estadidad

Durante el pasado mes de abril conmemoré 50 años desde que inicié mi vida política y pública a los 13 años de edad. Desde entonces he luchado por la Estadidad para Puerto Rico, siempre intentando forzar el tema sobre el Congreso de los Estados Unidos. Hoy, la situación es otra.

La muerte y sustitución de la jueza asociada Ruth Bader Ginsburg por Amy Coney Barrett ha provocado que el Partido Demócrata, que se apresta a tomar el control del Senado de los Estados Unidos este próximo martes, haya decidido incluir en su agenda para 2021 expandir el número de escaños senatoriales de 100 a 104.

¿Cómo lo harían? Conjuntamente con la Cámara y un nuevo presidente demócrata proponen admitir al actual distrito federal de Washington y al territorio de Puerto Rico como los estados 51 y 52 de nuestro país. La admisión de Puerto Rico solo se dará si los electores puertorriqueños votamos mayoritariamente por el Sí a la admisión de Puerto Rico en el referéndum de estatus el 3 de noviembre. Por primera vez en mis 50 años de activismo estadista, son los círculos de poder en Washington quienes esperan por nosotros y quienes están atentos a los resultados del Sí.

Desafortunadamente, dada la limitada atención que los medios de Puerto Rico prestan a las noticias políticas de nuestro país, cuando leen mis palabras sobre el deseo de los demócratas para admitirnos como estado lo interpretan más como una alegación de mi parte y menos como una realidad seria, o lo proyectan como un asunto a largo plazo y no como algo que se daría no más tarde de 2022.

Es importante, durante el puñado de días que quedan hasta el 3 de noviembre, que nuestros electores entiendan que lo que votemos en la cuarta papeleta va a tener un impacto inmediato en el bienio de 2021-2022 en el Senado federal con la esperada mayoría demócrata. Esto no es un plan ideado por el PNP, su candidato a gobernador Pedro Pierluisi ni su candidata a la reelección como comisionada residente Jenniffer González, y sí un plan real publicado por los estrategas del Partido Demócrata a nivel de la nación.

Recientemente, el Tribunal Supremo de Puerto Rico, en una opinión validando el referéndum de estatus, citó al difunto exgobernador Rafael Hernández Colón, cuando describió el proceso de admisión de un estado como uno precedido por un período de “regateo y negociación”. Es importante que para obtener los mayores beneficios transicionales en ese período de “regateo y negociación” Puerto Rico esté representado por favorecedores y no saboteadores de la causa de la Estadidad y que, obviamente, para quienes aspiran a la gobernación, conozcan inglés ya que el regateo y negociación en el Congreso no será en español. Para quienes vieron la reveladora entrevista del personaje televisivo de “El Guitarreño” con el alcalde Delgado Altieri, sabrán quién no debe ser electo para representar a Puerto Rico, ni en una negociación en el Congreso ni con la Junta de Supervisión Fiscal, ni en una vista congresional ni en una conversación, formal o informal, con el presidente.

Todos sabemos lo que representará el “Sí” a la Estadidad y a la igualdad. Más poder político que en veintitantos estados, billones de dólares más de beneficios para el pueblo, más inversión directa extranjera para crear más empleos, mejor calidad de vida, entre otros factores.

Es importante que nuestros electores entiendan el efecto que un voto No tendría en el Congreso, el gobierno federal y en el pueblo a nivel nacional. Un voto No seguramente se entendería como un voto en contra de los Estados Unidos. Razonarían que, si después de más de 100 años como ciudadanos todavía no ansían votar por el presidente, no desean estar representados plenamente en el Congreso, no le dan valor al privilegio de viajar libremente por toda la nación sin el pasaporte, sin visa, sin pasar por inmigración, pues quizás es hora de no seguir ayudando tanto a Puerto Rico.

Puerto Rico enfrenta grandes retos en los próximos años. Necesitamos que el gobierno federal elimine trabas que no les impone a los estados para poner los fondos de desastre que la comisionada residente y nuestro gobierno han gestionado en obras de construcción para reparar y mejorar a Puerto Rico. Necesitaremos la misma ayuda que Florida y otros estados recibirán para proteger nuestras costas, puertos y comunidades costeras de los estragos del cambio climático. Necesitamos igualdad en asistencia nutricional y otras ayudas para reducir la pobreza infantil. Eso solo se va a dar votando Sí y nunca se dará votando No.

El Congreso espera por tu voto para admitirnos tan temprano como el año que viene. Esta vez tu futuro Sí está en tus manos.