candidatura a la gobernación dos candidatos independientes. En las próximas elecciones participarán además de los partidos tradicionales, el Movimiento Victoria Ciudadana, Proyecto Dignidad y un candidato independiente a la gobernación.

Estamos ante una elección atípica y peligrosa. Votar por Alexandra Lúgaro y el MVC ni eliminará el bipartidismo ni provocará un cambio en el País más allá de propiciar la derrota del PPD, obstaculizar su mayoría parlamentaria y entregarle la gobernación a Pedro Pierluisi. En Puerto Rico la base del PPD y del PNP supera cada uno los 500 mil electores. El PIP se ha debilitado a tal extremo que no mantiene inscrito a su partido.

Para ser una fuerza de cambio real en esta elección, Lúgaro necesita aglutinar más de 500 mil electores y ganar; como otros que han tratado, no vislumbro que lo logre.